domingo, 08 de julio de 2007
EL NUEVO ESCENARIO PARA EL TRAMO FINAL DE LA LEGISLATURA
El papel de la oposición
Se le escapó a Mariano Rajoy. O quizás no. Quizás no, porque es un político experimentado y un gallego de ácida ironía. "Creo que hemos de ser más simpáticos", dijo el viernes 6 de julio, a las diez y cuarto de la mañana, en la séptima planta de la sede central del PP en la calle Génova de Madrid. Apenas unos minutos antes, José Luis Rodríguez Zapatero había anunciado su fulgurante remodelación del Gobierno. Cinco periodistas acompañaban al presidente del PP en una sala que parece extraída de la nave interestelar Enterprise.Luz indirecta, tonos grises y metálicos, una elegante mesa ovalada y dos grandes pantallas de plasma en la pared.
Puesto que la web de este diario tuvo el viernes el acierto de adelantar los nombres de los nuevos ministros, el delegado de La Vanguardia en Madrid llegó a Génova con la satisfacción de poder comentar - con la evidente prudencia que requería el caso- cuál podía ser el alcance exacto de la remodelación en ciernes. Asistían al desayuno informativo otros cuatro colegas de la prensa madrileña, que antaño ostentaba en solitario el título de nacional.Las pantallas de plasma se pusieron pronto en acción y las previsiones de nuestro diario digital quedaron plenamente confirmadas por la declaración del jefe del Ejecutivo. Conjurado el riesgo de quedar en ridículo, este periodista que les escribe bebió un sorbo de refrescante naranjada. Y Rajoy, más gallego que nunca, exclamó: "¡Esto no es una remodelación, esto es una cosa estratosférica!".
Puro azar de una semana tremenda, apasionante y con mucha adrenalina, puesto que el desayuno estaba convocado con bastantes días de antelación. A Rajoy se le veía ligeramente fatigado y flemáticamente fastidiado por el desenlace del debate. En la corta distancia, además de afable, es un hombre que transmite con cierta transparencia sus estados de ánimo. Admite que perdió el debate. Y añade que antes de que comenzase la sesión del martes ya era consciente de la probable derrota.
Arguye como principal motivo la ventaja técnica del presidente, que dispone de total libertad de maniobra para organizar las réplicas, al no tener límite de tiempo. Por muy apurado que esté, Zapatero controla el terreno de juego. Y en lo referente a las encuestas posteriores al debate, Rajoy invoca la soledad del PP. "Los encuestados que votan a IU y a los partidos nacionalistas nunca me darán como vencedor. Pero los sondeos me dan esta vez una mayor puntuación que el año pasado. Eso quiere decir que nuestros electores están motivados y movilizados". Conclusión: sigue habiendo partido, pese a que Zapatero haya pasado del agobio a la euforia. "Y tanto que hay partido.
Creo que las podemos ganar y para ello vamos a trabajar a fondo. Y vamos a mostrar caras nuevas".
- "¿Caras nuevas?, en la sala de estar de la nave Enterprise se produce un murmullo: ¡nueva galaxia a la vista!
- "Las caras nuevas serán las del director del programa, que muy pronto vamos a nombrar, y las de los jefes de área del programa", explica Rajoy con el ánimo de moderar las expectativas.
Tras beber un nuevo sorbo de naranjada, este periodista se atreve a mentar lo Innombrable en la planta séptima de Génova: "¿Seguirán las principales caras viejas o prepara un golpe de efecto a pocos meses de las elecciones?".
Rajoy encaja la referencia a Eduardo Zaplana y Ángel Acebes, y frunce el ceño: "¡Seguirán!". "Seguirán y le voy a decir por qué. En los meses posteriores a las elecciones, en esta casa pasamos por momentos muy duros. No éramos muchos. Unos se fueron al Parlamento Europeo y otros a sus labores diversas. Los que nos quedamos hemos tenido que aguantar mucho. ¡Hemos aguantado mucho! Y mi satisfacción actual es ver que el PP está en condiciones de ganar las elecciones. No sé si lo conseguiremos, pero no es habitual, tras un cambio de mayoría, que el partido que pasa a la oposición esté en condiciones de ganar. La primera legislatura suele confirmar al gobierno. Hoy lo normal sería que el PSOE nos sacase una clara ventaja en las encuestas, y es evidente que ello no es así. Hemos aguantado mucho, insisto. Comprenderá por qué según qué cambios no se van a producir".
La dirección de la campaña ha sido confiada a Pío García Escudero, portavoz en el Senado y estrecho colaborador de Rajoy en la campaña estelar de la mayoría absoluta del 2000. La celebración del congreso del partido en octubre aún no está decidida. No se quiere abrir ahora un debate público sobre qué caras podrían representar mejor al PP. Es muy probable que el cónclave de otoño se circunscriba al debate y aprobación del programa electoral.
Rajoy parece ser consciente de que su partido no puede centrar exclusivamente su estrategia en la denuncia de la negociación del Gobierno con ETA, ni abusar por mucho tiempo del actual mantra sobre las actas de la negociación: "¡Queremos las actas!". Pero se muestra indignado con los métodos de Zapatero. "Es falso que él haya hecho lo mismo que los gobiernos de González y Aznar; él comenzó a negociar con ETA mucho antes de hacerlo público y ha querido engañarnos a todos".
Lo detesta. Le tiene un nulo aprecio. Pero admite Rajoy que no siempre ha frenado en la estación adecuada. "Seguramente me equivoqué el día que a Zapatero lo llamé bobo solemne".

Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados