Mariano Rajoy, entrevistado en el Foro de EL MUNDO, por Jorge de Esteban, Rafael Moyano, Carmen Remírez de Ganuza, Pedro J. Ramírez, Lucía Méndez, Justino Sinova, Casimiro García-Abadillo, etc.
FORO DE DEBATE: EL DEBATE DEL ESTADO DE LA NACION
Mariano Rajoy: «Ganaré las elecciones, pero si no gano no me iré a mi casa»
CUANDO FALTAN OCHO MESES PARA LAS ELECCIONES GENERALES Y EN VISPERAS DEL DEBATE SOBRE EL ESTADO DE LA NACION, MARIANO RAJOY ANALIZA LA INTENSA ACTUALIDAD POLITICA Y LAS POSIBILIDADES DEL PARTIDO POPULAR DE RECUPERAR EL PODER
A ocho meses de las elecciones generales y cuando faltan sólo dos semanas para el Debate del estado de la Nación, el presidente del PP, Mariano Rajoy, visita el Foro de EL MUNDO para valorar la situación política actual y explicar los objetivos de su partido para intentar recuperar el poder. Entre los temas principales, la ruptura de la tregua de ETA y el juicio sobre los atentados del 11-M, que está a punto de finalizar. Rajoy, que con los últimos resultados electorales ha logrado una inédita posición de fuerza dentro y fuera del PP, dice estar tranquilo y se declara «muy optimista» ante el futuro inminente, en el que se ve como nuevo presidente del Gobierno.
Jorge de Esteban.- ¿Cree que es urgente y necesaria una reforma de la Ley de Partidos para que, si una formación es declarada ilegal, no sólo deba ser disuelta, sino que también pierda sus escaños en los parlamentos y los ayuntamientos en los que tenga representación?
Mariano Rajoy.- Soy partidario de que se haga si se ajusta a la Constitución. No sé si es posible que una persona pueda ser desposeída de su escaño. Lo puede ser por sentencia firme, eso desde luego, pero no sé si por otro tipo de razones. Hemos vivido el caso de Batasuna, que estuvo durante años representada en el Parlamento vasco cuando ya había sido ilegalizada. Si en algún momento se ilegalizara ANV, sería absurdo que todos los que fueron elegidos en sus listas siguieran ocupando sus escaños. Por tanto, insisto en que estoy a favor, si se ajusta a la Constitución.
Rafael Moyano.- La ruptura del alto el fuego de ETA ha dado paso a una tregua política de su partido con el Gobierno. ¿Hasta cuándo va a durar? ¿Hay algún hecho que tenga que ver con esta tregua política? ¿Está relacionada con la gobernabilidad de Navarra, como alguien ha apuntado desde el bando socialista?
M. R.- Cuando uno oye declaraciones como la que usted cita, hecha por el secretario de Organización del PSOE, da la sensación de que no se quiere que el PP apoye al Gobierno. Pero lo que he hecho y haré es lo que llevo diciendo desde 2004: apoyaré al Ejecutivo en la lucha contra ETA. Si no lo he hecho en los últimos meses es porque el Gobierno no estaba luchando contra ETA, estaba negociando con ETA, como es público, sabido y notorio.
En cuanto al caso de Navarra, en mi opinión es el asunto más importante que tiene planteado en estos momentos la sociedad española y, por supuesto, el PSOE, que está ante una enorme responsabilidad. En Navarra no estamos sólo hablando de carreteras u hospitales, sino de su estado jurídico, de si queremos o no queremos que Navarra deje de estar perfectamente integrada en España. En 1995, el socialista Javier Otano presidió un Gobierno apoyado por CDN y EA, que creó un órgano común entre Navarra y el País Vasco para aproximar todas las políticas de ambas comunidades. En 1996 Otano dimitió por un caso de corrupción y fue elegido presidente Miguel Sanz, que retiró la propuesta de ese órgano. Éste es un pésimo precedente de lo que puede ocurrir en Navarra y sería muy deseable que acontecimientos de este tipo no se repitieran. Y resulta que Nafarroa Bai [la coalición nacionalista con la que los socialistas navarros se plantean gobernar] quiere que Navarra deje de ser Navarra y se sumerja en los proyectos de autodeterminación que se pongan en marcha desde el País Vasco.
