03/07/2007 - 10:39 h

El pacto no explícito entre los dirigentes de la FSA y los dirigentes asturianos del PP, se estaba urdiendo hace más de una semana, cuando El Comentario TV tuvo acceso a la información sobre los asuntos que estaban siendo objeto de negociación por parte de ambas fuerzas políticas:

1º) El papel de la “llingua” en un Estatuto de Autonomía de consenso.

2º) Luz verde para el embalse de Caleao.

3º) Luz verde para la plantona incineradora de Serín.

Es éste un pacto no escrito, un contrato verbal, que jamás se elevará a escritura pública. ¡Normal!

Las posiciones divergentes que mantuvieron en los hechos, en esta negociación, el presidente del Principado, Vicente Álvarez Areces, y el equipo negociador de la FSA, liderado por el número dos de la lista del PSOE, Javier Fernández, partidario el uno de ampliar al máximo el número de puestos institucionales para entregar a la hambrienta tropa de Izquierda Unida, Los Verdes y el Bloque por Asturias, y partidario el otro de dejarlos en la calle para que estallen solos por falta de recursos para sobrevivir, terminaron por resolverse por el viejo método conocido como el de “la oportunidad la pintan calva”.

El viernes, los dirigentes de IU, convencidos de estar realizando una inteligente maniobra, y cuando La Nueva España –boletín oficial de la comunidad autónoma- daba el pacto por cerrado, decidieron dar un nuevo apretón, con el pretexto de someter la decisión a no se sabe qué órgano. Si La Nueva España daba el pacto por hecho, y ellos volvían a vender su virginidad por cuatro años más a pleno rendimiento en el burdel, quién les negaría el derecho a otras diez plazas de rancho.

A Javier Fernández le faltaron segundos de reló, el sábado por la mañana, para convocar una rueda de prensa y dar por liquidado “el proceso”. Ya contaba con el compromiso formalizado por la dirección del PP de que las dos grandes obras de la legislatura podrían adjudicarse de manera concertada. Como siempre, la ambición ciega a los penitentes, y la falta de inteligencia de quienes se creen los más listos -y no superan el test de la media- hacen el resto del trabajo.

Con Caleao y Serín vistos para sentencia, Areces ya no tenía nada que objetar ante los poderes fácticos consultados y consultables. Su número dos había preparado su liquidación de manera sutil y refinada. El hormigón y la turbina ya tenían su óbolo. Cuatro ejercicios negociando presupuestos, leyes y proposiciones no de ley en la Junta General del Principado, con un Ovidio Sánchez cuestionado en su propio partido de manera creciente, y con cuatro diputados de Izquierda Unida necesitados de demostrar que ellos son muy “rojos” y muy “ecologistas”, para no perder su pulso interno con los dirigentes del PCE que aporrean sus desgonciadas barreras defensivas, son el final perfecto para la carrera política del taimado Areces.

Areces despedazado por los cocodrilos en sus sueños de la noche del viernes; Javier Fernández vio como nadie la ocasión de su vida, el sábado, para alcanzar la presidencia en el 2011 por aclamación. El número dos se convierte en el número uno, y ya está. José Ángel Frnández Villa, sólo, oculto en su covachuela de Sama de Langreo, sonreía en la distancia paladeando el amargo sabor de la venganza que no deja rendimiento alguno. Su control sobre Fernández es ya un mero recuerdo. La posibilidad de que Villa y Areces se entiendan prácticamente nula. El PSOE visto para sentencia. Por el momento..., como todo.

Para Ovidio Sánchez, la oportunidad de subirse al grupo de jinetes que cabalgan sobre el apocalipsis de Izquierda Unida, no era menos calva. Esperaba como agua de mayo, tras el fracaso de las elecciones, el momento adecuado para colocar su discurso de “estadista” –el que él mismo ensaya con gran aplauso de si mismo en el espejo- y hablar de los “grandes asuntos”, a sabiendas de que su compromiso con Caleao y Serín difícilmente será desplazado de la mesa, después de haber dejado sola con la regasificadora de El Musel, a la díscola candidata al Congreso de los Diputados Alicia Castro.

De esta manera, Sánchez resucitaba con el cuchillo en la mano, para intentar acabar con la carrera política de la diputada Castro. Su operación para linchar potenciales competidores por la presidencia del PP está en marcha: llegan las elecciones generales –todavía nadie descarta que se anticipen a octubre- y él, tras lanzar con Gabino de Lorenzo –al que utilizó en una jugada que aún no tiene respuesta- la idea muy razonable desde la lógica partidaria de que tras las elecciones autonómicas y locales no tocaba discutir su fracaso, sino preparar inmediatamente las generales, va y crea el clima apropiado para que el PP las pierda, estableciendo un marco de negociación con el PSOE que a la Castro se lo pone casi imposible para realizar una campaña electoral eficaz.

¡Cómo va a ganar el PP las generales si el PSOE es un partido político hermano, un gemelo casi, con el que el PP de Asturias inicia un romance apasionado! El diseño está bien trabado. Castro pierde las generales como número uno, y entonces Sánchez ya no es el hombre que perdió el control para su partido de casi todos los ayuntamientos, sino el que consiguió subir un diputado en la Junta General. El perdedor se convierte en triunfador, y para ello cuenta con la anuencia del PSOE, que se va a poner de acuerdo con él para llenar el edificio de la calle Fruela de alcaldes cesantes a los que Sánchez busca empleo desgastando los pasillos de la antigua Diputación a base de paseos.

El presidente del PP avilesino, Joaquín Aréstegui esperaba su oportunidad en un congreso del PP, y la senadora y presidenta del PP gijonés, Pilar F. Pardo, que también estaba orientando la mira de su fusil para postularse, aceptarán fácilmente la apuesta de Sánchez por respaldar una vez más su propia candidatura, en el liderazgo de la oposición conservadora de si misma. Sánchez tiene pillados, en principio, Gijón y Avilés, gracias a la ambición de dos puntales que no ganan tampoco elecciones.

Queda tan sólo una duda: ¿Dejará Gabino de Lorenzo que Sánchez se erija en árbitro de la situación, encerrándole en Oviedo y liquidándole a su díscola diputada que ya juega en la primera división de Madrid?

Perdón. Queda otra duda: ¿alguien se puede creer que Vicente Álvarez Areces se va a quedar mano sobre mano viendo cómo le vuelan el chiringuito entre Sánchez y Fernández para establecer el reino de Sánchez & Fernández?

Vienen malos tiempos para la lírica, los indicadores de consumo se desploman ante la subida de los tipos, el precio de la vivienda se derrumba digan lo que digan los propagandistas, y el empresariado asturiano no va a vivir de Caleao y Serín, pero es que además la destrucción del grupo de aventureros que pilotaba IU, cocidos en su propia salsa amarga, dejará sin alpiste el proceso de control de los movimientos sociales y la contestación popular que inevitablemente surge en una Asturias en la que se acaban los fondos europeos y los efectos narcotizadores de la reconversión industrial. El amargo despertar a la realidad de un Principado subsidiado, que de un día para otro se va a quedar sin el agua de regar, nos cogerá en el peor de los escenarios políticos posibles: el reino de Sánchez & Fernández.

Si alguien no lo remedia, ¡claro!

Enlace