NOTA PREVIA: He intentado corregir, en la medida de lo posible, la falta de composición, con el fin de facilitar la lectura

DOS EN LA CARRETERA

Este intercambio epistolar comienza con la vista de Él puesta en las encuestas que analizan el Debate sobre el estado de la Nación, con las que no se muestra de acuerdo. Considera que el líder del PP ganó la confrontación. Ella le reprocha haber perdido la paciencia, la ironía y el sentido del humor, aunque Él asegura que su sentido del humor sigue intacto. Ambos critican las últimas medidas del Gobierno: para Ella, propaganda; para Él, aguinaldo. Finalmente Él le recomienda un concierto de rock y Ella está tentada de aceptar al pensar en las estadísticas de las películas españolas...

LO PACTADO ENTRE EL GOBIERNO Y ETA.

Querida Cayetana...

No estoy de acuerdo con algunas encuestas. Rajoy derrotó a los puntos a Zapatero en el mitin del Congreso de los Diputados, primer acto de la campaña electoral agriamente abierta. Estuvo contundente, incisivo, mordaz y tranquilo. El presidente por accidente se mostró nervioso, agresivo, gesticulante. Es un hombre acorralado. Había planteado yo en una canela fina la exigencia de la opinión pública para que se conozcan íntegramente las actas de lo pactado en la negociación política, de tú a tú, entre el Gobierno y Eta. Me alegró comprobar que Rajoy convirtió en eje de su intervención esa exigencia, máxime cuando Zapatero, tras afirmar solemnemente que sería implacable contra Eta, ordenó a sus negociadores internacionales que imploraran a la banda el aplazamiento de atentados hasta después de las elecciones generales, mientras avanzaba en el pacto navarro para crear en aquella región las condiciones exigidas por los etarras, si bien su caminar es vacilante por el temor a que Rajoy monte en cólera y le retire su apoyo.Hay que ir a la unidad de los demócratas contra Eta. Es imprescindible. Pero sin Zapatero. Con el gran embustero al frente de la operación no sabremos si, a la vez que enciende una vela para satisfacer al PP, estará negociando bajo cuerda encender otra vela en loor de Eta. Mejor dicho. Sí lo sabemos. Si puede, lo hará.

Querido Luis María...

Has perdido la paciencia. Y, con ella, la ironía, el humor y hasta la canela. No te queda ni el sarcasmo. En los últimos meses, has pasado de la crítica zumbona y mordaz a la descalificación sin matices del «gran embustero». No me sorprende: te pasa como a Rajoy, que ha acabado por detestar a quien le impide ser cordial y moderado. Un adversario indigno, que provoca, hace trampas y manipula al árbitro. Un jugador ramplón que cree contar con el apoyo incondicional de la hinchada. Que no se confíe: la afición ha pasado vergüenza, el estadio ya no ruge y los entusiasmos, como tu tono, están cambiando.No hace falta conocer íntimamente a Mariano Rajoy para saber lo difícil que fue para él decir lo que dijo el pasado martes en el Congreso de los Diputados. Rajoy es un hombre educado, sobrio, reflexivo y prudente, un hombre de consensos, matices y síntesis, que rara vez se deja llevar por las pasiones y al que le desagrada tanto dar golpes como recibirlos. Su intervención en el Debate sobre el estado de la Nación no fue el cabezazo de Zidane ni el devengo de Borrell. Tampoco fue una astuta maniobra estratégica. Fue un acto de responsabilidad. El gesto de grandeza de un hombre de Estado que ha visto y ve peligrar su país por la prepotencia de un presidente incapaz de decir la verdad. Rajoy cercó a Zapatero. Puso en evidencia sus engaños. Lo colocó ante sus contradicciones. Lo desnudó. Rompió tabúes estúpidos y nos arrancó a todos la mordaza. Ganó el debate porque consiguió retratar a Zapatero como lo que es: un tipo que no da la talla para ser presidente del Gobierno de España y que tampoco es de fiar. Un mediocre y un mentiroso.Has dedicado gran parte de tu vida, Luis María, a las palabras. Y sabes mejor que nadie que sus aristas son quebradizas, sus vértices frágiles, sus formas y sus texturas, delicadas. ¡Qué fácil es manosearlas, torcerlas y gastarlas! Y qué pernicioso, como advirtió Revel. Se frota el borde de la paz, se liman las esquinas de la justicia y se aplasta la libertad. El lenguaje de Zapatero es el propio de un demagogo: todo es aproximativo, confuso, impreciso. Grandilocuente y vacuo. A Zapatero no le cree ya nadie no sólo porque miente, sino porque, casi literalmente, ya no dice nada. Ha tergiversado palabras y pervertido conceptos. Nada de lo que diga vale para nada. Ni «nación», ni «paz, ni «vencer», ni «derrotar», ni «implacable», ni «firmeza».En esto también te doy la razón: sólo un ingenuo sin remedio puede creer que Zapatero ha dado un portazo a la negociación con ETA. Esa puerta sigue abierta: ANV está en las instituciones, Navarra está en el alero, el PSOE se ha negado a revocar la resolución de mayo de 2005 que autoriza el diálogo con los terroristas, y el propio Zapatero aprovechó nada menos que su declaración tras la ruptura del alto el fuego para decirle a ETA que su Gobierno mantiene el compromiso básico del «punto cero»: «los vascos serán lo que ellos decidan». El proceso no está acabado, Luis María. Espera, sumergido y agazapado, una segunda legislatura..

