En un país conservador por antonomasia como es el Reino Unido, donde los partidos de fútbol se juegan los sábados a las tres y el té se toma lo más cerca posible de las cinco, Gordon Brown ha adelantado las manecillas del reloj y roto la tradición de que los primeros ministros presenten su programa legislativo en noviembre y sea la reina quien lo lea. Pero las reglas del juego han cambiado con la desaparición de Blair y la llegada de un sustituto que quiere parecer innovador.

Brown no ha podido esperar hasta el otoño para anunciar sus prioridades, y menos aún para hacer un guiño electoral a todos los jóvenes que se ven imposibilitados para comprar una vivienda debido a los precios exorbitantes que se piden por cualquier cubículo en un mercado víctima de la especulación, dominado por los millonarios árabes y rusos y por los corredores de bolsa de la City, y donde hacen falta muchos años de trabajo y bastante suerte para entrar en la escalera de la propiedad inmobiliaria. A los demás - la inmensa mayoría- no les queda más remedio que alquilar, compartir piso o quedarse en casa de sus padres hasta bien cumplidos los 30.

En el fondo es una cuestión de oferta y demanda, y la idea original de construir nuevas viviendas a gran escala, muchas de ellas de protección oficial, fue del líder conservador David Cameron. Pero Brown se ha apoderado de ella y la ha convertido en el eje de su programa legislativo para la sesión parlamentaria que comenzará en noviembre.

El nuevo premier esbozó ayer a la Cámara de los Comunes 23 proyectos de ley, la estrella de los cuales es la construcción de tres millones de nuevas viviendas de aquí al año 2020, parte de ellas en terrenos que son propiedad del gobierno pero permanecen en desuso (en su mayoría, instalaciones del Ministerio de Defensa como campos de tiro), y con hipotecas preferenciales a 20 o 25 años. Brown sabe que el voto joven va a ser decisivo en las próximas elecciones - que probablemente se celebrarán en el 2009- y se dispone a cultivarlo.

"Todo me suena a viejo - respondió el tory David Cameron con la rabia lógica de ver cómo le habían robado la cartera-. Es algo que los laboristas ya prometieron en 1997, y han seguido haciendo desde entonces, pero sin que se materialice en la práctica, que es lo que de verdad cuenta. El país ha cambiado y sus exigencias también, pero Gordon Brown permanece exactamente en el mismo sitio".

El sucesor de Blair ha elaborado una plataforma de laborismo clásico, con énfasis en la vivienda - la construcción de nuevas casas fue uno de los grandes logros del gobierno de Clement Atlee tras la Segunda Guerra Mundial-, la enseñanza y la sanidad. Entre los 23 proyectos figuran ideas para ampliar la educación secundaria y crear en Londres superhospitales modelo fruto de la cooperación entre el sector público y el privado. Brown quiere que se noten los cambios cuanto antes.