ACUSACION: EMILIO MURCIA
La libertad de acción tenía un precio
«Se nos ha querido meter en el burka de la uniformidad intelectual». Emilio Murcia, en nombre de la AVT, única acusación popular personada en la causa, reaccionó con dureza ante los graves insultos lanzados por el fiscal jefe de la Audiencia Nacional contra el trabajo de algunas acusaciones, la suya incluida, que Javier Zaragoza había calificado de «esquizofrenia procesal» por no haber ejercido los letrados su papel de acusadores, sino el de una suerte de defensores clandestinos de los procesados. Demasiado fuerte la andanada. Murcia devolvió el golpe mencionando ciertos episodios vividos por la Fiscalía de la Audiencia en relación con Arnaldo Otegi y luego continuó. «Nunca hemos actuado a favor de los acusados[...] Por querer saber más, hemos recibido todo tipo de epítetos». Luego desgranó los fallos de la instrucción. «¿Qué prisa había en destruir los trenes?», «¿por qué no se han mostrado restos de chapas de las zonas donde estallaron las bombas?», «¿dónde están todos los clavos que se encontraron en los focos?». Y así, una detrás de otra, un rosario de preguntas para terminar sosteniendo, en lo relativo al análisis de los explosivos, que «aquí ha fracasado de manera estrepitosa la investigación». Murcia dejó sentado que «las pruebas no han acreditado que ETA interviniese en los atentados», pero no se privó de criticar los denodados esfuerzos de abogados y Fiscalía en demostrar «la no participación de la banda». Fue una acusación implacable que, por reacción provocada, no se dirigió sólo a los procesados.
ACUSACION: ANTONIO SEGURA
Informe entreverado de política y emoción
Hizo dos cosas muy reseñables. La primera, que al terminar la exposición de sus conclusiones definitivas este letrado, uno de los varios que representaban la acusación particular de la asociación de víctimas presidida por Pilar Manjón, se emocionó al referirse a las víctimas del atentado. Tuvo que suspender durante un par de segundos su alegato porque vio que la voz se le rompía. Y la segunda que, aunque introdujo sobre la marcha consideraciones nada procedentes en ese momento, como que los trabajadores fallecidos eran contrarios a la Guerra de Irak, no dejó de dirigir su mirada a los ocupantes de la jaula de cristal que le escucharon sin rehuir su mirada. A ellos se dirigía porque sobre ellos quiso el abogado cargar, no sólo la sanción penal que a cada uno le toque, sino la infinita carga moral de la muerte de tantas personas y de la desgracia en vida de tantísimas otras. Ése fue el gesto más intenso, por humano, de una exposición en la que se entreveró con acierto desigual una muy interesante descripción de lo que podría ser la estructura organizativa de una célula terrorista islamista, con las críticas directas a la decisión del Gobierno anterior de apoyar la invasión de Irak, en un intento insostenible y arriesgadísimo de explicar el atentado. Pero, dado que ésa es la opinión de muchos miembros de esa asociación, lo que hizo Segura fue ponerle voz a sus criterios. Y, sobre el trabajo del instructor y de la Fiscalía, agradecimiento y apoyo total.
ACUSACION: J. M. DE PABLOS
¿Existió una cuarta trama en el 11-M?
No estuvo solo en la defensa de sus posiciones, pero estuvo escasamente acompañado. José María De Pablos ejercía la acusación particular en nombre de la asociación de víctimas presidida por Angeles Domínguez. Desde el primer momento sostuvo que los individuos que se sentaban en los bancos de la jaula de cristal tenían responsabilidades diversas en la matanza de los trenes, como la tenían los suicidas de Leganés, pero que aquella atrocidad no pudieron cometerla solos, sino ayudados por otros. Es la hipótesis, expuesta por el letrado en su informe final, de la existencia de una cuarta trama, además de las tres conocidas -asturianos, yihadistas y delincuentes comunes- cuyos componentes no han aparecido aún. No fue el único que ha considerado esto posible, pero su insistencia en defender esa tesis y dirigir en esa dirección algunos de sus interrogatorios le valieron el desprecio y la condena de los defensores de la ortodoxia oficial, especialmente por haberse atrevido a decir crudamente que pudiera existir una vinculación entre los terroristas españoles (ETA) y los islamistas. «Esta parte en ningún momento ha dicho que ETA haya sido esa cuarta trama, pero tampoco lo hemos negado. No sabemos quiénes son y no podemos descartar a nadie». De Pablos no quiso terminar sin sacarse la espina de los insultos del fiscal, así que acabó recordando que sus peticiones de pena son de las más elevadas y que alcanzan a un acusado más que las de la Fiscalía.
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