IDEAS SIN NINGUNA COHERENCIA.

Querida Cayetana...

Has escrito la mejor de tus cartas en este largo viaje por carretera que tengo la suerte de compartir contigo, si bien tu negativa a descansar en algún motel romántico lo enturbia un poco. «Qué suerte -me dicen algunos lectores - viaja usted con una rubia peligrosa». Ya, ya. No saben los pobres que eres una Juana de Arco con pluma de Santa Teresa y además con la mirada mística perdida entre Acebes y Rajoy. Con ellos, eres fiel hasta de pensamiento. No te atreverías ni a leerles un poema de Emily Dickinson.Citas en tu carta a Jean-François Revel, justo cuando acabo de terminar su libro de memorias, El ladrón de la casa vacía, un tocho de setecientas páginas en las que no decae ni el interés ni el pensamiento profundo. Desde esa habitación realquilada a la que llamamos vida, escribe Revel, se entiende por qué la Humanidad entró en la casa del siglo XX creyéndola llena de riquezas materiales, espirituales, intelectuales y morales para encontrársela vacía. El pueblo español llevó también a Zapatero a Moncloa pensando que apostaba por la dignidad nacional, la verdad translúcida, la coherencia de ideas. El presidente sonrisas ha dejado el palacio vacío. Todo era mentira. Todo es mentira. Para que salga de Moncloa, sin embargo, será necesario que Rajoy establezca ya un acuerdo con Convergencia. Y, sin sarcasmos, te digo, querida Cayetana, que ni siquiera con tu ayuda le va a ser fácil.Yo he perdido la paciencia con Zapatero. No el humor, porque preparo la publicación de una nueva carta del presidente a su idolatrado Fidel Castro, que te vas a chupar los dedos cuando la leas, como si te invitara Pepiño Blanco a almorzar bajo la batuta de Adriá. Pero si yo he perdido la paciencia, tu conservas el equilibrio crítico y la estupenda pluma que Dios te ha dado. A ver si entre los dos conseguimos que Pedro J. haga públicas las actas de la negociación política Gobierno-Eta. Hemos dado en la diana. Zapatero está aterrado de que los españoles conozcan negro sobre blanco las indignidades cometidas en los acuerdos con Eta.

Querido Luis María...

De ministra de Cultura me has ascendido a santa mística o patriota mártir. Desde mi nueva atalaya, contemplo con estupor el último homicidio léxico perpetrado por este Gobierno. Era sólo cuestión de tiempo. Había conseguido escapar indemne a tres años en el candelero y, ahora, la crisis de Gobierno, le ha pillado desprevenida. El viernes al mediodía, tu amiga la vicepresidenta le clavó un puñal por la espalda: la paridad ha muerto. «No es lo mismo la paridad que la igualdad matemática». Una parida más y una palabra menos. Te juro que escribí mi primera carta antes de tan feliz ocurrencia.Y, con el disparate, la verdadera humillación que para las mujeres significa haber tenido como ministras a dos ineptas como Carmen Calvo y María Antonia Trujillo. Han sido el hazmerreír de la legislatura. Su frivolidad y su fracaso han cristalizado el tópico de que la mujer no está capacitada para ejercer las más altas responsabilidades del Estado. Ahora las echan a costa de la cuota y, ¿qué ganamos?Tardía, insuficiente y superficial, la última operación de propaganda monclovita afecta al 1% de los Presupuestos Generales del Estado y no atañe a ninguno de los Ministerios importantes, protagonistas de los fiascos más espectaculares y costosos de la legislatura. Ahí sigue Caldera, con sus papeles para todos; Alonso, sin sus inhibidores; Moratinos, fiel a tu alter-ego Fidel; Rubalcaba, ante una ETA reforzada, y Solbes... pues Solbes, con más ganas que nunca de que acabe la legislatura.La remodelación ha sido un parche en un Gobierno que hace aguas porque su capitán no sabe a dónde se dirige ni tiene ya ninguna credibilidad. ¿Qué proyecto tiene Zapatero para lo que resta de legislatura? ¿A qué gran ilusión colectiva nos convoca? ¿A la protección de esa máquina de ahuyentar espectadores que es el cine español? ¿Al apasionante reto de coordinar mejor las administraciones públicas? ¿A la imposición de nuevas restricciones médico-sanitarias? El problema de Zapatero no son las caras que le rodean, sino el fracaso de su gran apuesta política y personal. Aquella con la que, según nos informó con modestia desde la tribuna del Congreso, pretendía «cambiar el rumbo de la Historia»: el proceso de diálogo con ETA.El fiasco de la paz ha destapado tres años de mentiras y deslealtades. Ha generado una crisis de confianza que no se resuelve con una crisis de Gobierno, sino con gestos inequívocos y valientes que tranquilicen a los españoles respecto a la buena fe de su presidente. Lo ha explicado con demoledor sentido común la hermana de Miguel Angel Blanco, en vísperas del décimo aniversario del mayor chantaje al que jamás hayan sido sometidos España y los españoles: «Si Zapatero no ha negociado con ETA ni tiene nada que ocultar, ¿por qué no nos enseña las actas?» Esas actas aparecerán, Luis María. Y entonces no será ni al ilustrado Molina ni al solícito Soria ni a la brava Chacón a quien los ciudadanos le pedirán cuentas..

