La marcha triunfal de Nicolas Sarkozy ha empezado a encontrar las primeras resistencias en sus propias filas. La reforma fiscal, uno de sus proyectos estrella, ha motivado disensiones importantes en el seno de la mayoría e incluso un conato de rebelión, que ha obligado al presidente francés a imponer la disciplina a sus huestes. El efecto de la llamada al orden se verá esta misma semana, pues el proyecto de reforma fiscal empezó a ser discutido ayer en sesión extraordinaria por la recién elegida Asamblea Nacional.

Los diputados del Nuevo Centro -tránsfugas de la UDF de François Bayrou e integrantes de la mayoría presidencial-, aliados en este caso con algunos elementos moderados de la UMP y gracias al apoyo del PS, lograron días atrás enmendar en comisión el proyecto presidencial del denominado escudo fiscal, por el cual ningún contribuyente estará obligado a pagar al Estado más del 50% de sus rentas anuales en concepto de todos los impuestos tanto estatales como locales. La ley actual sitúa este límite en el 60%.

Los diputados rebeldes, preocupados por las consecuencias de esta reforma sobre la deuda pública, votaron excluir del escudo dos figuras impositivas que pagan todos los contribuyentes y sirven para financiar la Seguridad Social: la contribución social generalizada (CSG) y la contribución al reembolso de la deuda social (CRDS). El centrista Charles de Courson, que está detrás de la iniciativa, considera que incluir estas cargas sociales en el escudo fiscal haría rebajar éste en realidad al 39%, lo que en la práctica comportaría la supresión de hecho del impuesto sobre la fortuna (ISF), un regalo "para los ricos".

El único problema es que la inclusión de la CSG y la CRDS en el escudo fiscal era un compromiso personal de Nicolas Sarkozy, quien no tardó en llamar al orden a sus filas. El jefe del grupo parlamentario de la UMP, Jean-François Copé, salió inmediatamente a la palestra para asegurar que en ningún caso la UMP apoyará esta enmienda en el plenario. "Yo velaré escrupulosamente por que la hoja de ruta del presidente de la República sea adoptada en su integridad, estoy totalmente abierto a las enmiendas que mejoren el texto, pero contra las que lo desnaturalicen", dijo.

El proyecto, que ayer empezó a ser discutido en la Asamblea, incluye medidas como la exoneración fiscal de las horas extras -un modo de desactivar la semana laboral de 35 horas-, la supresión de los derechos de sucesión para los cónyuges y su rebaja sustancial para los hijos, y la desgravación fiscal de los intereses de créditos para adquirir la primera vivienda, entre otras medidas. La ministra de Economía, Christine Lagarde, fijó ayer el coste inicial de este paquete en cerca de 11.000 millones de euros anuales y podría alcanzar los 13.600 millones cuando llegue a "velocidad de crucero".