Alerta roja en la Seguridad Social de Francia, de J. Ramón González Cabezas en La Vanguardia
PERSPECTIVA INTERNACIONAL
De nuevo se ha disparado la alerta roja en la Sécu. El déficit histórico del régimen general de la Seguridad Social francesa alcanzará este año la astronómica suma de 12.000 millones de euros, récord absoluto calificado de "inquietante e inaceptable" por el propio ministro del Presupuesto y Cuentas Públicas, Éric Woerth. La cifra desborda con creces el objetivo de déficit previsto por el anterior gobierno, que esperaba sólo unos 8.000 millones. Un desastre que ilustra la decisión del hoy presidente Nicolas Sarkozy de aplazar al 2012 el objetivo del equilibrio presupuestario exigido por el pacto de estabilidad, hecho que ayer mismo mereció de nuevo una severa admonición del propio presidente del BCE, Jean-Claude Trichet.
Los expertos atribuyen el espectacular deterioro de las cuentas del sistema de la Seguridad Social - con respecto a lo estimado en la ley de Presupuestos- a la fuerte deriva del gasto sanitario del régimen del seguro de enfermedad, con un saldo negativo de -6,4%; al crecimiento de la factura de las pensiones por la oleada de jubilaciones (-4,7%) y a un caudal de ingresos inesperadamente inferior a lo previsto, según revela el informe de la Comisión de Cuentas de la Seguridad Social (CCSS).
Un jarro de agua fría para el Gobierno que, pese a la idea de ruptura defendida sin rubor por Sarkozy, es heredero directo de la gestión del equipo precedente. De hecho, el actual ministro de Trabajo, Xavier Bertrand, fue el último titular de Sanidad desde 2005. El Ejecutivo ha encajado el revés con un enésimo plan de medidas de urgencia presentado al unísono por la ministra de Sanidad, Roselyne Bachelot, y el propio Éric Woerth, guardián de las cuentas públicas del Estado. El plan, que se suma a las medidas contenidas en la reforma sanitaria del 2004 lanzada por el entonces ministro Philippe Douste-Blazy, pretende generar en un año un ahorro de 1.200 millones, de los que 400 millones deberían materializarse en el 2007. Apenas un parche en un desvío de 4.000 millones, que desautoriza las previsiones presupuestarias y hace añicos el recorte de 3.000 millones del déficit logrado en el 2006 tras la reforma aprobada por el anterior gobierno para poner fin a la debacle financiera del régimen general de la Seguridad Social.
El súbito agravamiento del agujero de la Sécu devuelve los números rojos a los peores niveles de los ejercicios del 2004 y el 2005, y lo coloca en lo más hondo del pozo financiero desde la creación del sistema, hace ya más de sesenta años. Desde 1987, la Seguridad Social sólo registró superávit en 1999, el 2000 y el 2001, coincidiendo con la etapa de bonanza económica bajo el gobierno de izquierdas de Lionel Jospin, en cohabitación con Chirac. Globalmente, el déficit acumulado roza ya la delirante factura de 106.000 millones.
En la espectacular degradación de las cuentas de la Seguridad Social destaca el efecto producido en el régimen de pensiones por el fuerte incremento del flujo de jubilaciones desde el 2005, año en que ya alcanzó la cifra de 640.000 personas frente a las 740.000 previstas para este año. Esta rama de la Sécu ha aumentado sus gastos en un 6% hasta provocar un déficit de 4.700 millones, frente al saldo negativo de 1.900 millones del pasado ejercicio. Los propios expertos de la Comisión de Cuentas de la Seguridad Social (CCSS) destacan en su informe que las disposiciones y fórmulas adoptadas por el gobierno anterior para incitar a los trabajadores séniors a mantenerse plenamente activos "no parecen haber producido efectos sensibles por el momento". El Gobierno se enfrenta ahora a la oleada de las generaciones del baby boom que se acercan a los sesenta años, que sólo en los últimos dos años suponen un incremento de jubilaciones de un 16% y casi 1.000 millones de gasto suplementario a cargo del erario público.
En todo caso, el mayor balance negativo de este año se registrará en la cobertura de enfermedad con un déficit de 6.400 millones, que se suma a los 5.900 millones del 2006. El plan de medidas urgentes del Gobierno aprieta un poco más las tuercas al usuario y, entre otras medidas, recortará hasta en diez puntos la tasa de reembolso de las consultas al especialista realizadas al margen del médico tratante o de cabecera y la posibilidad de subir la polémica franquicia de un euro por acto médico establecida en la reforma sanitaria.
