EL MIRÓN PERPLEJO
El problema de todo lo que sucede en torno a las fuerzas armadas españolas se resume con una palabra: Complejo. Y no me refiero a la dificultad de todo lo concerniente a los ejércitos, sino a esa vergüenza o incomprensión inexplicable que mantiene una parte de la sociedad española y, lo que es más preocupante, persiste en parte de la clase política. Pero como todo puede empeorar, esos complejos sociales y políticos se extienden hasta algunas altas cotas de poder e influencia. Si no, son inexplicables determinados posicionamientos y silencios.
Hay una parte de los españoles, cada vez menor por suerte, que sigue viendo a los militares como aquellos uniformados del franquismo, con fajín y banda, encargados de la seguridad interior y del respaldo amenazante del dictador. Si somos sinceros, parte de culpa en que se mantenga esa imagen es de quienes deberíamos encargarnos de hacerla desaparecer, quizás también de los propios profesionales que no "se venden" ante la opinión pública, pero fundamentalmente es responsabilidad de quienes disimulan ese pensamiento y lo mantienen.
Solo así puede explicarse el desconocimiento hacia las misiones que en cualquier lugar del mundo desarrollan los soldados de los principales países del mundo y, lo que es peor, las polémicas imbéciles que en muchos casos y con los cuerpos calientes nos encargamos de airear como si habláramos de un estatuto de autonomía o de una partida presupuestaria.
En esta misma página tuve ocasión de aplaudir la inclusión de un capítulo sobre las misiones internacionales de las fuerzas armadas, dentro del temario de la asignatura educación para la ciudadanía. Supongo que tratar este tema no será "estudiar el mal", sino que servirá, al menos, para acercar a algunos chavales a la realidad de una sección fundamental de las democracias occidentales. Lo que ocurre es que habría que abrir esos temas -que dicho sea de paso son sólo unos párrafos de una asignatura- a algunos de los padres de esos alumnos de secundaria y bachillerato.
Porque los estúpidos complejos posfranquistas se están tornando en manías pseudoprogres que no tienen nada que ver con el interior del propio ejército. Muchos de estos modennos se sorprenderían de lo que piensan sobre política, sociedad o religión los actuales soldados cuando hablas con ellos a miles de kilómetros. Si cualquier simplificación en lo referente a una ideología es imposible, unificar las ideas de un colectivo de casi 100.000 personas es estúpido. Pero como no saben, quieren o pueden venderse, llevan colgada la etiqueta de fachas y no hay quien se la desenganche.
Así pues, lo que empezó como un complejo ha evolucionado hacia una generalización ridícula y termina en la politización de la defensa. El colmo. Se nos llena la boca con la unidad en políticas de Estado como terrorismo o educación y nos olvidamos de una cuestión principal para esa unidad: la defensa. Somos genio y figura. Ni con los cuerpos calientes de seis soldados muertos somos capaces de analizar la política del mundo. Una vez más, y ya van mil, la mayor parte de la sociedad se sitúa a años luz de los que hablan o se callan, muchas veces acomplejados, aunque intenten disimularlo.
Gafas y vehículos
La polémica de los inhibidores ha tapado carencias mucho menos costosas pero muy importantes para el trabajo de los soldados en misiones internacionales. En la partida de compras de Defensa está prevista la adquisición de un importante número de visores nocturnos para operaciones especiales, vehículos ligeros y camiones. Los responsables de logística aseguran que no todo es alta tecnología, sino que también faltan componentes básicos.
Soldados catalanes y vascos
Los jefes de personal de las fuerzas armadas se las ven y se las desean para cumplir las previsiones de reclutamiento, en especial en la Armada. No obstante aseguran que les llama la atención que las ratios de alistamiento en Catalunya y el País Vasco son mayores que en otras regiones, en teoría, con más tradición militar. Además, gracias a los soldados profesionales procedentes de América Latina se cumplen las expectativas.
Aceptación de la carrera militar
Apenas se han oído públicamente voces de altos mandos del ejército en contra de la ley de la Carrera Militar que se aprobará en el próximo periodo de sesiones, pero las ha habido y muy importantes. En Defensa consideran que con el paso de los meses y a base de retoques, los principales detractores del texto han ido aceptándolo, algunos a regañadientes. Los detractores a la ley son muchos menos hoy que hace tan sólo unos meses.

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