VICIOS DE LA CORTE

Tres mil años antes de la manzana de Newton, un mandarín observó que la nieve acumulada en el bosque tronchaba las ramas del roble y, sin embargo, solo lograba doblar suavemente las del sauce. Llevó este descubrimiento a las artes marciales, de manera que se utilizara la fuerza del enemigo para compensar la fragilidad propia. La lucha que practican Mariano Rajoy y José Luis Rodríguez Zapatero es más oriental, más sofisticada que la garrota goyesca que ejercitan sus hinchas. Mariano Rajoy, inquieto por los ganchos del Pequeño Saltamontes, ha devuelto el arpón chino que le arrojó ZP en el Debate de la Nación. Se ha impuesto un régimen de adelgazamiento a base de té y ha anunciado una bajada de impuestos.La Guerra de Independencia de Estados Unidos estalló como un huracán en una taza de té. Los hijos de la libertad de la colonia se sublevaron contra Jorge III de Inglaterra disfrazándose de indios. Mariano Rajoy, después de tomarse una taza de té antioxidante, se ha camuflado de piel roja, como aquellos ciudadanos de Massachusetts que lanzaron los cargamentos de té al puerto de Boston, para protestar contra los impuestos. El PP se ha convertido en el Tea Party anunciando una rebaja fiscal de caballo en el caso de que ganara las elecciones.La revelación ha provocado el insomnio de Zapatero porque la reforma sería la más amplia de la historia de la democracia y, si fuera cierta, votarían al PP en tropel las clases medias, los profesionales que dan más de la mitad de lo que ganan al puto Estado. Es que los liberales piensan que el Gobierno es mal gerente, que cuantos más beneficios haya, habrá más felicidad, que se ayuda a los pobres rebajando los impuestos de los ricos y que la declaración de renta, como el juego del golf, crea mentirosos y parados. Desde que Kennedy se atrevió a seguir a Milton Friedman y le imitaron Reagan y Thatcher, dicen los de derechas que la economía floreció. El evangelio es bien sencillo: haz dinero y más dinero, y luego deja que la virtud te siga, si es posible.El socialdemócrata zen y posmoderno fue un poco más allá del gato negro gato blanco y pensó que para cazar ratones hay que reducir la carga fiscal. «Bajar impuestos» -dijo Zapatero- «es de izquierdas».Pero eso no es lo que dijeron los fundadores del socialismo. En El dieciocho de Brumario de Luis Bonaparte, Carlos Marx fustigaba a la burguesía francesa, aquel tropel de bribones, por someter la enseñanza del pueblo a los curas y añadía algo así como que los impuestos son revolucionarios porque dan a una clase lo que se quita a la otra.Esta idea de Carlos Marx la sigue Jesús Caldera, como su nombre indica. Me dijo el otro día: «Los impuestos son la revolución del siglo XXI».¿Cómo van a reaccionar los socialistas ante el anuncio del Tea Party?

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