La Coctelera

Reggio

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22 Junio 2007

Aquí hay gato encerrado y usted nos engaña, ¿verdad, señor Zapatero?, de Federico Quevedo en El Confidencial

Nunca pude imaginar, señor Rodríguez Zapatero, que el presidente del Gobierno de mi país haría una declaración pública a los ciudadanos pactada de antemano con una banda terrorista. Nunca. Le he visto, se lo digo sinceramente, caer muy bajo en esta legislatura, pero esto supera todo lo imaginable. Se que los suyos saldrán a decir que todo es mentira, que cómo le podemos hacer caso a un diario que forma parte del entramado terrorista... Pero también forma parte del entramado terrorista ANV y gracias a usted están en las instituciones de nuevo. Y, sobre todo, usted sabe que es verdad, e imagino que el temor a que en las próximas semana el citado diario siga sacando a la luz el contenido de sus conversaciones e, incluso, en algún momento las actas firmadas por los mediadores internacionales de la Fundación Henry Dunant, debe ser creciente y, porqué no decirlo, axfisiante.

El problema, señor Rodríguez Zapatero, es que algunas de las cosas que el diario señalaba como parte de sus acuerdos con la banda terrorista, vistas ahora, aportan mucha luz, y explican otras que, hace meses, interpretábamos de muy diferentes maneras. Así, por ejemplo, ahora comprendemos el malestar evidente que estos meses atras mostraron las autoridades francesas. Según hemos sabido ayer, ustedes se comprometieron, y comprometieron a las autoridades del país vecino, a rebajar la intensidad policial contra la banda y su entorno, y de ahí la insistencia de los jefes de la Gendarmería del país galo en señalar que ETA mantenía su actividad delictiva al otro lado de la frontera e, incluso, de este lado, lo que sólo podía interpretarse como que la banda terrorista estaba aprovechando el alto el fuego para reforzar sus estructuras. Que esto fuera así, es muy grave porque indica que su Gobierno tiene una indudable responsabilidad en lo que pueda pasar a partir de ahora.

Lo que es evidente, señor Rodríguez Zapatero, es que usted nos ha engañado a todos los españoles, y ha engañado a sus legítimos representantes, entre ellos al líder del PP cuando le preguntaba en las reuniones que mantenía con usted en La Moncloa si era verdad que había compromisos y usted le respondía que no. Porque resulta que, al menos que sepamos tras la interesante lectura de lo publicado ayer por Gara, asumió usted tres compromisos de calado y que, claramente, contradecían su afirmación de que no habría precio político para la paz. Mire, señor Rodríguez Zapatero, el simple hecho de que usted se prestara a la humillación de que ETA le dictara sus palabras y le dijera que sus actos de terrorismo debían calificarse de “accidentes”, es mucho más que un precio político, es una victoria de tal calado sobre la libertad y la democracia por parte de sus enemigos que, probablemente, la herida que eso ha supuesto en el sistema tarde mucho en cerrarse y todavía tenga gravísimas consecuencias en el futuro.

Pero, por si eso fuera poco, usted aceptó dos premisas que para la banda terrorista eran irrenunciables. La primera, eso que usted llama “derecho a decidir” de los vascos, y que incluso volvió a reiterar en su declaración posterior a la ruptura del alto el fuego. Estaba previamente negociado con la banda terrorista, que renunció al tan traido término de ‘autodeterminación’ para facilitar el acuerdo con el Gobierno de España. Aceptar, como hizo usted, el ‘derecho a decirdir’ de los vascos, una expresión que enseguida comenzó a utilizar la izquierda abertzale –ahora entendemos también el porqué- era un paso previo al segundo compromiso, que no es otro que el reconocimiento, por su parte, de la existencia de un espacio cultural, político, geográfico y económico llamado Euskal Herria, y que incluye, necesariamente, a Navarra. ¿Y a qué más se comprometió usted, señor Rodríguez Zapatero? Porque esto ya suponía una renuncia sin precedentes al modelo de Estado que nos dimos en el 78 y una humillación para las familias de quienes murieron defendiéndolo. ¿Hasta donde llegó su obstinación por estrechar lazos con el nacionalismo radical para excluir al centro-derecha de la vida política? Porque ese era el objetivo real, su objetivo real, cuando inició este proceso de deconstrucción del proyecto que surgió en la Transición española. ¿O no?

¿Sabe lo que ocurre ahora, señor Rodríguez Zapatero? Que es imposible creerse su voluntad de acabar con ETA, entre otras cosas porque todavía no le hemos escuchado decir que quiere derrotar a la banda terrorista. Lo han dicho, es verdad, su vicepresidenta y su ministro del Interior, pero no usted que, en definitiva, es quien tiene la vara de mando y la dirección política del Gobierno. Sospecho, por el contrario, que sigue usted todavía colgado de un hilo, el hilo de la esperanza en que ETA le de otra oportunidad porque, al contrario de lo que creemos los españoles de bien, usted sigue empeñado en ese final dialogado de la violencia del que tanto le gusta hablar. Sus gestos de dureza vendrán condicionados, seguramente, por la necesidad electoral, pero su verdadera intención, señor presidente, sigue siendo la de negociar con la banda terrorista o, al menos, con su entorno político. ¿Puede usted decir que esas negociacione se han roto para siempre, que nunca más volverá a intentarlo? No lo creo.

Es más, estoy convencido, y perdóneme que se lo diga así, de que detrás de todo esto hay gato encerrado. No ha querido usted darnos explicación alguna sobre estos contactos que ahora vamos conociendo por las filtraciones de una parte de los interlocutores, y sería fundamental para la convivencia democrática y para la consolidación del sistema, gravemente dañado por su irresponsabilidad, que conociéramos el contenido de esas conversaciones para saber a qué atenernos. Pero es que, además, ha seguido usted haciendo gestos hacia el mundo de ETA, porque sabiendo como sabía que la banda iba a romper la tregua, aún así favoreció la presencia de ANV, que no es más que una marca de las muchas que tiene ETA –igual que el diablo tiene muchos nombres-, en los ayuntamientos. Creo que mientras esté agarrado a ese hilo, va a seguir tendiendo la mano al mundo de ETA. Usted fundamentó su supervivencia política, al principio de esta legislatura, en el pacto con los nacionalistas radicales y el aislamiento del PP. Y ahora es prisionero de sus propios errores. Lo siento por usted, pero es tanto el daño que le ha hecho a este país, que lo único que merece es que algún día la Justicia le señale con su dedo.

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