A CONTRAPELO

Un vendaval de asombro recorre España en plena calorina. De Norte a Sur y de Este a Oeste, los españoles se encuentran zarandeados por el viento huracanado de un imprevisto: Rajoy ha tenido una idea, y no es sobre ETA.No estábamos preparados. Esa es la verdad. Son ya más de tres años con un tema fijo en la mente sin duda privilegiada de Rajoy y de sus no menos privilegiados cerebros: ETA, ETA, ETA. Y, de pronto, los impuestos. Sin previo aviso, sin prepararnos, sin irlo dejando caer, sin anestesia, sin un poco de sofronización para crear las condiciones necesarias para poder asimilar una novedad de semejante calado.Rajoy ha dicho, en uso pleno de sus facultades, que bajará los impuestos como nadie y como nunca si llega a la Presidencia del Gobierno. La incredulidad no surge por desconfiar de la capacidad de Rajoy para tan espectacular medida, sino del hecho de que Rajoy haya hablado de otra cosa que no sea ETA. ¿Hemos oído bien? ¿No se habrá producido algún error de transcripción? ¿No estaría hablando del impuesto revolucionario, esa gran bellaquería de los etarras?Pues no. Rajoy ha hablado de bajar los impuestos. Y nuestros oídos han sufrido un espasmo, un tembleque, una trepidación. Rajoy, por fin, ha hablado de otra cosa que no es ETA.Tenía que suceder. Tarde o temprano. En el PP, uno tiene amigos que saben mucho de muchas cosas, gente preparada en cuestiones sociales, económicas, culturales, urbanísticas, científicas, educativas, sanitarias y en muchas cosas más. Uno imaginaba a todas esas personas, y sufría por ellas: no cuelan una, deben de estar mano sobre mano, trabajan para nada, elaboran informes en balde. Por fin, al menos, los expertos del PP en Hacienda le han filtrado un papel a Rajoy, y este hombre, que parecía no tener tiempo para nada que no fuera ETA, lo ha tomado en consideración.Uno se alegra también por los votantes del PP, gente enfrascada en todos los problemas de la vida cotidiana, profesional, familiar y ciudadana, gente que, quizá, todavía no ha podido entender que hablar con ETA no es un objetivo opuesto a derrotar a ETA, sino que, por el contrario, hablar con ETA (cuando proceda, ahora no) es un camino (junto a otros) para lograr que ETA desaparezca. Esa gente tendría que intuir que su vida de todos los días pasaba también por otras cosas de las que su líder no decía ni esta boca es mía. O, mejor dicho, sólo decía que no y no y no a lo que sobre tales asuntos proponía el Gobierno.Rajoy contraataca. Así tituló ayer, con gran acierto, este periódico. Otros diarios ni siquiera incluyeron la noticia en primera. No es de extrañar. Estaban desprevenidos. Sólo tenían hueco reservado para un nuevo ataque de Rajoy a Zapatero a cuenta de ETA. Pero Rajoy, de pronto, no ataca, sino que contraataca. Cualquier día de éstos, va y habla de otra cosa que (además de ETA) también nos concierna. Vete tú a saber de qué. Si ha empezado, puede seguir.

@FIRMA:MANUEL HIDALGO

© Mundinteractivos, S.A.