Banco Popular vuelve un año más, y ya son treinta, a desvelar los gajes del oficio de banquero. Además, recuerda a Luis Valls, el creador de esta iniciativa inédita en la banca.

Ningún ejercicio de transparencia encuentra comparación alguna en la banca española, y previsiblemente tampoco en la mundial, como la inédita iniciativa que todos los años hace Banco Popular, tercer grupo bancario de España, glosando las historias, algunas agradables y la mayoría desagradables, que se han desarrollado en su red de oficinas durante el ejercicio. Es lo que conforma el llamado repertorio de temas.

El correspondiente a 2006, que ha sido colgado hace unos días en la web de la entidad, hace el número treinta de los publicados, y tiene una especial introducción con un apunte biográfico sobre su creador, director y “redactor jefe” durante 29 años, Luis Valls, presidente de la entidad durante 32 años, fallecido en febrero de 2006. Son cinco páginas de las 41 que constituyen este año el documento en las que se describe la trayectoria de esta figura clave para comprender un modelo de banco y de banca, y en la que también se desgranan sus aficiones. De él se escribe que “no se dejó seducir por las modas imperantes en el sector y no sin esfuerzo supo conservar la independencia del banco, manteniéndose al margen de las corrientes de fusiones y contrarrestando a tiempo las maniobras de algún tiburón”.

A Valls corresponde la creación de esta historia de historias que vio la luz en enero de 1978. Se recuerda, de paso, el gran carro de batalla de esta iniciativa: “siempre ha habido quienes no creen conveniente la publicación de fracasos, errores y otras desgracias, aludiendo a que los trapos sucios se lavan en casa. Luis Valls siempre creyó que es más higiénico lavarlos al aire libre y al sol”.

Ésta ha sido la constante de este documento durante treinta años. Tal compendio de errores y desgracias, que al fin y al cabo son gajes del oficio, puede servir de enseñanza para muchos de los 14.167 empleados del banco, dada la “riqueza que proporcionan las lecciones del fracaso”, como escribió Valls en la introducción del documento de 2004, la última escrita íntegramente por él.

Este año el repertorio no iba a ser menos. Hay 21 historias, con una amplia variedad de registros (reclamaciones, atracos, salidas de empleados, etcétera), que han tenido lugar en algunas de sus 2.450 oficinas. Desde el cliente quejoso por la anulación de tres tarjetas, hasta el robo a una sucursal y de paso al propio director de la misma, dado que el atracador le sustrajo una gargantilla que había comprado para regalársela a su esposa.

También se relata el caso del cliente que fue estafado con el anuncio falso de una transferencia por un importe de 20.000 euros. O la historia del atracador de una oficina que resultó ser cliente de otra sucursal cercana y que fue descubierto gracias a los empleados. E incluso se desgrana el caso de un cliente que acudió a una oficina para solicitar una ampliación de un préstamo hipotecario sobre un local en el que quería instalar una discoteca y un bar, empezó las obras sin tener todavía la aprobación de la ampliación del préstamo por el banco y que a la postre la entidad denegó.