24/06/2007 - 12:54 h

El Plan del presidente Vicente, Álvarez Areces, para el Área Central de Asturias, consistente en crear una gran losa rodeada de tranvías, como pretexto para dar a luz tres grandes urbanizaciones de adosados que terminen con la vocación industrial de Llanera, ha recibido este fin de semana una dura respuesta de los empresarios, y concretamente del presidente de la patronal asturiana de la construcción CAC, Serafín Abilio Martínez. La noticia la recogíamos de agencia, a sabiendas de que no iba a tener mucho eco en la prensa, y ciertamente no lo tuvo el primer día, hasta que este domingo se produjo una respuesta airada del gobierno que da mucho que pensar:

Abilio Martínez se refirió en sus declaraciones al plan urbanístico anunciado por el Gobierno para el área Oviedo-Llanera-Pola de Siero. Dijo que en ese área estaba prevista la ampliación del Polígono de Silvota, mientras que se ha planteado ahora un museo sobre Fernando Alonso y casi cinco mil viviendas. "Todo el que lo piense con sentido común, sabe que no puede ser así", señaló Abilio Martínez, que se mostró partidario de la ampliación de Silvota. "La combinación que se pretende ahora es una barbaridad", dijo.

Que el presidente de los constructores, Abilio, que vive un momento dulce ante el anuncio de la fusión con la patronal gijonesa, ASPROCON, se haya decidido a decir que no le gustan los planes del gobierno para Llanera y Siero, merece un lugar destacado en la información, pues revela una dura lucha de fondo que va más allá de los modelos de desarrollo que los asturianos queremos para el corazón de nuestra comunidad, pero es algo que descubre también la existencia de injustificables misterios, que ahora La Nueva España nos desvela con más detalle, ante la respuesta cabreada del consejero Francisco Buendía

El proyecto, hecho público poco antes de las elecciones, prevé la construcción de más de 9.000 nuevas viviendas: 2.300 más en Folgueras (Siero) y 4.800 ubicadas en un terreno de 1,7 millones de metros cuadrados en La Morgal (Llanera). Serafín Abilio Martínez calificó el área residencial prevista en Llanera de «barbaridad». En su opinión, en este concejo, donde los planes de ordenación urbana prevén 8.000 nuevas viviendas, no hacen falta más adosados, sino suelo industrial a modo de prolongación natural del polígono empresarial de Silvota.

¡Cómo es posible que el gobierno decida torcer la vocación industrial de Llanera para volcar esa última fábrica de Asturias que son los polígonos y su área natural de desarrollo, hacia el gastado, manido y sobado expediente de seguir construyendo chalés!

La respuesta es evidente, y aún no ha merecido la intervención urgente de la Fiscalia. El Comentario TV se dio una vuelta por Posada y Lugo, y conectó con un par de agencias de manera discreta, y nos corroboraron lo que temíamos. Algún importante personaje de León, vinculado recientemente al mundo de los medios de comunicación con la compra de un gran periódico en la capital leonesa -motivo más que sobrado para tratarle con mucho cariño-, tiene sus terminales en el área de Silvota, negociando la compra de terrenos -para ello se contrató incluso gente-, a la par que Areces y Buendía preparan las recalificaciones oportunas, mientras los empresarios asturianos protestan contra esta injustificable irrupción, que liquida el futuro industrial de la única comarca que conserva esta vocación en una Asturias rendida a la especulación inmobiliaria de carácter residencial.

Estas circuntancias fueron denunciadas públicamente cuando se presentó el propio plan, por políticos vinculados al Ayuntamiento de Oviedo, y sin embargo nadie se hizo eco de tales denuncias ni les dio curso.

Es lo que hay. Es posible que Abilio esté molesto por la llegada al Principado de un nuevo gran promotor, con una impresionante reserva de suelo, gentilmente creada por el gobierno, en un lugar muy querido por Areces, pues se trata del mismo sitio donde él y sus colaboradores futbolísticos, Celso González dueño del Real Oviedo -sólo los tontos creen que no lo es- y abogado del Sporting, y José Fernández, dueño del Sporting, tienen prevista la creación de la gran ciudad deportiva a la que creen que pueden sacar un gran jugo, impulsando la creación de un único equipo de futbol asturiano, después de haber desmenuzado y destruido de manera científica los dos que existían con dignidad, cosa que aún no han conseguido del todo, a pesar de la tenacidad con la que se aplican.

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