Aznar, Alonso y Rato: teloneros del Debate sobre el Estado de la Nación, de Antonio Casado en El Confidencial
Más que distraernos del gran acontecimiento político-mediático de mañana, martes, los nombres de José Antonio Alonso, José María Aznar y Rodrigo Rato vienen a ser como los teloneros del decimonoveno Debate sobre el Estado de la Nación, el último de los protagonizados por Zapatero y Rajoy antes de que las próximas elecciones generales decidan la muerte política de uno de los dos.
Los tres están en todas las tramas de la actualidad permanente o recobrada de una Legislatura que entra en su recta final con el debate de mañana. Y, por tanto, los asuntos aparejados al nominal protagonismo de los tres formarán parte de manera más o menos explícita del debate. A saber: el terrorismo como elemento de la reyerta PSOE-PP, el legado político del anterior presidente del Gobierno, el mal llevado luto del 14-M en el PP, el liderazgo interno de Rajoy y las odiosas comparaciones en el envío de soldados españoles al extranjero.
De comparaciones odiosas se nutre la autodestructiva disputa interna sobre la muerte de seis soldados españoles en Líbano. A petición propia informa esta tarde el ministro, José Antonio Alonso. La cita es a las 17:30 en la Comisión de Defensa del Congreso de los Diputados. Muy probablemente será Eduardo Zaplana quien dé la réplica al ministro. Sin renunciar a su legítima labor de oposición, el portavoz del PP debería hacernos la caridad de no perderse en absurdos circunloquios sobre el carácter de la presencia española en Líbano -que está perfectamente explicada en la resolución 1.701- o la maldad intrínseca de un Gobierno que no protege como es debido a nuestros soldados en el extranjero.
El otro nombre del día es José María Aznar, que hoy inaugura en Navacerrada (Madrid) el campus de FAES -yacimiento ideológico del PP- con una conferencia en la que, naturalmente, hablará de terrorismo y de claudicaciones. Su glosa sobre la guerra permanente de Occidente contra el terrorismo -también en el Líbano y en Euskadi, claro- se produce veinticuatro horas antes del discurso de Rajoy. Pero es muy posible que al líder del PP le salgan al paso los titulares de la conferencia de Navacerrada cinco minutos antes de iniciarse el debate sobre el estado de la Nación. Porque habrá mucha gente interesada en ponérselos delante. Sobre todo después de su reciente excusatio non petita: "Soy el presidente de este partido y me siento más independiente que nunca".
Propios o ajenos, enredadores los hay en todos los partidos. En el caso del PP, sobran los dispuestos a especular sobre un efectivo retorno de Rodrigo Rato a la política. Una forma de sugerir falta de confianza en las posibilidades del aspirante a La Moncloa del PP. Y aunque la insidia se quede en insidia, el presidente del PP tendría que convivir con las especulaciones en los ocho meses que faltan para agotar la Legislatura. Mala noticia para él, en todo caso, justo en momentos en los que, como reclamó en su discurso del lunes pasado ante la Junta Directiva de su partido, todas las cuestiones internas deben aparcarse para afrontar la lucha por la Moncloa con la máxima concentración.
