EL OYENTE

«Primero se escucharon rumores. Luego, frente al ayuntamiento, la confirmación: ETA había secuestrado a un concejal de Ermua. Más aún: para este pueblo vizcaíno, había secuestrado a un vecino, a un amigo, a un hermano, a un hijo».

Así abría, con música nostálgica de fondo, Nuria Vega, su reportaje desde Ermua el jueves por la noche en De costa costa (Punto Radio). Todas las emisoras se hicieron eco del asesinato del concejal hace 10 años, pero ninguna superó en calidad el reportaje de Nuria, que en 1997 tenía sólo 14 años y pasaba largas temporadas en el pueblo.«Lo que más me impactó -es algo muy fuerte y muy triste- fue cuando el padre de Miguel Angel llegó a casa de trabajar, encontró todo el barrio lleno de gente y preguntó qué pasaba», dice una vecina.

Tras dos días de agonía, la oscuridad se rompió con velas, la tristeza invadió cada casa, la rabia inundó cada alma, de la incredulidad se pasó a la esperanza y a la impotencia, hasta que, a las cuatro de la tarde de aquel 12 de julio, sonaron las campanas de la iglesia y, a un pueblo que no podía callarse, el alcalde tuvo que comunicar la muerte anunciada.«Para mí fue un momento dramático», recuerda el alcalde. «Como todo el mundo, no podía parar de llorar». Hubo un alarido, lágrimas en cada rostro, el llanto se transformó en ira, seguir manifestándose era la única forma de canalizar la rabia... España entera se transformó en Ermua, pero no hubo milagro. Puntual, ETA cumplió sus plazos y Ermua sólo pudo arropar el cadáver.«Diez años después, el espíritu de Ermua no es más que un recuerdo», concluye Nuria. «Hubo un antes y un después. Fue como una bofetada que nos arrancó de un sueño. A mí me arrancaron de la infancia».

La Cope recordó durante toda la semana aquellos momentos trágicos con entrevistas, testimonios y debates. El viernes, Ignacio Villa, director de informativos de la cadena, recogía casi al final de La palestra los mejores:José María Aznar: «Hemos dado un salto atrás extraordinario. Desgraciadamente, todo el avance que se había producido en la lucha antiterrorista (...) ha saltado por los aires».

Mariano Rajoy: «Los dos grandes partidos nacionales (...) tenemos que decir a ETA que, gane quien gane en España, usted pierde. No vamos a negociar ni vamos a hablar de política con usted».

Rosa Díez: «La gran revolución fue la gente que salió en los pueblos, a las plazas, a identificare contra el secuestro y a sabiendas de que sus conciudadanos, entre los que están los chivatos y los cómplices de ETA, les estaba viendo».

Jaime Mayor Oreja: «Aquel día se abrió una etapa nueva en la política española, no sólo vasca. Salió un tren en la dirección de Ermua, de su espíritu, pero salió otro en dirección contraria inmediatamente después».

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