PERSPECTIVA INTERNACIONAL
El presidente francés se dio ayer un nuevo paseo triunfal por Bruselas, adonde acudió, autoinvitado, a la reunión de ministros de Economía de la zona euro. Veni, vidi, vici.En apenas hora y media de debate,Nicolas Sarkozy pulverizó la oposición del resto de países. Poco o nada quedó de sus beligerantes declaraciones contra la pretensión de París de saltarse el compromiso de equilibrar las cuentas públicas en el 2010 como muy tarde, firmado hace sólo tres meses.
Sarkozy convirtió su asalto a las normas de la zona euro en una acto de fe europeísta y convenció a los ministros de la bondad de su plan presupuestario, que combina las reformas con un importante rebaja fiscal que hace temer lo peor en Bruselas. O hacía temer lo peor, hasta que el mago Sarkozy vino a explicarlo. "Si mis reformas tienen el shock psicológico que espero sobre Francia, cumpliremos en el 2010. Haremos todo lo posible porque así sea. Sino, llegaremos al equilibrio en el 2012", explicó el propio Sarkozy en rueda de prensa. Y los ministros le creyeron. Al menos de cara a la galería, Sarkozy triunfó en su desigual combate con los ministros.
Dio fe de sus "enormes dotes de convicción" el propio presidente del Eurogrupo, Jean Claude Juncker, que accedió a prestar al francés la sala de prensa habitualmente reservada para la presidencia de la Unión.
Juncker aplaudió la decisión de Sarkozy de poner en marcha reformas económicas que "sacarán a Francia del inmovilismo". Hubo alivio entre los ministros al escuchar de primera mano a Sarkozy, aseguró. "Vamos a ponerlas en marcha de inmediato", dijo Sarkozy. Pero que nadie se lleve a engaño. Las reformas no salen gratis el primer año. Pero en cuanto empiecen a dar resultados, "nos dedicaremos de lleno" a sanear las cuentas públicas.
Aún así, el presidente francés se comprometió a rebajar en una décima más el déficit público francés en el 2008.
Sarkozy presentó como un "ejercicio de honestidad intelectual" que el nuevo gobierno francés constate que las promesas del anterior "no eran creíbles", dijo. Porque las cuentas no salían y quedaban pocas semanas para las elecciones. El presidente francés se comprometió a presentar al Eurogrupo un programa de reformas en septiembre para que el resto de países puedan medir sus avances. El plan presupuestario francés se basa en una severa reducción de impuestos y la supresión de las cotizaciones laborales por las horas extra y tiene un coste estimado de 11.000 millones de euros al año. París lo justifica como un revulsivo para el alicaído crecimiento económico de Francia, pero Berlín desconfía de tal fórmula. El Gobierno alemán ha optado por el camino contrario (reformas y una subida del IVA) y ahora empieza a ver los frutos de su política tras pasar varios años en números rojos. La mayoría de países "llegarán al déficit cero en el 2010. y creo que Francia debe hacer lo propio", dijo el ministro alemán de Finanzas, Peter Steinbrück, antes del encuentro.
Su pretensión de saltarse el compromiso político, firmado por Francia en abril casa mal con sus ideas para mejorar la coordinación económica en la eurozona. "Esperamos que los ministros enfrenten a Sarkozy a sus contradicciones", confiaban ayer fuentes comunitarias. Sarkozy optó por no mezclar temas y se limitó a un amistoso intercambio de puntos de vista con su querido compatriota, Jean Claude Trichet, presidente del Banco Central Europeo, a quien a menudo critica por atender sólo al criterio de la inflación a la hora de tomar sus decisiones. Esta iniciativa tampoco cuenta con el apoyo de Alemania, que a finales de los años noventa se batió para configurar un banco central libre de injerencias políticas. El comisario de Asuntos Económicos, Joaquín Almunia, acudió al encuentro con un estudio bajo el brazo en el que se constata que la fortaleza del euro ha tenido un impacto mínimo en las importaciones, para contrarrestar las persistentes acusaciones francesas a la moneda única.
El tercer frente abierto con el que Sarkozy acudió anoche a Bruselas es la candidatura europea para la dirección del Fondo Monetario Internacional (FMI). Sarkozy tampoco suscitó esta cuestión en sus reunión con los ministros, pero dijo haber hecho la ronda de capitales antes de salir de París. Sarkozy se refirió explícitamente al apoyo de Gordon Brown a la candidatura de Dominique Strauss-Kahn, anunciada por el presidente el domingo. El puesto queda vacante en noviembre, después de que Rodrigo Rato anunciara que lo deja "por razones personales". Para el vicepresidente Pedro Solbes, un puesto así sólo puede dejarse por una razón "muy justificada". "Siempre es mejor terminar los periodos porque yo creo que los puestos de esta responsabilidad sólo deben dejarse cuando hay una razón muy justificada".

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