Carmen Remírez de Ganuza.- Si plantea el tema de Navarra como una cuestión nacional fundamental para España, ¿por qué no hacer un Gobierno de concentración? ¿Por qué no, aunque sea injusto, ceder la Presidencia de la Comunidad al PSOE y salvaguardar así el actual estatus de Navarra?
M. R.- No hay cosa que desee más que en Navarra se hagan las cosas con sentido común, pero que un partido pueda tener el derecho a gobernar teniendo la mitad de los escaños que el más votado...
Pedro J. Ramírez.- Usted dice que apoyará al Gobierno si lucha contra ETA, pero el problema es que, a lo mejor, luchar contra ETA sigue significando dos cosas muy diferentes para Zapatero y para usted. Es decir, el Gobierno mantendrá que lucha contra la banda aunque no inicie acciones contra ANV y el PSOE pacte con Nafarroa Bai en Navarra. ¿Cuál va a ser la frontera? ¿En qué momento usted retiraría el apoyo que acaba de conceder al Gobierno?
M. R.- Yo he dado mi apoyo al Gobierno para luchar contra ETA, pero no se lo doy ni para el tema de ANV ni para el tema de Navarra. Voy a seguir los acontecimientos, las decisiones que tome el Ejecutivo, y tanto en estos dos asuntos como en cualquier otro en el que me parezca que las decisiones no son razonables, ejerceré mi labor de oposición.
Lucía Méndez.- Quisiera que nos aclarara si, en la entrevista entre usted y Zapatero, se produjo algún momento de tensión especial, si usted le planteó algún reproche o si fue un encuentro cordial.
M. R.- El presidente del Gobierno llegó a decir que la reunión no valía para nada, pero aun así yo fui. Le dije que, para luchar contra ETA, le apoyaba sin condiciones, que no me parecía bueno que llegaran a un acuerdo con Nafarroa Bai en Navarra y que el Ejecutivo debería ilegalizar ANV. No sé si le sorprendió o no le sorprendió.
Justino Sinova.- En estas elecciones se ha vuelto a demostrar que en el País Vasco hay una falta de libertad en algunos casos clamorosa. Manifestaciones en colegios electorales, cargos electos que no pueden tomar posesión, acoso a la hora de depositar el voto... El PP ha vuelto a hacer una demostración de estoicismo, pero ¿no ha llegado el momento de tomar otra actitud y de proponer una solución?
M. R.- La solución es sólo una: que se aplique la ley. Lo que ocurre en el País Vasco es que hay un déficit en la aplicación de la legislación vigente y en la actuación de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.
Casimiro García-Abadillo.- Si ETA cumple sus amenazas y comete un atentado con muertos, me imagino que ustedes esperarán que ANV condene la violencia, y si no lo hace, pedirán al Gobierno que inste a su ilegalización. Si el Ejecutivo no adopta esa decisión, ¿seguirán apoyando su política antiterrorista?
M. R.- Tengo, no ya la convicción, sino la seguridad de que ANV nunca va a condenar nada. Y la petición de ilegalización ya la he hecho y la seguiré haciendo de manera continuada. A ser posible, como decíamos antes, incluyendo una modificación de la Ley de Partidos que permita que sus cargos electos se vayan a casa.
P. J. R.- Eso nunca podría ser retroactivo, ese mal ya está hecho.
M. R.- Eso está claro. Efectivamente, el mal ya está hecho. Pero para ello yo no he apoyado al presidente del Gobierno.
C. G-A.- ¿Y cree usted que, si ETA le da esa oportunidad, Zapatero no va a reiniciar un proceso de fin dialogado de la violencia?
M. R.- Zapatero nunca ha dicho que renuncie definitivamente a la vía de la negociación. Eso es un hecho objetivo. Yo sí lo afirmo. Afirmo que no negociaré con ETA porque es la única manera de decirle a la banda que no tiene nada que hacer. Porque mientras ETA conserve la esperanza de que un gobierno puede llegar a negociar con ella, será fuerte.
Isabel San Sebastián.- ¿Se fía usted de Zapatero?
M. R.- Mi confianza es muy limitada. Si uno va a ver al presidente del Gobierno, tiene que creer que le dice la verdad, sobre todo cuando se trata de un asunto de estas características. El problema es que ya se ha demostrado que en ocasiones no me ha dicho la verdad, como cuando le ofrecí un pacto sobre la reforma del modelo de Estado. Un presidente del Gobierno puede equivocarse, puede tomar decisiones discutibles, pero lo peor que le puede pasar es que la gente no le crea. Creo que es un verdadero drama, pero estas cosas se producen cuando uno se las gana a pulso.
