EL APUNTE

La ministra de Educación, Mercedes Cabrera, ha tirado la toalla y su ministerio ha decidido no recurrir el decreto aprobado por el gobierno catalán que deja la posibilidad a la dirección de los centros educativos de ampliar o no las horas lectivas de castellano. Dice la ministra que ha cotejado el decreto catalán con el real decreto y que no hay problema. Será para ella. Las primeras informaciones sobre este tema tuvieron también a los primeros escépticos que aseguraban que el Gobierno no se atrevería a ir en contra de las políticas de inmersión lingüísticas decididas por los gobiernos de Pujol y continuadas por el tripartito. Pero la presencia de Montilla en la presidencia podía hacer entender que su dedicación a su lengua materna, el castellano, harían cambiar algunas estrategias. Pero no ha sido así. Por lo tanto, el castellano seguirá siendo la lengua débil en la escuela, no reflejando la realidad de la calle, donde las dos lenguas conviven sin problemas. El gobierno de Zapatero y Montilla ha desaprovechado una oportunidad para que el castellano no sea considerado, al menos en horas lectivas, una lengua extranjera.

alex.salmon@elmundo.es

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