SOBRE EL ESPIRITU DE LA TRANSICION.

Querida Cayetana...

Zapatero ha dado continuidad con entusiasmo a la política de sus antecesores - «Felipe, colócanos a todos»- instalando a sus paniaguados y amiguetes, a sus enchufados y simpatizantes, como funcionarios en las Administraciones del Estado, autonómicas y municipales. Zapatero ha incrementado el PER que vertebra el voto en toda Andalucía y Extremadura. Zapatero ha multiplicado hasta la náusea las subvenciones, los patrocinios y las ayudas a las más pintorescas asociaciones culturales, deportivas, artísticas, cinematográficas, audiovisuales, afines al PSOE. Zapatero va a regalar, justo antes de elecciones, un aguinaldo de 2.500 euros a los hijos nacidos desde julio. Romero Robledo era un patán en zapatillas al lado de la masiva compra de votos que, por uno o por otro procedimiento, han establecido los socialistas a costa de los impuestos casi confiscatorios que pagamos los ciudadanos.Así, Cayetana, -no te digo ya entre líneas «querida Cayetana» porque me riñe Alberto Ruiz Gallardón- así es, Cayetana, que mientras el presidente por accidente prosigue la negociación con Eta, disimulada a través de sus agentes internacionales; así es que mientras se atrae a Mas para que sume, tras las generales, los escaños de Convergencia al PSOE, sustrayéndoselos a Rajoy; así es que mientras extiende un maquillaje moreno y absurdo sobre el Gobierno marchito, no se me ocurre otra cosa que recomendarte los cuentos que José Jiménez Lozano ha agavillado en un libro excelente: La piel de los tomates. Ah, y espero que te rejuvenezcas aún más y lleves de una oreja a Acebes a las Ventas, no para ver a Sebastián Castella, sino para escuchar a la cantante islandesa Björk. Esa es la que arrebata a las nuevas generaciones. Se lo dije a tu jefe en la boda de la hija de Paloma Segrelles, una mujer admirable que no necesita de cuotas y que lo organizó todo a la perfección con la discreta elegancia a la que nos tiene habituados.

Querido Luis María...

Con el permiso de Gallardón, seguiré siendo tu discípula, además de copiloto. Sobre todo si perseveras en esta vena liberal y rebelde que nos rejuvenece a los dos, que no a los tres. Como sabes, en el último año he ido cuatro veces al cine. Sólo pensar que, según las estadísticas, tengo que ir 22 veces más para llegar a ver una película española, me entran ganas de sumarme a tu ecléctico circuito rock. Pero lo peor de este presidente no es lo que le acerca a Felipe González, sino lo que le separa de él. Su última muestra de arrogancia es darnos lecciones sobre el espíritu de la Transición, ahora reducido a un apoyo incondicional a su negociación con ETA. De haber girado la cabeza durante el Debate sobre el estado de la Nación, Zapatero habría visto el perfil afilado y evanescente de Gabriel Cisneros, padre de la Constitución, padrino del Estatuto de Guernica, victima de ETA, jurista lúcido y político noble. Ante su mirada luminosa y urgente, las palabras de nuestro Premio Nobel de la Honestidad no son demagogia, sino una abyección.

@FIRMA:LUIS MARIA ANSON CAYETANA ALVAREZ DE TOLEDO

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