LA CIUDADANA CON EL NUMERO DE DNI 23
Cuando la tarde del próximo domingo, 15 de julio, la Infanta Sofía, segunda hija de los Príncipes de Asturias, sea bautizada en Zarzuela, dicho sacramento no quedará registrado en una partida bautismal corriente, ni se almacenará en el archivo parroquial de cualquier iglesia, como es común a todo hijo de vecino. La partida de bautismo de la Infanta Sofía se inscribirá en el llamado Libro de bautismo de la Familia Real, que se custodia en la sede del arzobispado castrense, en la calle del Nuncio de Madrid. La razón es la condición de militares tanto del Rey Juan Carlos como del Príncipe Felipe. Algo novedoso que se estableció a partir del bautizo de su hermana, la Infanta Leonor. Hasta entonces, no existía dicho libro, y los documentos eclesiásticos de la Familia Real relativos a bautismos, confirmaciones, etc., se custodiaban de manera un tanto dispersa en la iglesia de un cuartel de la Guardia Real, en la localidad de El Pardo, junto a La Zarzuela. Con Leonor, se implantó este libro de bautismo real, que no es ni mucho menos el único documento que marca la diferencia entre un ciudadano corriente y un miembro de la Familia Real, como es la pequeña Infanta Sofía.Quien tampoco fue inscrita por sus padres cuando nació en el Registro Civil ordinario, sino en el denominado Registro Civil de la Familia Real. Se trata de un libro custodiado en una cámara acorazada de la dirección general de los registros y del notariado del Ministerio de Justicia. Dicho ejemplar, derogado de un plumazo a raíz de proclamarse la II República en 1931, se restableció en 1975 al ser proclamado Rey Juan Carlos. La fórmula fue escindir a los miembros de nuestra Familia Real del Registro Civil general, en el que desde la República habían quedado inscritos, y donde figuraban Don Juan Carlos, Doña Sofía, el Príncipe y las Infantas como ciudadanos corrientes. Los pormenores de este Registro Civil regio se regularon posteriormente mediante un decreto en noviembre de 1981. En éste se especificaba que se trataría de un libro especial con todas sus hojas en blanco, y que las certificaciones sólo podrían expedirse a petición del Rey, de los miembros de la Familia Real con interés legítimo y altas autoridades de la nación, como el presidente del Gobierno o del Congreso. La importancia de este decreto radica hoy en que sirve para delimitar quiénes integran el concepto de Familia Real desde el punto de vista jurídico, pues establece que sólo podrían inscribirse en dicho libro nacimientos, matrimonios, muertes y demás «inscribibles» que afecten «al Rey de España, a su augusta consorte, a sus ascendentes de primer grado -sus padres, los condes de Barcelona- sus descendientes, y el Príncipe Heredero de la Corona». Es decir, ni las hermanas del Rey y sus familias, ni siquiera Jaime Marichalar e Iñaki Urdangarin, maridos de las Infantas Elena y Cristina. Con la Infanta Leonor se renovó este documento, ya que el entonces ministro de Justicia, Juan Fernando López Aguilar, pidió a la Real Academia de la Lengua su modernización lingüística. Tarea que llevó a cabo, según la tradición, un pendolista, es decir, un escribano con muy buena letra. En este Registro Civil de la Familia Real, que se inauguró con la partida de nacimiento del Rey Juan Carlos, la Infanta Sofía ocupa el lugar número 22.Estas diferencias en los papeles civiles y religiosos de la hija menor de los Príncipes también van a existir en documentos tan básicos como el carnet de identidad o el pasaporte. El acotar determinados números del DNI para el Jefe del Estado es tradición que tiene su origen en tiempos de Franco, ya que el Caudillo se reservó el carnet de identidad numero 1, y los nueve siguientes para su familia. Por esta razón, para Don Juan Carlos y sus descendientes se asignaron los números de carnet comprendidos entre el 10 y el 50. Así, el Monarca ostenta el numero 10, la Reina Sofía el 11, la Infanta Elena el 12, el número 13 se saltó por aquello del mal fario, a la Infanta Cristina le correspondió el 14, y al Príncipe Felipe el 15. Si, como es de suponer, con los nietos de los Reyes se ha mantenido este orden correlativo, a la Infanta Leonor le habrá correspondido el número 22, y a su hermana, la Infanta Sofía, el número 23 de DNI.Respecto al pasaporte, la pequeña Sofía disfrutará también del privilegio de tener pasaporte diplomático, como el resto de la Familia Real. Esto implica que cuando viaje al extranjero disfrutará de ventajas, como el acceso a la sala de autoridades de los aeropuertos, o no tener que hacer cola para pasar el arco de seguridad. Un privilegio que también tenían los grandes de España, hasta que el Gobierno socialista de Felipe González lo derogó. Famoso es el episodio de un duque muy bajito, que en la aduana de un aeropuerto estadounidense quiso hacer prevalecer su condición. I am big of Spain (Soy grande de España). Dado su minúsculo tamaño, el policía soltó una carcajada. Junto con el pasaporte diplomático, los miembros de nuestra Familia Real tienen también derecho a la valija diplomática cuando viajan, cuya ventaja es que su equipaje no es sometido a revisión. Sin embargo, rara vez hacen uso de este privilegio en sus viajes privados. Lo suelen limitar a viajes de Estado.Finalmente, en su condición de miembro de la realeza, la Infanta Sofía tampoco se regirá por la normativa imperante en nuestro país sobre títulos nobiliarios, sino por un Real Decreto que se promulgó en noviembre de 1987 exclusivo para la Familia Real. En él se especifican los títulos, tratamientos y dignidades que corresponden a cada uno de sus miembros. Sofía, como hija del Príncipe de Asturias, ostenta el título de Infanta de España con tratamiento de Alteza Real. De momento tendrá el mismo rango que su hermana Leonor, hasta que ésta se convierta en Heredera al Trono. A diferencia de sus primos, los hijos de las Infantas Elena y Cristina, que siendo también nietos de los Reyes no ostentan ningún título de nobleza, tan sólo el tratamiento de excelentísimos señores y la consideración de Grandes de España.
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