TRIGÉSIMO ANIVERSARIO DEL PRÓLOGO DE LA TRANSICIÓN EN CATALUNYA
Si la ambición sincera del Madrid del rey Juan Carlos era liquidar la Guerra Civil y emprender la reconciliación de los españoles, una de las claves insoslayables pasaba por intentar el retorno de Josep Tarradellas. Firme mantenedor de la Generalitat en el exilio, el reconocimiento y reinstauración de la histórica institución catalana, reclamada por la mayoría de los partidos políticos, equivalía a dar un paso decisivo en la vuelta al sistema democrático. La voluntad de devolver la autonomía catalana sería el signo más evidente de romper con el anterior régimen y optar por la vía eurooccidental de los estados de derecho.
El éxito de la operación dependía de un compromiso mutuo entre el gobierno Suárez y el president Tarradellas; superando los obstáculos de ciertos poderes fácticos. Los del búnker apostaban por el fracaso, convencidos de la imposibilidad de acuerdo, dadas las exigencias de los nacionalistas, contrarios algunos a una solución pactada por el hombre de Saint-Martin-le-Beau. Por fortuna, esta vez vencieron la inteligencia y la cordura y la conjunción de ciertas voluntades individuales de políticos conocedores de Catalunya, y de catalanes con experiencia de los entresijos madrileños.
Ya es sabido el papel que cerca de Suárez ejercieron, por un lado Osorio, monárquico que resolvió la papeleta de formación del primer gobierno suarista y al que sondeó su amigo Manuel Ortínez. Y, por otra parte, la decisiva actuación de Martín Villa y Manuel Ortínez, ex gobernadores civiles de Barcelona que, en su tendencia aperturista durante sus respectivos mandatos, trataron con los personajes más representativos de la sociedad catalana partidarios de la transición pacífica.
Carlos Sentís, como es bien sabido, fue uno de ellos, amigo de toda la vida del presidente en el exilio. Desde siempre pensó en la reconciliación, señalando a Tarradellas como el hombre más capaz de liderar el compromiso histórico.
De hecho, la carrera del retorno empezó el día siguiente de las elecciones, con la llamada de Tarradellas al domicilio de Sentís en Barcelona: "Ara és el moment!"
Lo demás ya es historia, la contó el propio ilustre decano en uno de sus últimos libros. Y entre otros, también Manuel Ortiz testigo, junto a Martín Villa y el diplomático Alberto Aza, de la primera entrevista entre Suárez y Tarradellas, presentados por el propio Sentís que haría asimismo de introductor cerca del rey Juan Carlos, en la Zarzuela.

Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados