La protección del Cap de Creus acaba con el desmantelamiento, por primera vez en España, de un parque eólico comercial

Catalunya fue pionera con la construcción, en 1984, del primer aerogenerador de España en Vilopriu (Baix Empordà). Y ahora va a ser la primera comunidad en donde se desmantelará un parque eólico comercial, concretamente, el de Roses, construido en 1991. El parque eólico ha llegado al final de su vida útil al no ser posible su modernización. Los molinos de viento están situados en el parque natural del Cap de Creus (creado por ley en 1998) y su plan de usos no autoriza este tipo de actividades. La decisión de desmontar el parque, al no poder ver garantizada su continuidad, ha sido mal acogida por el sector eólico catalán, que considera que los aerogeneradores no molestaban en el parque natural.

El parque de Roses, formado por seis pequeños molinos de viento, está ya en desuso desde hace tiempo, puesto que se ha quedado obsoleto debido a los rápidos avances en este sector tecnológico. Ya no hay materiales de repuesto. Había agotado su vida. Y para que continuara, debía ser repotenciado. Fecsa-Endesa, su empresa promotora, había planteado la sustitución de los seis molinos por otros más potentes (para poder reducir su número) con el fin de aminorar el impacto visual. Pero esta opción chocó frontalmente con la previsión del plan especial del parque natural del Cap de Creus, aprobado al finales de año pasado.

El parque, que fue promovido en su día por Enher, será clausurado, pese a que contó con las ayudas del Institut Català d´Energia. Sin embargo, una nueva legalidad, establecida años después de su inauguración, ha creado la condiciones que han precipitado su final. Hasta ahora, en España se habían cerrado molinos experimentales (en Galicia o Tarifa), pero no parques comerciales, según confirmó Alberto Ceña, director técnico de la Asociación Empresarial Ecológica.

Fuentes de Fecsa-Endesa afirmaron ayer que "acatan" la decisión de la Generalitat, aunque no ocultaron su disgusto. "Estamos para hacer parques eólicos, no para clausurarlos", dijeron las mismas fuentes.

Portavoces de asociaciones de fomento de las energías han expresado su malestar por esta decisión por estimar que el parque natural y los molinos de viento son perfectamente compatibles. Josep Puig, profesor de energía de la UAB, explicó que el emplazamiento era adecuado por sus grandes recursos eólicos (el viento sopla a ocho metros por segundo) y lamentó su clausura. "¿Qué problemas han planteado en la práctica estos molinos en el Cap de Creus? Ninguno. Se ha demostrado que la generación de energía renovable es compatible con los espacios naturales. Se desmontan porque hay interés de algunos en que no se sepa que ambas cosas son compatibles", afirmó Josep Puig, que es también vicepresidente de Eurosolar.

Jaume Morrón, de la asociación eólica catalana EolicCat, opinó que la solución era sacar los seis pequeños molinos y sustituirlos por uno o dos molinos grandes, y lamentó que "se haya perdido esta oportunidad".

Emili Santos, delegado territorial del Departament de Medi Ambient en las comarcas de Girona, afirmó que el parque eólico de Roses se desmantelará "porque se llegó al consenso de que ésta era la mejor solución posible, ya que había quedado en desuso y se vio que el parque ya no iba a funcionar más". Santos afirma que desconocía que Fecsa-Endesa hubiera planteado continuar con una instalación modernizada, aunque opinó que la continuidad del parque eólico pasaba por hacer uno totalmente nuevo, y esto es incompatible con el parque natural, ya que obligaría a abrir nuevos caminos, entre otros impactos ambientales. Por eso, dice, es preferible buscar otro emplazamiento. Funcionarios del servicio de fauna del Departament de Medi Ambient insisten en que los molinos pueden interrumpir el vuelo de las aves, mientras que otros sectores de la Generalitat opinan en cambio que es posible la convivencia entre los molinos y las aves. ¿Cómo? Parando las astas de los aerogeneradores en los días de migración de las aves, como en Navarra.

Mientras tanto, Endesa firmó ayer un convenio con la asociación EolicCat (que aglutina el sector eólico catalán) mediante el cual se ceden los seis molinos de viento a esta asociación para que puedan servir para fines educativos y divulgativos de esta fuente de energía. Los molinos podrán ser colocados en rotondas de carreteras o espacios públicos mientras que las góndolas servirían de material de estudio a los estudiantes de formación profesional. "El desmantelamiento del parques de Roses es un claro ejemplo del carácter reversible de las instalaciones eólicas", resaltaron al unísono en un comunicado conjunto de Endesa y EolicCat.