I. S. S.- En el caso de que las cosas sigan como están y no haya medidas políticas contra ETA, por ejemplo, instando a la ilegalización de ANV, ¿va a sacar el tema de la política antiterrorista en el Debate de la Nación?, ¿va a formular algún reproche al Gobierno?
M. R.- A fecha de hoy, no tengo ningún compromiso ni ningún acuerdo con el presidente del Gobierno. Y en el Debate sobre el estado de la Nación seré constructivo, pero daré mi opinión.
I. S. S.- ¿Entonces no va a excluir el tema del terrorismo del debate?
M. R.- No, no voy a excluir un tema que importa a todos los españoles.
L. M.- Usted ha dicho que lo normal es que en Navarra gobierne la lista más votada, y el PP pide lo mismo en Baleares. Sin embargo, en Canarias han llegado a un acuerdo con Coalición Canaria para gobernar, cuando son dos partidos que han perdido muchísimos votos, mientras que el PSOE de Juan Fernando López Aguilar ha obtenido una victoria abultada. ¿No es eso una contradicción?
M. R.- Yo ofrecí a los socialistas un pacto para que, después de unas elecciones, se permitiera gobernar a la lista más votada. La respuesta que me dio el portavoz parlamentario del PSOE es que sería un pacto antidemocrático. Y yo, a partir de ese momento, ya me siento libre para llegar a acuerdos. Pero es que además no es lo mismo. En Navarra y Baleares estamos hablando de partidos que han ganado por 20 puntos. En el caso balear, el PP tiene el 46% de los votos, y el señor López Aguilar, en Canarias, el 34%.
P. J. R.- ¿Es verdad que les ofrecieron, a través de una gestión que realizó Alfonso Guerra, cambiar Navarra por Canarias?
M. R.- Eso se rumoreó por los pasillos, pero a mí no me lo ofreció nadie. En el tema de Navarra no estamos hablando sólo de programas y de reparto de poder, estamos hablando de España y de la Constitución.
L. M.- El otro día, en la reunión de su grupo parlamentario, usted dijo que la legislatura estaba acabada. ¿Eso quiere decir que el PP va a olvidarse a partir de ahora de la dura oposición que ha realizado y va a entrar en campaña, planteando sus propuestas para las generales?
M. R.- He hecho una oposición dura, en la que no he podido participar en debates ideológicos. Pero es que durante toda la legislatura he tenido que hablar de España, de la negociación con ETA y de la memoria histórica, que son los temas que más han divertido a Zapatero. En esto hemos estado perdiendo el tiempo los últimos tres años. Y lo que dije fue que ya no hay una agenda política, porque ¿cuál es la agenda del Gobierno de aquí al final de la legislatura? Es igual que el Ejecutivo disuelva ahora las Cámaras o que aguante seis o siete meses. ¿A qué me voy a dedicar yo mientras? Pues voy a hacer un gran esfuerzo para transmitir mi posición de futuro y para fijarme en los temas que creo que realmente son interesantes para España.
L. M.- Es una opinión extendida que el Gobierno no va a llegar al final de la legislatura en unas condiciones óptimas y, de hecho, las encuestas arrojan un empate técnico entre los dos partidos mayoritarios. Sin embargo, una de las consignas más celebradas por el PSOE es que, a pesar de que el Gobierno no está muy bien, ustedes no ganarán las elecciones porque su valoración como líder no es buena. ¿Le preocupa este tema?
M. R.- No tengo la fortuna que tiene el señor Zapatero, al que los electores de Esquerra Republicana le dan una valoración mayor que los del PSC. A mí me dan un 0,3... En cualquier caso, ganaré las elecciones si soy capaz de ganar la confianza de los españoles.
P. J. R.- Acaba de dar una de las claves de la sociología política del momento. Al referirse a la alta valoración que los electores de ERC -y yo añadiría que también los del PNV, el BNG e IU- tienen de Zapatero, también subraya de alguna manera el riesgo que corren ustedes de que las concesiones realizadas a estos sectores terminen generando un efecto de retroalimentación en forma de voto útil al PSOE. El presidente del Gobierno tendría un problema si eso significara pérdida de apoyos en su electorado tradicional y crecimiento del PP. Pero, ¿dónde está el impulso centrista que les podría llevar a ganar votos por la izquierda? Ahora, al contrario que durante todos los años 90, se percibe poco viaje al centro, y cada vez que alguien del PP habla de ello no está acercándose al electorado socialista, sino al nacionalista, como Piqué en Cataluña o Núñez Feijóo en Galicia.
