EL extraño desenlace del primer pleno municipal del nuevo Ayuntamiento de Cangas de Narcea, en el que los concejales del PP apoyaron al candidato de IU para auparlo a la Alcaldía por encima del candidato socialista, José Manuel Cuervo, que encabezó la candidatura más votada, sigue sin ser rectificado. La dirección regional del PSOE amenazó con dar por zanjadas las negociaciones para alcanzar un pacto en el Principado si no se resolvía el desaguisado de Cangas de Narcea, y los dirigentes de IU aseguraron que expulsarían a sus concejales de Cangas en caso de que se mantuvieran en sus trece, pero los ediles de IU sigue sin cambiar de criterio. ¿Cómo interpretar el problema creado? ¿Tiene dimensión puramente local o trasciende a lo regional?
Los militantes de IU en Cangas de Narcea ligan la posible rectificación, renunciando a la Alcaldía y permitiendo que José Manuel Cuervo sea alcalde, a la firma de un pacto local con el PSOE. No es una mala idea pero entra en contradicción con lo acordado por los dirigentes del PSOE e IU a escala regional. La fórmula aprobada para toda Asturias consiste en permitir que el candidato de izquierda con mayoría relativa se convierta en alcalde. Podían los responsables de IU haber planteado que se formalizasen gobiernos de unidad de izquierda en todos los ayuntamientos, pero no propusieron esa vía. Al contrario, estuvieron coqueteando con la idea de pasar a la oposición. Por eso no es de recibo que en Cangas de Narcea los ediles de IU exijan un trato diferenciado para su ayuntamiento, y se agarren a un bastón de mando puesto en sus manos por los concejales del PP.
El problema de fondo (tan de fondo que no se resolverá) es que la elección de los alcaldes se dilucida en acuerdos entre concejales a espaldas de los electores. La idea de pactos entre las direcciones de las fuerzas políticas que eviten las posibles "ocurrencias" de los ediles sirve para crear una norma de conducta general que dé coherencia a la política local, pero no deja de ser un parche, que deja intacto el problema de fondo: la partitocracia sobre la voluntad popular. Como en Galicia, donde las seis principales ciudades eligieron candidatos de izquierda o nacionalistas, marginando a la fuerza más votada en la región, el PP.
Lo lógico es que los alcaldes se eligieran en segunda vuelta, por voto mayoritario, aunque fatigue a los ciudadanos votar en dos domingos consecutivos. Lo que nadie se puede creer es que, por ejemplo, en Corvera, los votantes de IU, PP y PSOE estén de acuerdo en elegir al candidato socialista para marginar a Belarmino Moro, el independiente más votado.

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