El nuevo primer ministro británico, Gordon Brown, escribió su tesis doctoral sobre un radical miembro del Parlamento escocés de los años 30, Jimmy Maxton. Maxton fue un famoso orador parlamentario (el mejor, según Winston Churchill), conocido por sus ataques contra el capitalismo y el desempleo.
Y sin embargo, Maxton era capaz de llegar a acuerdos con sus rivales ideológicos. Cuando alguien le preguntó cómo podía conciliar su feroz retórica con la Realpolitik, respondió simplemente: “Si uno no puede montar dos caballos al mismo tiempo, no debería estar en el circo”.
Gordon Brown deberá hacer un truco similar en su enfoque hacia la política exterior. La política exterior –particularmente, la cercana relación con George Bush y los fracasos en Irak– ha contribuido en gran medida a la impopularidad de Tony Blair y su temprana salida del Gobierno. Gordon Brown deberá tomar distancia de este legado si quiere restaurar la popularidad del Partido Laborista antes de las próximas elecciones generales. Pero Brown fue miembro clave de aquel Gobierno de Blair y, por lo tanto, tiene su cuota de “responsabilidad colectiva” por las decisiones tomadas.
Así, un reto para Brown en política exterior será defender la política actual mientras abandona discretamente algunos de sus elementos centrales antes de las elecciones. No resulta claro cómo logrará esto: Recientemente le pregunté a un diputado laborista que ha trabajado con Gordon Brown por más de veinte años cómo sería la nueva política exterior. “Sencillamente no tengo idea”, respondió. “Si te enteras de algo, házmelo saber!”
Papel presidencial en política exterior
Hasta ahora, Brown ha manejado de manera efectiva la política doméstica en Gran Bretaña, dejando a Blair suficiente margen para un papel casi presidencial en el escenario internacional. Puesto en términos económicos, esto constituye una división del trabajo muy efectiva, y así lo han confirmado los fuertes dividendos electorales obtenidos. Pero con Blair fuera del Gobierno, es ahora Brown quien acudirá a las cumbres internacionales llevando los hilos de la política exterior británica, y hay pocos indicios sobre los lineamentos que seguirá. El nombramiento de David Miliband como foreign secretary da algunas pistas. Miliband, de padre polaco-judío refugiado de los nazis, es muy inteligente y encantador. Pero es muy joven (41 años) y por ahora no va a desafiar a Brown de ninguna manera. En todo caso, son cinco los temas que Brown probablemente considerará prioritarios en el futuro inmediato.
Irak: Brown querrá tomar distancia de la guerra en Irak, pero no es de esperarse una total retirada de tropas británicas. El contingente será reducido a probablemente menos de 5.000 soldados en el próximo año, posibilitando a Brown acudir a las elecciones con la menor cantidad posible en suelo iraquí. Es muy poco probable que apoye algún tipo de acción militar contra Irán.
Afganistán: El número de tropas en Afganistán probablemente sea elevado a alrededor de 8.000. A pesar de que las fuerzas británicas sufren bajas prácticamente cada semana, no es de esperarse que surja presión popular en el Reino Unido para una retirada de Afganistán. Brown querrá, sin embargo, poner más énfasis en proyectos de ayuda no militar, como la construcción de infraestructura, escuelas y hospitales.
La relación transatlántica con Estados Unidos: Ha sido un pilar de la política exterior británica por más de cincuenta años y Brown no querrá cambiar el statu quo. De instintos pro-americanos, Brown pasa sus vacaciones en EEUU (en vez de Europa) y tiene amigos cercanos en el Congreso de ese país. Sin embargo, intentará poner cierta distancia con la Casa Blanca para evitar la acusación (levantada contra Blair) de ser el “perrito faldero” de George Bush.
La Unión Europea: Brown impulsará los procesos de reforma de la Agenda de Lisboa para hacer la economía europea más competitiva, y opondrá resistencia a cualquier intento de restringir el libre comercio con el resto del mundo. Y no, no hay ninguna posibilidad a la vista de que Gran Bretaña adopte el euro como moneda siendo Brown primer ministro.
Poderío militar y ayuda económica: Los gastos militares británicos (mayores que la media europea) no serán recortados, pero Brown pondrá más énfasis en temas como condonación de la deuda a países pobres y ayuda humanitaria –por ejemplo, impulsando lo que ha denominado un “Plan Marshall moderno para África” y una “hoja de ruta económica” para Palestina.
La reorientación de la política exterior británica no será un trabajo simple: Brown y Miliband podrían verse obligados a elegir entre el electorado británico y los aliados tradicionales, y montar dos caballos a la vez podría resultar una tarea fácil en comparación.

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