EL ESPECTADOR
"Los perros solo comen carne fresca"
Zapatero refuerza el zapaterismo. Elena Salgado es la versión 2 de la vicepresidenta De la Vega. Eficacia y fortaleza en cuerpo frágil. Talento, entrega y fidelidad. El poeta César Alonso Molina, escritor delicado y elegante gestor, entra para atender a un sector tradicionalmente escorado a la izquierda: el mundo intelectual, que está dando muestras de desafección. La desafección del savaterismo es producto de la sugestiva síntesis que Aznar y Mayor Oreja urdieron entre la idea joseantoniana de España y la España de la ilustración, matriz del Estado, que arranca con Jovellanos, avanza con Ganivet y Azaña, y culmina con los ensayistas de El País. La izquierda intelectual escucha hoy los cantos de sirena de El Mundo. Y el gentil Molina tratará de taponarles las orejas.
Con Carme Chacón refuerza ZP el flanco catalán. Una joven generación, al parecer preparada, empieza a tomar los relevos en un borroso PSC, que acumula poder pero no transmite nervio ni discurso. En pocos meses deberá demostrar Chacón si tiene o no tiene madera para retener en positivo para el PSC a los 21 diputados que Aznar, tensando la cuerda, se encargó de entregar al primer Zapatero.
Con Bernat Soria inicia ZP la jugada más astuta. El aznarismo, decíamos ayer, es la expresión política del volcán del nuevo capitalismo español, que encarnan las sinérgicas Madrid y Valencia, mientras que el zapaterismo reúne un puzzle de intereses variopintos, sin coherencia interna. Durante estos años de gobernación, el puzzle ha perdido gas. Se ha partido en dos ante el Estatut (decepcionó en Catalunya, desorientó en el resto de España). Y se ha desanimado ante el fracaso del llamado proceso de paz. Al puzzle del zapaterismo le falta tono vital, pues las políticas sociales se dan por obligatorias. ¿Y qué mejor vitamina para el anémico, pero disperso progresismo hispano, que un gran pleito final con los obispos? ¡Un pleito en el que el presidente aparecerá como el paladín de la ciencia, la salud y el progreso, mientras que los obispos aparecerán como los representantes de la oscuridad, el dolor inútil y los prejuicios! Formidable trampa, que no puede atribuirse solamente a ZP, pues los obispos, nostálgicos del nacionalcatolicismo, incapaces de traducir el verdadero pulso de Ratzinger contra el relativismo moral, se han metido eufóricos en ella, pugnando sin cesar por sus privilegios temporales. El liberalismo de Mariano Rajoy quedará atrapado entre el hiperliberalismo moral de ZP y el conservadurismo de los obispos.
Rajoy y Zapatero, el PP y el PSOE, se juegan en el maratón que ahora empieza, más que una victoria electoral, un largo periodo de hegemonía. Será un maratón a cara de perro. "Los perros sólo comen carne fresca", escribió el ministro Molina cuando ejercía de poeta. Será un maratón a vida o muerte.

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