Mike Wallace, hombre de radio, de Luis Oz en El Mundo
EL OYENTE
Su nombre tal vez no diga nada a muchos españoles. Para quienes mamamos el periodismo en los EEUU, no ha habido nadie mejor en el periodismo de investigación en la televisión estadounidense. Sus 37 años en 60 Minutes y sus entrevistas con los principales dirigentes del mundo son inmejorables.
Tiene 70 años, hace pocos meses que se ha jubilado de la CBS y me lo he encontrado hace unos días recordando su vida con Riz Khan, una de las estrellas de la CNN que ficharon por Al Yasira en inglés.
Hijo de emigrantes rusos, judío, graduado en Michigan, locutor de radio, oficial de la Armada en la II Guerra Mundial y la tragedia: pierde a un hijo, Peter, de 22 años en un accidente de montaña en Grecia, acude a reconocer su cadáver y decide dejarlo todo por el reporterismo de calle.
Se hizo famoso con entrevistas muy trabajadas en el informativo local nocturno de la CBS en el Nueva York de 1956. «CBS News era entonces el Tiphanis, lo mejor por su rigor, su calidad y su imparcialidad», afirma. «Era la madre iglesia. Si un reportero quería llegar a la cima en televisión, tenía que entrar en CBS News. Trabajar allí era maravilloso. Walter Cronkite, Eric Sevareid, Marvin Kalb... criaturas todas de Ed Murrow. El fue quien marcó el sello de integridad de CBS News».
¿Cómo ha cambiado el mundo de la información televisada? «El cambio ha sido radical. Los informativos de 30 minutos a las 18.30 horas eran el no va más, la hora de los grandes nombres, de las voces autorizadas, del establishment. Hoy ya no existen. Los jóvenes no los ven. Se informan por internet o Dios sabe cómo. ¡Hay tantas formas de conseguir la información! Antes sólo existían CBS, ABC, NBC y PBS. Hoy todo es cable, cable y cable, además de las grandes, y en la competencia lo malo arrastra consigo lo bueno».
¿Y los blogs? «Los buenos informativos de antes lo eran porque estaban editados por redactores muy preparados. Con los blogs nunca se sabe. ¿Quién los edita salvo la persona que los hace? Los hay buenos, pero otros son basura».
¿El mejor periodista de televisión? «No me malinterprete. Buscas gente expresiva, interesante, atractiva o fea, pero que enganche a la audiencia. Si eso es entretenimiento, que lo sea».
¿El momento más decisivo? «Cuando el general Westmoreland me acusó de libelo en los tribunales por un reportaje sobre sus mentiras de Vietnam. Gané el juicio».
¿La esencia del mejor periodismo? «Las fuentes, las fuentes confidenciales, imprescindibles para contar la verdad sobre cosas que, si las contaran esas fuentes, lo pagarían muy caro».
¿La familia? «Siempre estuve casado con el trabajo».
¿Epitafio preferido? «Fue duro, pero justo». Escéptico
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