A FONDO

¿Crisis de Gobierno? No. Sencillamente, operación de imagen para dar sensación de dinamismo, de caras nuevas, de aquí a las elecciones generales que, ya nadie duda, serán en marzo.Ser ministro en el Gobierno de Rodríguez Zapatero, el más presidencialista desde la muerte de Franco, no es demasiado importante. De hecho, algunos de los miembros de su Gabinete son desconocidos para la mayoría de los ciudadanos.Pero, en fin, hay ministerios que tienen cierto peso político. La vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega; el vicepresidente económico, Pedro Solbes, y el titular de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba son, sin duda, los tres pesos pesados de esta legislatura. A ellos habría que añadir la incorporación reciente de una estrella que permaneció apagada durante meses: el ministro de Trabajo, Jesús Caldera. A él le ha encargado Zapatero la elaboración de un programa electoral que va a suponer un giro a la izquierda en el perfil gubernamental. Es decir, que de aquí a marzo, se hablará poco de ETA y del proceso de paz y mucho de medidas sociales. Al menos, eso es lo que se pretende. La medida de pagar 2.500 euros por hijo salió de la cocina de Caldera sin que otros ministros implicados tuvieran ni idea de ella hasta que escucharon al presidente proponerla en el Debate del estado de la Nación.Pero, a lo que íbamos. Si quitamos a esos cuatro, el resto baja bastante, quizás con la excepción del ministro de Defensa, José Antonio Alonso, quien tiene ascendiente sobre el presidente por diversos motivos.Por esas razones, los cambios anunciados no van a tener trascendencia política. No se van a producir cambios sustanciales sobre lo que ya conocemos. Es, como si a falta de 10 minutos para acabar el partido, el entrenador, en lugar de sustituir a alguno de los 11 del equipo titular, decide cambiar a los jugadores del banquillo.Y no es que los que entran carezcan de méritos. Carme Chacón es una de las dirigentes del PSOE con más talento. Ella será cabeza de lista del PSC en Barcelona y su nombramiento como titular de Vivienda será una buena plataforma para impulsarla en Cataluña. César Antonio Molina ha hecho una buena gestión al frente del Instituto Cervantes. Seguro que tiene ideas para Cultura, aunque realmente apenas si tendrá tiempo para ponerlas en práctica. Tanto Chacón como Molina son personas próximas al ex portavoz Miguel Barroso.Bernat Soria es un científico y, por lo tanto, desconocemos su capacidad como gestor, aunque sus primeras declaraciones apuntan buenas maneras... como generador de titulares con chispa.El gran perdedor en este reajuste es Jordi Sevilla, destinado a Valencia contra su voluntad y contra la opinión de los dirigentes socialistas de dicha comunidad. Zapatero nunca le ha dado mucho juego al hasta ahora titular de Administraciones Públicas (cargo que ocupará Elena Salgado), pero la de ayer es una jugarreta de las que no se olvidan (¿recuerdan a López Aguilar?).Por lo demás, en este juego de la silla el resultado es que el Gobierno pierde la paridad entre hombres y mujeres, bandera de la legislatura y estandarte de la vicepresidenta. Ahora se dice que da igual, que lo importante es la proporción y no la equiparación matemática. Ya.Para el común de los mortales todo seguirá igual. Zapatero ha hecho un movimiento lampedusiano en el que ni si quiera hay sensación de cambio..

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