El Partido Socialista de Navarra (PSN) pactará con Nafarroa Bai y le quitará la presidencia del Gobierno de Navarra a la Unión del Pueblo Navarro (UPN), el partido hermano del Partido Popular en la Comunidad Autónoma, según decisión adoptada en Madrid y aprobada en Pamplona por el nuevo dirigente socialista navarro Fernando Puras.

Ese acuerdo significa que quien tiene casi el doble de escaños que el segundo y el tercer partido (Nafarroa Bai y PSN) tendrá que pasar a la oposición a pesar de que ha subido en porcentaje y en número de votos pero que ha perdido un escaño que tenía por el hundimiento de su aliado, el partido de Juan Cruz Alli...

Todos los intentos de pacto entre UPN y PSN han sido inútiles. Se ha rechazado cambiar el gobierno de Canarias, que sería para el PSOE con el apoyo del PP a cambio del de Navarra con el apoyo socialista. Se ha rechazado la posibilidad de un gobierno de UPN sin el actual presidente, Miguel Sanz. Se ha rechazado un gobierno en minoría de UPN con la abstención del Partido Socialista hasta las próximas elecciones generales Y se ha decidido, a pesar de la oposición de muchos socialistas en Madrid y en Pamplona, el pacto con Nafarroa Bai, una coalición de cuatro partidos en los que están el PNV, Eusko Alkartasuna (EA), Aralar —una escisión de Batasuna que comparte sus mismos objetivos pero que rechaza la violencia— y Batzarre, un partido que se define a sí mismo como “izquierda vasquista que aspira a constituir una Comunidad con el resto de Euskal Herria”.

Por si quedara alguna duda, Nafarroa Bai se ha retirado en algunos Ayuntamientos a favor de ANV (Accion Nacionalista Vasca), el partido medio autorizado, medio ilegalizado, con el que los socialistas no quieren pactar a pesar de ser, según el Constitucional, en algunos municipios perfectamente legales. Nafarroa Bai no ha tomado posesión de sus escaños en aquellas localidades donde ANV no ha podido presentanrse, dando por bueno los votos nulos de los proetarras.

El pacto sólo está pendiente de que el candidato a presidente de Navarra Fernando Puras (impuesto por Ferraz tras el descalbagamiento de Carlos Chivite, nada partidario de ese pacto) convenza a Nafarroa Bai de que en su programa lleva la formación de un organo de coordinación entre las dos comunidades, la vasca y la navarra, y la convocatoria de un referéndum en el que los navarros decidan la incorporación o no de Navarra a Euskadi, y renuncie a lo que ha prometido en la campaña electoral.

Fernando Puras, que ha defendido que Navarra tiene personalidad propia, que no debe formar parte de ningun proyecto euskaldun y que tiene más de diez siglos con la actual entidad, tendrá que convencer, sobre todo a Patxi Zabaleta, para que renuncie a esa futura unión que, al fin y al cabo, fue bendecida en su momento por Arnaldo Otegi como salida al encallado “proceso de paz”.

Para muchos analistas ésa es la carta que se guardaría el presidente del Gobierno como señal a ETA y Batasuna de que no está todo roto y de que, en un momento determinado, el proceso se puede retomar.

El presidente del Gobierno, que ha coincidido con Rajoy en la necesidad de la “derrota de ETA”, seguiría creyendo en su fuero interno que a pesar de la ruptura de la tregua y de las amenazas, los dirigentes de la banda no han rechazado totalmente el llamado “proceso” y que conservan esperanzas de que se sigan mantenido contactos y “tomas de temperatura”.

Ante esta situación ¿qué hará Rajoy? ¿Quién sorprendió a quién en la última reunión de la Moncloa? ¿Cuánto durará ese apoyo al Gobierno que tantas esperanzas ha generado? ¿De qué han servido los llamamientos del Rey al entendimiento, al diálogo y al consenso? ¿Qué significa esa pregunta que José Blanco ha dirigido al PP insistiendo en si condiciona su apoyo al Gobierno a una decisión sobre el futuro gobierno de Navarra?