M. R.- Éste es un eterno debate. El PP es un partido con 700.000 militantes que agrupa a lo que podemos llamar la derecha española y el centro político. Agrupa a todos los que creen que España es una nación de ciudadanos libres e iguales, a todos los que creen que no hay que negociar con ETA, a todos los que creen que hay que mirar hacia el futuro y a todos los que quieren que haya un gobierno de sentido común. Eso es lo que voy a intentar transmitir a los españoles a lo largo de los próximos meses. La verdad es que estoy muy animado y creo que voy a ganar las elecciones.
P. J. R.- ¿Y que va a formar gobierno?
M. R.- Y que voy a formar gobierno. Estoy convencido. ¿Qué es lo que pasa? Que mi adversario en este momento no es tanto el Partido Socialista como las televisiones. ¿Qué balance de gestión se puede presentar? ¿Qué proyecto de futuro se puede presentar? Es muy complicado, porque, al final, lo que vamos a ver en los próximos meses es lo del dóberman multiplicado por tres.
P. J. R.- ¿Quiere usted decir que la mayoría de las televisiones presenta una visión deformada de la realidad favorable al Gobierno?
M. R.- La campaña que vamos a vivir los próximos meses no va a ser de defensa de las posiciones del Gobierno, sino que va a ser una campaña en toda regla contra el Partido Popular. Algo similar a lo que se hizo en Francia contra Sarkozy.
P. J. R.- ¿Está usted entonces transmitiendo la inquietud por la manera en la que, en el cambio de las reglas del juego en el sector audiovisual, el Gobierno ha utilizado sus facultades en la convocatoria y resolución de concursos, en el sentido que ha significado una distorsión del escenario mediático en relación con el principal medio por el que reciben los españoles su información?
M. R.- La única reflexión que hago es que es evidente que el Partido Socialista tiene mucho más apoyo de los medios de comunicación que el Partido Popular. Eso es un hecho objetivo.
P. J. R.- ¿Tiene usted en su programa alguna iniciativa que pueda contribuir a paliar esta situación?
M. R.- Creo que tiene que haber la mayor libertad posible. Yo no pondría más límites que la técnica. Éste sería el mejor procedimiento y el más justo.
P. J. R.- Entonces a usted lo que le interesa es que haya el máximo número de debates mano a mano y que se hagan cuanto antes.
M. R.- Sí, me interesa que haya todos los debates mano a mano que se puedan hacer. Para mí es mucho mejor que haya un debate entre Zapatero y yo ante 44 millones de personas que hacerlo cuando sólo hay 50 y de ellas 40 van a escribir en contra mía sin que yo pueda razonar, ni debatir ni decir nada.
Fernando Garea.- ¿Considera entonces que se equivocó en 2004 cuando no aceptó mantener debates con Zapatero?
M. R.- Sí, me equivoqué.
F. G.- Usted ha mostrado su disposición a pactar con partidos nacionalistas como CiU y PNV en la próxima legislatura. ¿Cómo va a salvar contradicciones como que CiU haya sido el abanderado de un Estatuto que ustedes tienen recurrido ante el Tribunal Constitucional, o que el PNV defienda el plan Ibarretxe y el diálogo con ETA?
M. R.- De pactos ya se hablará en su día, pero desde luego no los haremos como los hace el Partido Socialista, cuyos acuerdos consisten simplemente en asumir los postulados del otro. Si tengo que hacer pactos los haré como ya los hicimos en 1996: si hay voluntad por parte de las dos partes, se aparcan los asuntos en los que no es posible llegar a un acuerdo.
Victoria Prego.- ¿Pero en qué condiciones gobernaría usted con CiU y cómo administraría el Estatuto de Cataluña? ¿Espera que CiU rebaje el listón?
M. R.- No voy a entrar ahora en estas disquisiciones. De momento sólo me preocupa convencer a los españoles de mi proyecto.
