LA POLÉMICA NACIONAL: HACE DIEZ AÑOS ASESINARON A MIGUEL ANGEL BLANCO.
El secuestro y el asesinato inicuos del joven edil Miguel Angel Blanco provocaron la emoción y la indignación unánimes de los españoles. Poco de ello se ha visto en este aniversario.
Hemos llegado al punto en que el aniversario de las mayores manifestaciones unitarias de la historia de la democracia española se convierte en la polémica nacional. Como dice El País, «resulta cuando menos asombrosa la imposibilidad de recordar a Blanco con un único acto».
Aquel espíritu de Ermua parece haberse difuminado hasta el punto de que las apelaciones al mismo empiezan a parecerse más bien al espiritismo: no, no se trata de devolver a la vida a la víctima inocente de aquel bárbaro crimen, sino de resucitar algo parecido a aquella comunión de los españoles ante el terrorismo.
Bueno, eso es lo que opina la parte de la sociedad, cercana al PP, que se mantiene en aquella postura. Enfrente, nacionalistas y socialistas han evolucionado mucho. Y se refleja en los periódicos más o menos cercanos a unas u otras fuerzas políticas.
El País, inevitablemente (es como el perro de Pavlov) culpa al PP en un editorial: «El significado del recuerdo de su muerte en la lucha contra el terrorismo, el denominado espíritu de Ermua, no debería ser utilizado para desacreditar al Ayuntamiento que se proponía rendir el homenaje de todos a uno de sus concejales asesinados por ETA, y eso es lo que pretendieron los dirigentes del PP desplazados desde Madrid. Sus invocaciones a recuperar la unidad en torno a la política que ellos siguieron desde el Gobierno carecen de sentido en estos momentos, puesto que es exactamente la que está aplicando el Ejecutivo desde la ruptura de la tregua por parte de los terroristas, y es de esperar que seguirá aplicándola por tiempo indefinido». ¿Seguro?En El Periódico, otro portavoz del oficialismo, Pepa Bueno opina que deberían olvidarse de su monotema: «Muchos populares saben que les urge encontrar la manera de dirigirse a un electorado (...) cuya agenda vital es mucho más amplia que la lucha contra ETA. Especialmente cuando las continuas detenciones de etarras y la posibilidad real de un atentado nos hablan de un tiempo nuevo». Esos mañanas que cantan...
Enfrente, La Razón ironiza (como hace EL MUNDO en su propio editorial) sobre la desmemoria de este Gobierno de la memoria histórica: «Ha desaprovechado una magnífica oportunidad para demostrar la sinceridad de sus cantos a la unidad política contra ETA. Puestos a tener memoria histórica, tanto el equipo de Zapatero como el PSOE podrían haber recordado como se merece que hace exactamente una década ETA secuestró y asesinó a Miguel Angel Blanco. (...) Allí estaba su familia, allí estaban las víctimas, allí había políticos del PP y allí debía haber estado el Gobierno si es que aspira a que la ciudadanía se crea que trabaja por la unidad de los demócratas en contra de ETA. No sólo el PP está obligado a dar pasos. Convendría, y mucho, que el PSOE y el Gobierno se desplazaran de sus apriorismos falsos. Su mismo comportamiento en estos días demuestra que son maniqueos con las víctimas y que no buscan la unidad, sino la sumisión».
Y la socialista irredenta Rosa Díez se quiere mostrar optimista, en un artículo en ABC: «Hoy que vivimos tiempos oscuros mucha gente nos pregunta qué es lo que queda de entonces. Pues queda mucho; queda que sabemos que esa misma gente que salió a la calle entonces sigue estando ahí, dispuesta a salir, a sumarse a la resistencia frente al totalitarismo, a resistir las coacciones, a reaccionar ante la injusticia».
Un titular del propio ABC dejaba al desnudo lo falaz del argumento gubernamental (medios afines incluidos) de que el PP había provocado la escenificación de las divisiones en Ermua: «Clamorosa ausencia de Carlos Totorika en una manifestación que no era un acto del PP, sino un homenaje convocado por la Fundación Miguel Angel Blanco». Por si había dudas, vamos. Qué triste posición la del alcalde, defendiendo sus garbanzos con uñas y dientes... Como dice un editorial del mismo diario, «habría bastado --hoy ya es tarde- un recuerdo a la persona de Miguel Angel Blanco, un apoyo expreso de algún miembro del Gobierno a su familia en un momento de recuerdo de su dolor en aquellos agónicos días de hace diez años».
© Mundinteractivos, S.A.

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