El Gobierno retoma los contactos para buscar en este mes un pacto sobre la memoria histórica, de Jaume V. Aroca en La Vanguardia
El Gobierno ha reactivado los contactos con los grupos parlamentarios para verificar, en el plazo de este mes, si es posible iniciar el curso parlamentario con un acuerdo sobre la ley de memoria histórica para aprobarla antes de que termine la legislatura. La vicepresidencia tiene especial interés en sondear a los grupos nacionalistas moderados, CiU y PNV, que se descolgaron el pacto cerrado meses atrás entre el grupo socialista e IU-ICV en torno a la controvertida de la anulación de los juicios sumarísimos del franquismo. ERC parece definitivamente descartada como aliado para esta iniciativa.
La memoria histórica adquiere así una definitiva vocación de Guadiana, toda vez que se la ha dado por liquidada en diversas ocasiones desde que, hace casi dos años, fue llevada al Congreso por el Gobierno. Sin embargo, periódicamente, vuelve a aparecer en la lista de asuntos pendientes del ejecutivo. El propio presidente la incluyó entre los asuntos pendientes en el debate del estado de la nación.
Esta pasada semana el coordinador del programa electoral del PSOE, el ministro Jesús Caldera daba a entender que esta ley podría no figurar en el programa electoral para la próxima legislatura. Es decir, o se hace en los ocho meses que quedan de mandato o no se hará. Esta es la razón por la que ayer, el diputado de IU-ICV, Joan Herrera divulgó la existencia de contactos entre el Gobierno y los partidos que presumiblemente podrían aprobar la ley. CiU, uno de los partidos que han sido sondeados en fecha reciente, se muestra muy escéptica sobre la posibilidad de alcanzar una acuerdo.
El PP ha convertido la memoria histórica en una de sus líneas predilectas en sus argumentarios contra el Gobierno. Y esto, en el escenario de una creciente polarización política de cara a las elecciones generales, no inquieta demasiado - todo lo contrario- a los estrategas socialistas decididos a hacer, en estos ocho meses de legislatura, en un caldo a base de recetas de izquierda y de centro con un punto de republicanismo.
