Como aficionado a la estadística, pensaba el otro día en los procesos electorales, cuántos hemos tenido, si el abstencionismo sube o baja y otros matices sobre la materia. Y es que la abstención lanza mensajes que los partidos políticos deben saber interpretar, para ofrecer a los ciudadanos, motivos para que dejen de abstenerse, pues no resulta bueno para nuestro sistema democrático, la baja participación en las urnas.

Pues bien, tras consultar las bases de datos de la Consejería de Interior, me quedé sorprendido cuando comprobé que, desde el año 1977, hemos celebrado en el País Vasco nada menos que 30 procesos electorales (9 generales, 8 autonómicas, 8 locales y 5 europeas, esto es, uno por año de promedio) más 4 referéndum, el de La Constitución, Estatuto de Autonomía, OTAN y Constitución Europea. Sólo en los años 1981, 1985, 1988, 1992, 1997, 2002 y 2006 no hemos sido consultados. Un buen palmarés, que ya lo quisiera para sí el Athletic, en forma de campeonatos.

Y me pregunto por la evolución de la abstención. Pues bien, la media abstencionista durante este largo periodo, casi un tercio de siglo, es la siguiente: en las generales un 28 %, en las autonómicas un 32 %, en las municipales un 36 % y en las europeas un 42 %.

Si prescindimos del dato de las europeas que, nos pillan tan lejanas como ajenas, ya que no percibimos que las decisiones políticas tomadas en el Parlamento de Estrasburgo incidan verdaderamente en nuestras vidas (en las últimas elecciones un 55 % de abstencionismo), sorprende comprobar que cuanto más cercanos son nuestros candidatos, menos acudimos a las urnas. ¿Será que la proximidad nos hace conocer, con bastante acierto, la realidad política y votamos menos, pero con más calidad?.

Descartando la abstención de tipo técnico, producida por causas difíciles de evitar, nos queda la abstención meditada y justificada por una opinión, pensamiento de carácter político o, simplemente, pasotismo, que también es una causa motivada. Ésta se puede producir por diferentes motivos: falta de atractivo de las propuestas, pocas posibilidades de que gane nuestro candidato, desinterés por la actividad política o, quizás, “como mi voto es uno entre miles y miles no influirá en los resultados”.

Hay muchas líneas para el análisis pero el diagnóstico es muy incierto. Probablemente ocurra que los proyectos municipales de los partidos son cada vez más parecidos. Y es que, verdaderamente, la brecha existente hace años, entre las partidas presupuestarias, en cuanto a lo social y cultural, de los programas de la derecha y de la izquierda, se ha reducido de tal manera, que ya nos va dando casi igual que gobierne uno u otro.

Anunciar viviendas de protección oficial y más seguridad (ladrillo y orden) es lo que han pregonado a los cuatro vientos la mayor parte de los candidatos en estas últimas elecciones, y han supuesto un 40 % de abstención electoral. La más alta de la democracia. Más seguridad para la gente de edad y más ladrillo para la juventud. Nosotros 2.000 viviendas y 300 policías más. Pues nosotros, 3.000 VPO y 500 policías. Parecía un “quiendamás”. Esa parece haber sido la fórmula y consigna de la campaña pero, como todos lo anunciaban, no ha resultado.

Al colectivo que presido, hasta nos vendría bien, pues a base de elecciones, aumentaríamos nuestras plantillas policiales sin límite, pero somos conscientes que mayor número de policías no tiene que significar, a la fuerza, más seguridad, sino que lo que necesitamos es un número adecuado de policías y apropiadas políticas integrales de seguridad.

Por tanto, propongo más imaginación a los partidos políticos, que sean más originales en el contenido de sus programas, con proyectos propios y realistas, en los que podamos sentir recogidas nuestras demandas, porque, de lo contrario, pronto será, sólo, la mitad de la ciudadanía la que elija.

Y, claro está, listas abiertas, pues si los programas se parecen, al menos, que se nos permita elegir entre las personas.

Ahora sin dar tiempo a bajar el tobogán de las elecciones municipales, ya estamos comenzando a subir el de las elecciones generales. ¡Qué mareo!. A ponerse las pilas y a bajar del 30 % de abstención, que la cosa no está para bromas.

César Pérez Toledo. Presidente de AJEPLE-EUBE.