I. S. S.- ¿Cree que en el PNV Imaz supone un cambio cualitativo con respecto a Arzalluz a la hora de negociar?
M. R.- Lo importante son los partidos y lo que defienden, y sólo en segundo lugar está la influencia de los dirigentes.
F. G.- De cara a la campaña electoral, quisiera saber dos cosas. La primera es si va a desaconsejar que su partido participe en más manifestaciones contra el Gobierno de aquí a los comicios. Y la segunda, si se irá a su casa si no gana las elecciones.
M. R.- No, no me iré a casa si no gano las elecciones, aunque lo cierto es que no me planteo perderlas. Y sobre las manifestaciones, la verdad es que, por regla general, no soy partidario de hacerlas.
Lourdes Martín.- Sin ánimo de ponerle en un aprieto, me gustaría que contestara a un clásico de la historia política: decirnos en 10 o 15 palabras para qué quiere ser presidente del Gobierno.
M. R.- Yo quiero ser presidente para que usted y los españoles vivan mejor y sean más felices.
C. R. G.- ¿Cómo valora la marcha de Jaume Matas, después de 18 años en política?
M. R.- Matas ha sido un gran presidente que ha mejorado enormemente los niveles de bienestar y riqueza en Baleares. Enfrente ha tenido a seis partidos que le han impedido gobernar, algunos de los cuales defienden la independencia y la autodeterminación. Hay sospechas razonables de que alguna institución dependiente del Gobierno no ha sido ajena a lo que ha pasado. Es evidente que quienes han hecho el pacto no han tenido en cuenta la voluntad mayoritaria de los ciudadanos.
F. G.- Ahora que está a punto de terminar el juicio sobre los atentados del 11-M, ¿mantiene la frase que dijo en EL MUNDO el 13 de marzo de 2004 sobre su convicción de que ETA estaba detrás de la masacre?
M. R.- Es la única frase que he hecho sobre este asunto. La dije en una entrevista realizada el día 12 por la mañana, y el día 12 por la mañana creí que ETA estaba detrás de los atentados. Sí, lo creí.
F. G.- ¿Y ahora?
M. R.- Ahora estaré a lo que digan los tribunales.
C. G-A.- ¿No cree usted que, con lo que hemos visto en el juicio oral del 11-M e independientemente de que se respete la sentencia, lo que ha quedado claro es que la versión oficial es un gran camelo?
M. R.- Ojalá los tribunales puedan aclarar todas las dudas que se han generado con todo el tema de los explosivos y la actuación de la Policía. Yo tengo dudas, como puede tenerlas mucha gente, pero insisto en que son los tribunales los que tienen que resolverlo.
J. S.- Para finalizar, me gustaría que nos diera su opinión sobre la reforma que el Gobierno ha hecho de la educación, y en concreto sobre la nueva asignatura de Educación para la Ciudadanía.
M. R.- Cuando el PSOE llegó al poder se encontró una ley de educación que iba en la buena dirección. Planteaba un modelo más exigente con más calidad y más nivel. Se derogó y se aprobó una nueva normativa, que tuvo menos apoyo en el Congreso y dio un desmesurado poder a las comunidades autónomas. Sobre Educación para la Ciudadanía, estoy en contra, pero no por la asignatura en sí, sino porque creo que hay que prestar más atención a los idiomas, a las matemáticas o a la sociedad de la información. La función de la nueva materia es enseñar buenas formas, educación y buen talante, pero se supone que estos valores ya los transmiten todos los profesores. En definitiva, no había ninguna necesidad de hacer una asignatura con estas características. El problema es otro. El problema es que, si no me equivoco, somos sólo el país número 30 en nivel de educación, lo que es muy preocupante.
EL PARTIDO, POR DENTRO
Mariano Rajoy: «Yo no creo que nadie me haya salido respondón»
Jorge de Esteban.- El alcalde de Madrid, el mismo día de salir reelegido, sugirió ir en la lista de Madrid para el Congreso en las próximas elecciones. Aunque legalmente es posible y ya existe algún precedente, como el de Rodríguez Sahagún, ¿cree que es políticamente conveniente?
Mariano Rajoy- Es legal, como usted dice, aunque paradójicamente no se puede ser diputado y abogado del Estado o funcionario. Así que la decisión queda reducida a un problema de conveniencia de los propios partidos, en aras del interés general. Yo no tomaré ninguna decisión sobre asuntos de ese tenor -éste y otros muchos- hasta que se convoquen las elecciones. Haré aquello que me parezca más razonable. Lo que sí me reconforta es que todo el mundo quiera ir en las listas electorales del PP, porque demuestra la confianza en que puede ganar.
