FUERA DE FOCO

Bumbum, bumbum. Vuelven a oírse tambores de guerra en los alrededores de la madrileña calle Añastro, sede de la Conferencia Episcopal Española. Bumbum, bumbum. Los obispos preparan una pira para quemar en ella los libros de texto de educación para la ciudadanía, recién salidos de las imprentas de Santillana, SM, Ediciones del Serbal, Bruño o Algaida. Bumbum, bumbum. La fatua contra la asignatura ya está dictada: cualquier medio "legítimo" que se utilice contra esta asignatura será bendecido y aplaudido por la jerarquía católica. Bumbum, bumbum. Padres y centros están llamados a unirse a la batalla.

Si alguien se preguntaba en torno a qué asunto iba a girar la contienda electoral este otoño, aquí tienen el aperitivo. Los niños acaban de salir en estampida de los coles y no regresarán hasta septiembre: las vacaciones servirán para reponer fuerzas de cara a un curso en el que la nueva asignatura se convertirá en un quebradero de cabeza para el Gobierno. ¿Es legítima la objeción de conciencia para la Iglesia, dejar de cumplir una ley que obliga a impartir una asignatura? Pronto lo veremos, ahora que la derecha y los sectores conservadores no dudan en utilizar instrumentos que en tantas ocasiones fueron patrimonio del movimiento sindical, de la izquierda e incluso de los antisistema. Tras los éxitos mediático-políticos cosechados este año en múltiples manifestaciones en la calle, la derecha parece dispuesta a utilizar el catálogo de herramientas de protesta ya testadas para poner en jaque a Zapatero en sus últimos meses de legislatura.

¿Qué se enseña en educación para la ciudadanía? Algunos principios incuestionables, como la Declaración de los Derechos Humanos, los principios democráticos básicos, el conflicto entre globalización y pobreza; la guerra, el racismo, la xenofobia, la violencia contra las mujeres, la igualdad, la diversidad, el desarrollo sostenible.

Conceptos sobre los que se propone, más que doctrina, reflexión y debate en clase, entre los alumnos: así lo defienden filósofos como José Antonio Marina, director de uno de los textos.

Aaaah, y se me olvidaba: la nueva asignatura también habla de homosexualidad y de homofobia. Y de los nuevos núcleos familiares que aumentan en nuestra sociedad, además de la familia tradicional. Y este capítulo ha tocado hueso episcopal. "El Estado no puede suplantar a la sociedad como educador de la conciencia moral", aseguran los educadores morales por derecho, y añaden: "La gravedad de la situación no permite posturas pasivas ni acomodaticias". Bumbum, bumbum. A la vuelta del verano tendremos, pues, a los obispos de nuevo en la calle, y no estarán solos. Quienes echaban de menos el fallido proceso de paz como arma arrojadiza contra el Gobierno ya tienen nuevo argumentario.

Qué astuto ha estado Rajoy: para qué echar más leña al fuego antiterrorista, si al final Navarra seguirá posiblemente en manos de UPN, y serán los de la otra orilla, a través de Gara,quienes harán revelaciones letales para el Gobierno, ya sea sobre su papelón en el diálogo con ETA, ya sea sobre los lapsus no tan involuntarios del presidente al confundir (o no) atentados con accidentes. En definitiva: la pinza perfecta.

La cumbre decisiva Polonia tiene un peso demográfico similar al de España, y muchos intereses coincidentes en la UE. Aznar supo explotar esta alianza con el ex presidente Kwasniewski, y el Gobierno de Zapatero tampoco le hará ascos a ninguna ventaja que consigan los gemelos Kaczynski en el pulso que mantienen con Angela Merkel en esta cumbre europea. Las distancias ideológicas son notables, pero los intereses estratégicos hacen maravillas en pro del entendimiento.

Ya es verano en Industria Lo hizo el ex primer ministro japonés Koizumi hace tres veranos: se quitó la corbata y se fue a trabajar en mangas de camisa para alentar a sus compatriotas a hacer lo propio y reducir así el consumo de aire acondicionado. Industria prepara una orden para que todos los ministerios limiten a 24 grados la temperatura mínima en sus instalaciones este verano, un primer paso para ahorrar energía y acabar con la moda de tiritar de frío en agosto.

Los lunes a la sombra No les ha servido de nada inspirar una de las películas más emocionantes de nuestro cine. Los dos sindicalistas que iluminaron a Fernando León de Aranoa en Los lunes al sol llevan una semana en prisión para cumplir una pena de tres años, tres. El delito fue romper una cámara de vídeo del Ayuntamiento en una de las protestas de los trabajadores de la naval. En Asturias flipan y piden al ministro Bermejo el indulto, ya.