Para Baleares, la retirada política de Jaume Matas sólo es negativa. Y conste que no me refiero a si unos pactos resultan mejores que otros. Cada partido, y sus votantes, tendrá sus razones y conveniencias. Pero desde una visión de conjunto, el mutis de éste por el foro echa el cierre político a una personalidad inteligente, eficaz, culta; no en balde ha venido siendo el más votado. Y ha tenido rivales de talla.

Conozco a Matas desde que empezó en la Conselleria d´Economía, hace muchos años, y somos amigos pese a mi colaboración con el anterior Pacte de Progrés, a mis discrepancias con el PP y a las suyas con el catalanismo.

E insisto, las Islas pierden uno de sus primeros activos colectivos, y a la derecha y al centro baleares acaso les cueste hallar un sucesor semejante, lo que irá más en detrimento del país que del partido. Y que Matas fuera discutido a placer por la izquierda es lógico. Pero que el sistema permita eliminarlo por medio de lo que él ha definido como una "segunda vuelta electoral celebrada en los despachos" no niega que a la postre haya sido derribado debido al cabreo electoral y ambiental de la derecha extrema y españolista inserta en el PP y en sus aledaños, que cual si queda aislada en las islas, es muy fuerte o cerril.

El suceso ya indica, más allá de la estricta actualidad, qué puertas pueden abrirse en el panorama político con el hartazgo y abandono de Jaume Matas. Unas "puertas valencianas", vamos, si conservadores y progresistas no anudan un pacto de normalidad de equidad, suponiendo que aún sea posible. A la par que el PP español, si Matas también se echara atrás, perdería a uno de sus elementos dialogantes y moderados. Y retirada la suya que en Catalunya tampoco puede celebrarse, díganlo Jordi Pujol y Pasqual Maragall.