EL RUNRÚN

La última iniciativa de la incansable Ada Parellada es proponer menús monocromáticos, en los que un color domina los platos. De momento, ya ha creado el menú naranja, y pronto existirán también las opciones blanca, negra o amarilla. Uno de los personajes de Leviatan,de Paul Auster, es una artista llamada María que, entre otras peculiaridades, come cada día alimentos de un color distinto: rojo, amarillo... Cuando lo leí me pareció de una lógica aplastante, aunque nunca se me ocurrió practicarlo. Auster se inspiró en Sophie Calle para recrearla y luego la artista francesa le devolvió la pelota en un trabajo inspirado en la María de ficción. Ahora ficción y realidad pueden fundirse en Semproniana, el restaurante que regenta Ada Parellada. El menú monocromático naranja que ofrece contiene platos como llagostins arrebossats amb pols de cheetos,sopa de meló cantaloup amb fruita de la passió,ou d´ànega amb puré de carbassa o salmó amb salsa de formatge gouda.Pinta bien y hay que reconocer que el disco de Newton ofrece muchas posibilidades. Pero hay colores y colores. No sé yo si el azul despertaría mi apetito, por más col lombarda y remolacha que le echaran.

En una reunión del grupo de escritores italianos Oplepo asistí a una cena en la que todos los alimentos y bebidas del menú eran monovocálicos. Con la o. Es decir, que se prescindía de las otras cuatro vocales.

Naturalmente, los organizadores se valían de todo tipo de circunloquios pero el vino no podía ser bianco.El guión exigía que fuese rosso.Al volver, intenté adaptarlo al castellano para un taller que impartía en Bilbao, pero me di cuenta de que la adaptación lo cambiaba todo: 1. º : Rollos gordos o troncho o col o chocos. 2. º : Lomo ortodoxo rojo o potro o pollos locos o tórtolos solos horno o dos tordos con copos porosos. 3. º : Bollos color oro o polos o polvorón porno o roscos olorosos, o coco o pocos sorbos golosos con todo. Porrón con Oporto o ron solo.Estuve investigando un poco y me di cuenta de que el menú de la u era el más difícil, aunque muy variado (bull, cuscús turc, lluç rus cru, xucrut, sucs purs).También vi que tener la carta en diversas lenguas, como suelen hacer los buenos restaurantes, multiplicaría el trabajo de los cocineros. En catalán el menú monovocálico más productivo es con e mientras que en castellano prima la a. Veamos en qué queda el famoso hecho diferencial. Primero, el menú monovocálico en catalán: Espetec. Entremès de percebes de les terres de l´Ebre. Cebetes tendres de les terres del Segre. Fetges de llebre, cervellets de vedell. Herbetes, pebre negre. Peretes verdes de Bellver. Mel de vesc. Xerès sec.Acto seguido, una variante en castellano: Entremeses de percebes del Segre. Pesebre de peces verdes bereberes. Crêpes preferentemente de Rennes. Reses dementes en tres leches eferentes. Merengues breves. Tele de pelele (¡de reyes!). Jerez.

Los colores, como la palabra escrita, entran por la vista. Los alimentos, por la boca. Actualmente existe la cromoterapia y se asocian los colores a nuestros estados psicológicos. Vale, pero es tan interesante e inútil como asociarlos a una vocal. Un buen aspecto activa el apetito igual que una asociación verbal puede activar la curiosidad, pero lo que cuenta es el paladar.