Pedro J. Ramírez.- ¿Les conviene a los ciudadanos de Madrid que su alcalde ejerza a tiempo parcial como diputado en el Congreso?
M. R.- Es evidente que le puede quitar un tiempo. Pero también puede pensarse que es un buen foro para defender los intereses de Madrid, que se supone que también es una de las obligaciones del alcalde. Por tanto, este asunto es opinable.
Carmen Remírez de Ganuza.- Está siendo usted hoy muy prudente, porque en televisión le echó usted al alcalde una buena regañina. Sin embargo, no ha dicho una palabra sobre otro de sus barones, Francisco Camps, que le ha salido respondón con el recurso contra el Estatuto de Andalucía. ¿Contradice o no dicho recurso el discurso de la dirección nacional del Partido Popular?
M. R.- No creo haberle echado una regañina. Hay una persona que dice que quiere ser candidato. Tiene perfecto derecho a decirlo y yo, a responderle lo que estime oportuno y conveniente en el momento que estime oportuno y conveniente. No creo que nadie me haya salido respondón: hay un artículo en el Estatuto de Andalucía respecto del cual la Generalitat valenciana tiene sus dudas. La Generalitat es una institución y tiene perfecto derecho a hacer lo que quiera. También ha recurrido el Estatuto de Andalucía la Junta de Extremadura que, a su vez, también ha recurrido el Estatuto catalán. Lo ha recurrido, entre otros muchos, el Gobierno de Aragón. A estas cosas hay que darles una cierta normalidad. No olvidemos que cuando estábamos en el Gobierno yo mismo recurrí muchas decisiones adoptadas por gobiernos autonómicos del PP y éstos recurrieron algunas decisiones del Gobierno de España. Cada institución tiene derecho a defender sus legítimos intereses utilizando los procedimientos que le da la ley; por tanto, yo no tengo nada más que decir. Sólo que yo creo que el Estatuto andaluz es constitucional, por eso lo he apoyado, y que la Generalitat valenciana cree que hay un artículo, uno, que es dudoso.
Isabel San Sebastián.- Ya que hablamos de barones regionales, hay un miembro de su equipo, que es el líder del PP en Cataluña, cuyos resultados son francamente descriptibles y bastante mejorables desde hace ya unas cuantas elecciones. ¿Piensa usted mantenerlo o hacer algo para que el PP levante cabeza en Cataluña?
M. R.- A mitad de la carrera no conviene cambiar de caballos. Al final de la carrera, con mucha menos razón, ¿no?. Queda muy poco tiempo para las elecciones generales. Lo que yo voy a hacer es un esfuerzo importante en Cataluña.
Casimiro García-Abadillo.- Usted ha ganado unas elecciones al PSOE y eso le ha dado una enorme legitimación. A ocho meses de las elecciones más o menos, me gustaría saber cuándo va a ser el congreso de su partido y si de él va a salir un equipo que sea su equipo, no un equipo heredado. Si va a hacer cambios en la dirección del PP.
M. R.- No está tomada la decisión ni la fecha de ese congreso. El equipo que hay en este momento en el partido es mi equipo, yo lo he elegido. Con ese equipo hemos hecho política tres años y hemos ganado por primera vez unas elecciones a nivel nacional desde 2000, es decir, desde hace siete años. Lo que voy a hacer es reforzar el equipo y dar más participación a mucha gente. Hay mucha que quiere volver a la política más activa después de estos años. Pero yo, con ese equipo que, repito, era el mío, hemos mantenido la unidad del partido, y hemos mantenido su independencia frente a todo, que eso es muy importante. Yo soy un líder absolutamente independiente, fuera y dentro del partido. Y, probablemente, ése sea uno de los mayores avales con los que me pueda presentar al conjunto de la opinión pública. Lo que haré será dar juego a más personas.
POLITICA ECONOMICA
Mariano Rajoy: «La financiación autonómica requiere un acuerdo unánime»
Carlos Segovia.- ¿Qué medidas va a tomar usted si llega al Gobierno en un sector tan esencial como el eléctrico?
