Zapatero nos debe una explicación, de Justino Sinova en El Mundo
VUELTA A LAS ARMAS / La opinión / EL REVÉS DE LA TRAMA
Los mismos políticos que tronaron contra el Gobierno tras el atentado del 11 de marzo de 2004 para exigirle información detallada y urgente niegan ahora información básica a los españoles sobre otros asuntos graves. Se ha acuñado una respuesta gubernamental que consiste en requerir silencio sobre determinados asuntos, y con eso se argumenta desde terminales mediáticas afines, antaño tan parlanchinas. Sobre el último episodio que ha incomodado al Gobierno -la falta de seguridad suficiente en el contingente militar en el Líbano, descubierta tras el asesinato de seis soldados- se ha coreado que no era el momento de hablar de tales cosas: el respeto debido a los cadáveres lo impedía.
Desde hace tiempo se demanda silencio sobre la negociación que el Gobierno ha mantenido con la banda terrorista ETA, y cuando es Gara, vocero etarra, el que aporta datos se dice que nadie puede creer a los terroristas. Siendo verdad que los terroristas no merecen crédito -¿cómo confiar en la palabra de quienes están dispuestos a matar?-, resulta que es el Gobierno el que se lo ha dado: ¡ha negociado con ellos! Despropósito al margen, hay una razón, entre otras, para tener en cuenta lo que detalla ese órgano de propaganda, y es fruto de una constatación: los datos de Gara encajan en la reconstrucción de los hechos realizada hasta ahora por los periodistas y los medios que, cumpliendo con el deber profesional, buscan información relevante, a la que el ciudadano tiene derecho.
Hay que recordar que se dijo también, para subrayar el desmentido etarra a la participación de la banda en el 11-M, una frase contundente e inolvidable a la vez que, en mi opinión, desafortunada: «ETA nunca miente». El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, es autor de otro enunciado redondo acerca de la mentira, aquel dictamen en las convulsiones políticas del postatentado que hizo las veces de una condena del Gabinete de Aznar: «Necesitamos un Gobierno que no nos mienta». Es ciertamente una frase indeleble y multiuso: sirve también para decírsela al actual Gobierno.
Lo que sabemos de las negociaciones del Gobierno de Zapatero con la banda terrorista y su entorno es que tuvieron su prólogo hace cinco años, cuando gobernaba Aznar, cuando el Gobierno y Zapatero firmaban el Pacto Antiterrorista y cuando el Ejecutivo le hacía partícipe de información sensible de la lucha contra ETA. Sabemos que Zapatero confió en la palabra de los terroristas; ingenuidad y error, pues no de otra manera son posibles decenas de reuniones. Sabemos que el Gobierno hizo concesiones a ETA: públicamente quedaron establecidas las relacionadas con los condenados De Juana Chaos y Otegi, ambos ahora en prisión tras la ruptura del alto el fuego etarra, y con las listas «perdonadas» de ANV, su nueva marca electoral. Sabemos, en fin, entre otras muchas cosas, que los contactos se llevaron a cabo sin que se cumpliera la condición básica impuesta por el Parlamento, o sea, que se verificara que la banda renunciaba a la violencia, cosa que nunca ocurrió sino todo lo contrario: ETA aprovechó la ocasión para rearmarse, reorganizarse y recuperar espacio, razón por la cual ahora está crecida y con más poder que antes.
Lejos de callar sobre estas cosas, que es lo que quiere el Gobierno, los españoles tenemos derecho a recibir información y a hablar. Zapatero tiene contraída la grave obligación con los españoles de explicar qué ha hecho, qué hace y qué va a hacer. Y si no logramos esa elemental explicación, los españoles tenemos derecho a pensar que hasta el propio Zapatero entiende que su proceder es inexplicable.
© Mundinteractivos, S.A.

credito dijo
Leo, con sorpresa e indignación, en la página web de los terroristas de ANV el siguiente párrafo: "La izquierda abertzale ha tomado de nuevo la iniciativa política para reparar «el gravísimo daño» que, a su entender, se ha producido en estas «elecciones no democráticas», y ha puesto encima de la mesa del resto de partidos políticos el modo para superar sus consecuencias: acordar un pacto democrático entre todos los agentes con el compromiso de hacer respetar la voluntad popular expresada el pasado domingo en las urnas"
La "voluntad popular" hace muchos años que dejó muy claro que los que sobran son los asesinos como ellos, hace muchos años que dejó claro que Navarra es una comunidad foral perteneciente al Reino de España, hace muchos años que la "voluntad popular" decidió que en España existe un régimen democrático.
Los nazis también usaban palabras como las del párrafo mencionado, pero que necesitaban de una traducción de la lengua nazi a la del resto de los mortales, en este caso ocurre lo mismo: lo que quiere decir el párrafo es muy sencillo:
"O nos dáis lo que exigimos o seguiremos matando".
Muy claro, aunque parece que este gobierno necesita un traducto nazi-cristiano, iremos preparando el diccionario.
Carlos Menéndez
http://www.creditomagazine.es
30 Julio 2007 | 06:36 PM