De parques tecnológicos, de Manuel Royes en La Vanguardia
El futuro de Catalunya como economía industrial pasa forzosamente por la transformación de su modelo productivo. La próxima semana se darán cita en Barcelona los representantes de los más importantes parques tecnológicos del mundo en el Congreso de la Asociación Internacional de Parques Científicos (IASP, en sus siglas en inglés).
Los parques científicos y tecnológicos representan hoy en día la propuesta más avanzada para el desarrollo de la economía del conocimiento y la investigación. En el caso catalán, contamos ya con una experiencia importante en este campo. Desde la creación del Parc Tecnològic del Vallès, primer ejemplo de este tipo de parque en nuestro país, se han ido implantando parques científicos, ligados a las universidades, algunos de ellos con gran éxito.
Desde el Consorci de la Zona Franca hemos tenido siempre claro que era necesario impulsar este tipo de apuestas, y nos enorgullecemos de haber contribuido a ello con la construcción de los edificios Nexus en el campus Nord de la Universitat Politècnica de Catalunya, el Parc de Recerca Biomèdica o el proyecto del edificio Eureka en el campus de la Universitat Autonòma en Bellaterra.
Todas estas iniciativas tienen como guía la asunción de que el modelo industrial catalán del futuro pasa indefectiblemente por potenciar la relación universidad-empresa. Y esto es así por que creemos que la industria del futuro es aquella que tiene como materia prima principal el conocimiento.
El modelo industrial catalán se ha basado históricamente en factores competitivos ventajosos respecto de los demás países europeos ligados al diferencial de bienestar. El milagro económico español de finales de los años cincuenta, del cual el polígono de la Zona Franca de Barcelona fue epicentro, se basaba en un nivel de vida significativamente inferior respecto de la Europa de entonces. La competitividad de nuestra industria se basaba principalmente en los menores salarios.
Afortunadamente, esto ya no es así. Catalunya ha alcanzado en pocas décadas un nivel de bienestar económico similar, si no superior, a muchas áreas de la Europa occidental. El éxito del modelo ha comportado su superación. Ya no nos es posible competir en base a costes laborales. Hoy en día un nuevo salto en el desarrollo industrial del país sólo es posible si se basa en la mejora tecnológica, en el impulso de la creatividad.
Es por ello que la celebración del Congreso de la IASP representa una oportunidad para aprender, para compartir experiencias y mejorar nuestra apuesta por la industria del futuro. La superación del modelo de desarrollo industrial de mediados del siglo veinte nos obliga a todos a repensar las infraestructuras que sustentan el progreso económico.
El Consorci de la Zona Franca lo está haciendo. Vamos a transformar el polígono de la Zona Franca en un polo industrial preparado para dar a nuestras empresas los servicios que demandan las nuevas necesidades, mejorando la movilidad, el intercambio de información, fomentando el ahorro energético y la introducción de energías renovables. Es nuestro particular grano de arena a una evolución del modelo industrial que nos obliga como país a dotarnos de mejores infraestructuras, comunicaciones más eficientes, un impulso definitivo a la formación profesional y una relación mucho más estrecha entre el mundo académico y científico y la empresa.
MANUEL ROYES, delegado especial del Estado en el Consorci de la Zona Franca.