Mariano Rajoy.- Tras los espectáculos que se han producido en la Comisión Nacional de la Energía y la CNMV, hay que proceder a un acuerdo, con un quórum reforzado, para elegir a los miembros de los órganos reguladores. Y cuanto más los alejemos de la política, mejor. A veces, la gente no le da mucha importancia a todo esto. Y es curioso, porque el Gobierno, mientras Gas Natural estaba haciendo una OPA sobre Endesa, hizo una mínima subida de la tarifa de la luz. Cuando todo eso se ha acabado y el Gobierno ha tenido que implicar a otros dos grupos en la OPA de Endesa, nos encontramos con que va a haber otra subida espectacular. Al final, todas estas operaciones, todas estas genialidades, las acaba pagando el conjunto de los contribuyentes.
Pedro J. Ramírez.- El presidente de Enel le visitó recientemente. ¿Le pidió algún tipo de garantía de que, si gana el PP las elecciones, la inversión que van a realizar en España no se verá afectada por un cambio de normas? ¿Le dio usted algún tipo de garantía en ese sentido?
M. R.- Yo no tengo por qué darle garantías a nadie ni nadie a mí. La única garantía es el cumplimiento de la ley.
C. S.- Con la economía creciendo al 4%, ¿Solbes le ha quitado la bandera de España va bien en política económica?
M. R.- La economía está creciendo al 4%, eso es verdad. Pero, primero, no conozco ninguna medida económica importante en esta legislatura que lo justifique. España tiene un déficit exterior descomunal en este momento y un problema de productividad y de competitividad muy grande. En educación, innovación, libertad y creación de empresas, la octava potencia económica del mundo, es decir, España, está alrededor del puesto 30. En segundo lugar, el objetivo de la convergencia real con Europa se ha parado. Y tercero, el peso de los salarios en la renta nacional es cada vez más bajo. Por tanto, las cifras macroeconómicas están muy bien, pero no hay un buen reparto de la riqueza, no hay convergencia real y no se ha afrontado el futuro. Son las tres pegas que le pongo a la política económica del señor Solbes, que ha sido la de un tancredismo aseado.
C. S.- ¿Qué financiación autonómica quiere usted si llega al Gobierno, teniendo en cuenta que las CCAA que gobierna el PP querrían la financiación de Cataluña, como poco?
M. R.- Aquí había un modelo de financiación autonómica y todos habían pactado que era para siempre. Entonces, el señor Rodríguez Zapatero, en esa obra sin guión de reformarlo todo, dijo: «Hay que cambiarlo». ¿Y por qué? Porque se lo pidieron, o porque lo consideraba conveniente, o porque pasaba por allí. Ha abierto el melón, pero naturalmente no lo ha cerrado porque no tiene ni idea de lo que hay que hacer. ¿Cómo se tiene que resolver este asunto? Pues recuperando este consenso. Todo esto se tiene que resolver de manera multilateral en el Consejo de Política Fiscal y Financiera. Que lo decida el Consejo. Que se busque el acuerdo unánime entre todos.
P. J. R.- Pero el PP acaba de anunciar que exige para las comunidades que gobierna los mismos criterios de financiación que se han aprobado para el Estatuto de Cataluña, en concreto en lo que se refiere a la cesión de la cesta de impuestos. Por un lado, dicen: «Esto habrá que cuadrarlo de alguna manera», pero de momento también piden la luna.
M. R.- Lo que demuestra que hay dos formas de hacer política: la que se hizo toda la vida -el pacto entre los partidos nacionales- y la del pacto entre uno de éstos y los partidos nacionalistas. Mi tesis siempre ha sido la primera. Los gobiernos del PP piden los mismos criterios que el Estatuto catalán en unos temas, y en otros piden criterios distintos. Eso de que la inversión se haga por PIB, pues a lo mejor le conviene al de Madrid, pero desde luego al de Castilla y León no le conviene nada.
P. J. R.- ¿No le ha faltado a usted llevar a rajatabla los planteamientos del PP en materia de reforma autonómica? ¿No fue un error, una vez que Zapatero no cumplía los compromisos del 14 de enero de 2005, permitir que el presidente de la Comunidad Valenciana pactara en La Moncloa bilateralmente los términos de la reforma del Estatuto valenciano?
M. R.- Yo no creo que Camps pactara con Zapatero nada de esto. En mi programa no había ninguna reforma de estatutos, pero el problema es que quien fija las prioridades es el presidente del Gobierno. Teníamos dos opciones: quedarnos fuera de todo, que era arriesgada, o intentar minimizar el daño, como hicimos en el Estatuto andaluz. ¿Qué habría salido de este Estatuto con los votos de IU y PSOE?
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