ASUNTOS INTERNOS

En el combate de lucha libre mexicana que se celebró en la tarde del martes 3 de julio en el Congreso, hubo un golpe bajo de Mariano Rajoy contra José Luis Rodríguez Zapatero que pasó desapercibido entre las desnucadoras, el medio cangrejo y los castigos al cuello. Todos son golpes de la citada lucha libre mexicana, una de las más brutales y populares del mundo. En el intercambio de insultos personales, el líder de la oposición insistió en su tesis de que Zapatero «no tiene talla» para ser presidente del Gobierno y que, como mucho, podría ser «subsecretario».Hay muchos españoles que piensan y dicen lo mismo y es lícito porque cada uno puede pensar lo que quiera. Otra cosa es hacer política y oposición como si Zapatero fuera un subsecretario y no el presidente del Gobierno. Eso es un error porque parte de una base falsa. El PSOE acaba de darse una buena torta electoral en Madrid por tratar a Esperanza Aguirre como si fuera una marquesa, sin reparar que la adoran las mujeres del pueblo llano. Zapatero no es un subsecretario. Es el presidente, dispone del BOE y del Gobierno para hacer y deshacer. Desconocer la realidad es mal asunto en política y te lleva a tropezar varias veces en la misma piedra.Desde las elecciones municipales del 27-M, los máximos dirigentes del PP y algunos de sus asesores aúlicos han hecho saber urbi et orbi que Zapatero estaba acabado por el resultado de las elecciones y la ruptura de la tregua de ETA. Las murallas de La Moncloa se caerían al hacer sonar la trompeta. Era cuestión de ir a por él en el Debate del estado de la Nación y después apuntillarle en los próximos meses, sin darle un respiro a cuenta del terrorismo.Craso error menospreciar a Zapatero. Ya lo advirtió Rodrigo Rato en cuanto le conoció. Esta semana ha demostrado que conserva intacto el instinto básico de cualquier político que consiste en ganar él las elecciones, caiga quien caiga. Tal vez Pascual Maragall, Artur Mas, Carod-Rovira y Jordi Sevilla -lloroso ministro destituido ayer- podrían dar a Rajoy un breefing de cómo se las gasta el presidente.Es bien cierto que su escapismo en las crisis -como los atentados de la T-4 y del Líbano- y algunas otras actuaciones podían hacer dudar de que quisiera ganar las elecciones. Pero esta semana ha dejado claro que no va a rendir la fortaleza así como así. Primero en el Debate del estado de la Nación -donde ganó al sacar al killer que encierra debajo de su traje de Nelson Mandela- y después ayer mismo, con una crisis de Gobierno que nadie -nadie- esperaba. Ha nombrado a ministros con un perfil fotogénico envidiable y un prestigio intelectual -Bernat Soria, César Antonio Molina- y político -Carme Chacón- incuestionable. También se puede despreciar la fotogenia, pero luego resulta que el PP es visto por los ciudadanos en los sondeos como un partido antipático.Y por cierto, ¿a dónde hemos llegado en este país para que un partido que ha gobernado pida las actas de reuniones del Ejecutivo con una organización terrorista? ¿También las de las reuniones del Gobierno del PP? Increíble.

@FIRMA:LUCIA MÉNDEZ

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