LA TRASTIENDA
Si usted quiere ir a la contra en Cataluña es evidente que elige cada día el mejor diario. Aquél que dice aquello que no es políticamente correcto, aunque no hace de ese fin o de ese destino una obsesión, porque éstas nunca han sido buenas. Desde hace tiempo tengo la sensación que este periódico que tiene usted en sus manos triunfa en Cataluña en los recorridos cortos. Quiero decir en encuentros con poca gente y conversaciones de ésas que están repletas de argumentos. Cuando expones en esos momentos algunos enfoques, que son maltratados y considerados como lunáticos para la mayoría de emisoras catalanas, entonces la gente se interesa y acaba dándote la razón.
Ha ocurrido durante años con el 11-M. Me he cansado de preguntar sobre eso que dicen que decimos de la Teoría de la Conspiración, pero nadie nunca me ha dado una razón ajustada al respecto sobre lo que entendían que explicábamos. Sobre todo cuando argumentas que el atentado lo cometió Al Qaeda y que el PP perdió las elecciones por la mala gestión de aquellos días, entonces es cuando ya nadie entiende nada sobre lo que le han dicho que decimos. Es entonces cuando te preguntan despistados: ¿pero vosotros no decís que fue ETA? Y cuando respondes que nosotros lo único que hacemos son infinitas preguntas sin respuesta sobre los componentes de la dinamita, sobre por qué la mayoría de los detenidos son confidentes, sobre la famosa mochila, sobre por qué no han declarado en el juicio los policías que encontraron la Kangoo o sobre el interés de algunas personas para que desaparezca cualquier mención a ETA en los informes periciales de la policía, llegando a manipular alguno de ellos, te miran entendiendo menos. Cuando esas preguntas están sobre la mesa acabas preguntando: ¿no es extraño que a los tres días del atentado de la T4 ya supiéramos qué tipo de explosivo se utilizó y en el 11-M hasta el fiscal jefe llegó a decir que en definitiva no era tan importante conocerlo? Entonces asienten como desbordados por la certeza.
Al final de una charla con todo tipo de argumentos, y acabar hablando de la teoría de la Teoría de la conspiración de otros periódicos (que esa sí que existe), todo el mundo viene a reconocer que ya se sabe: el Estado en estado puro siempre esconde algo.
Gran reflexión. Porque llegamos a la cuestión fundamental con la que deberíamos concluir cada día. ¿Quién esconde qué y por qué?Por ejemplo, el Estatut. Toda la clase política cuando hace historia explica la cara B de lo que ocurrió aquellos días. Yo los he oído en las dos versiones y son bien diferentes. Por ello creo que el redactado final de ese texto tiene el defecto de que dice lo que la gente quiere oír. Y eso, a la larga, siempre es mal negocio.
Por ejemplo, la ley de Normalización Lingüística del 98. Pocos ciudadanos saben que acepta las sanciones a los comercios que rotulan en castellano y no lo hacen en catalán. Ésa es la excusa: «Al menos en catalán». ¿Y por qué no en lo que le dé la gana al propietario? Si alguien quiere rotular en chino, que lo haga.
Tendrá la dificultad de que, aunque el chino mandarín sea el idioma más hablado del mundo, el tanto por ciento de mandarines por aquí es limitado.
Otro ejemplo: la Agencia Tributaria Catalana. Decir que uno está en contra o que no lo ve claro es meterse en una laberinto de difícil salida. Pero los hechos concretos no los cambia nadie.
Eso explicaba en su titular de portada EL MUNDO el pasado jueves: «Cataluña abre la vía para recaudar todos los impuestos a partir de 2008». El Periódico, en su alarde siempre de decir que los de EL MUNDO son muy malos, situó la portada con las de La Razón y ABC con el antetítulo siguiente: «Las interpretaciones de la derecha mediática». Pero se olvidaron de La Vanguardia ya que su titular era: «El tripartito y CiU acuerdan crear una agencia para recaudar todos los impuestos del 2008».
Ustedes mismos dirán si existen diferencias o no. Qué derecha mediática habló: la derecha, la mediática o simplemente se escribió lo que se aprobó en el Parlament. Sólo esta reflexión ya es muy políticamente incorrecta. No por La Vanguardia, sino por el olvido de El Periódico.
No se preocupen, no les voy a hablar del resto de los diarios barceloneses. No lo hago casi nunca. Será, en esta ocasión, que los calores de julio me enturbian la razón. Siempre he creído en la inteligencia de los lectores. Cada uno sabe por qué compra un diario y no otro. Aunque hay que reconocer que en Cataluña criticar a EL MUNDO siempre ha vendido. Aparece más nuestra cabecera en el Avui o en El Periódico, sacado a colación por analistas y opinadores (que no es lo mismo) que esas cabeceras en la nuestra.
Como les decía antes, hay obsesiones que empachan.
Para ir a la contra hay que sentirse libre, que no es lo mismo que ser libre. Lo digo porque más de uno es libre para decir lo que quiere y calla. Porque es fundamental decir lo que uno piensa para encontrarse, a veces de pronto, con que el resto de los que te rodean no piensa igual. Malo de los que esperan del de al lado. Escuchar aquellas ideas que van precedidas de argumentación es sano. Aunque no se compartan. Ayudan a construir mejor las tuyas.
alex.salmon@elmundo.es
@LEAD:Sobre la línea de pensamiento del diario EL MUNDO DE CATALUNYA. La teoría de la conspiración a cerca de los atentados terroristas del 11-M en Madrid. La creación de la Agencia Tributaria de Cataluña
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