PRISMA
En España más de 5.000 niños son explotados por las redes de la prostitución y la pederastia, lo dijo en el año 2001 la delegada del Gobierno en la Comunidad de Madrid. Desde entonces nadie dice nada. Los abusos sexuales a menores aparentemente no existen fuera de casos esporádicos ocurridos dentro del entorno familiar. Pero la realidad es muy distinta. Las detenciones por pederastia han aumentado un 585 % en los últimos seis años y redes de pedófilos, hasta ahora dormidas, han despertado gracias a Internet. La red les ha facilitado el contacto anónimo entre ellos y ha despertado sus instintos. Lo cuenta Guillermo Cánovas, presidente de Protégeles, una ONG creada por la Comisión Europea y que ha ayudado a desmantelar casi 2.000 comunidades pedófilas en los últimos tres años: «Hasta la llegada de los chats se consideraban bichos raros, pero ahora hablan con personas que sienten igual que ellos y se autoconvencen que su filia sexual no es mala, simplemente distinta, así pasan de la teoría a la práctica». Pasan de intercambiarse fotos de menores a abusar de uno de ellos, sea en nuestro país o en otro del tercer mundo, a cambio de dinero.España ha sido el refugio de muchos pedófilos. Hasta hace tan solo tres años no era delito en nuestro país tener miles de fotos de niños desnudos en el ordenador, ni intercambiarlas con otros por Internet. Camuflados como turistas extranjeros, conviven en España algunos de los pedófilos más buscados del mundo. Policía Nacional y Guardia Civil apenas cuentan con una docena de efectivos para combatir la pederastia en la red, pero les ayudan los llamados «cibercentinelas». Son un ejército de espías, más de 1.500 en España, que se dedican a bucear por la red para encontrar páginas con fotografías y videos de niños víctimas de abusos. Cuando los localizan, mandan la dirección a la policía o a Protégeles. Las comunidades pederastas son poderosas, entre sus miembros se encuentran numerosos profesionales liberales: abogados, jueces, políticos Podría ser el caso de Eduard Figuerola, subdirector general de Política Industrial de la Generalitat. Por una vez los servicios informáticos de la Generalitat estuvieron a la altura del delito, encontraron imágenes pornográficas de menores en su ordenador de trabajo y lo denunciaron a los Mossos. Mientras le investigaban, él se encontraba con Carod-Rovira y Josep Huguet de viaje oficial a Finlandia, precisamente uno de los países nórdicos donde el número de pedófilos es más numeroso.No es la primera vez que un alto cargo de la Generalitat se ve salpicado por este delito. Con anterioridad se sospechó de un director del Departament de Sanitat. Igual ocurrió en la Diputación de Castellón y una docena de ayuntamientos en los que alguno de sus concejales ha sido imputado por presunto delito de pederastia.El doctor Lluis Borràs, uno de los mejores expertos del Hospital de San Juan de Dios de Barcelona, tras diagnosticar supuestos abusos sexuales a un menor posiblemente por parte de su padre, recibió todo tipo de presiones de altos cargos de la Generalitat para cambiar su informe médico y que el presunto abusador recuperara su custodia. Finalmente un juez consideró que era lo correcto y está con su padre en este momento. El mayor poder con el que cuentan las comunidades pedófilas es el de infravalorarlas, y están por todas partes.
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