El gurú e ideólogo de referencia de José Luis Rodríguez Zapatero, Philip Pettit, presentó ayer en Madrid una auditoría académica de la gestión del presidente, en la que concluyó que el Gobierno ha sido “fiel” a la visión republicana que propugna su teoría política. El Ejecutivo, sentenció, “ha hecho de España un modelo para las democracias avanzadas en cuanto a lo que se puede avanzar” en la defensa de la libertad de los ciudadanos.
Hace siete años, Zapatero quedó eclipsado por la teoría política de Philip Pettit y, desde entonces, ha intentado aplicarla en España. De ahí que el filósofo de cabecera del presidente recibiera un inusual encargo de la Universidad Complutense: analizar si el Gobierno ha seguido sus principios teóricos. El estudio lo presentó en el Centro de Estudios Políticos y Constitucionales e inspirará ulteriores investigaciones académicas.
En su teoría republicana, el Gobierno tiene un “fin último”, aclaró Pettit: garantizar la libertad de los ciudadanos para que “no tengan un ‘dominus’, un amo, que no estén sometidos al control de ninguna otra persona, sino que sean ellos mismos, capaces de vivir sin miedo y sin pedir la indulgencia”, en especial los más desfavorecidos. Esa no-dominación de los poderes públicos o privados es un bien que el Ejecutivo debe proteger y que contrasta con el principio liberal de evitar interferir en la sociedad.
Pues bien. A su juicio, Zapatero ha seguido ese principio incluso cuando abordó las negociaciones con ETA. Pettit defendió que el presidente dialogara con la banda y arremetió contra la oposición por atacar con dureza al Ejecutivo. También destacó el hacinamiento de presos en las cárceles y la necesidad de que el próximo Gobierno acabe con la dispersión de los presos de ETA, y los acerque a cárceles del País Vasco.
Basándose en analistas académicos extranjeros, Pettit sostuvo que la actitud del PP no era justa, porque el Gobierno de José María Aznar también dialogó con ETA, así que consideró que los populares no se basaban en una diferencia real, sino “en una interpretación caprichosa”. A su juicio, sostuvo que el Gobierno actuó con “sentido común”, aunque reconoció que no tenía información suficiente. Más adelante dio la bienvenida al consenso entre los dos grandes partidos.
Nada dijo de la vuelta de Batasuna a las instituciones a través de Acción Nacionalista Vasca (ANV) ni de las amenazas a empresarios y cargos electos. Ya en el coloquio, y en respuesta a una pregunta, Pettit habló de la dificultad de trazar una línea entre los que apoyan “de forma activa el movimiento terrorista” y aquellos que no están de acuerdo aunque los voten. También defendió la conveniencia de realizar un referéndum de autodeterminación, aunque reconoció que no lo permite la Constitución, porque sería “el instrumento contra ETA más poderoso”. Y si no es posible, propuso que se consulte a los vascos si “quieren que se negocie la paz”.
Detecta el poder excesivo de las organizaciones económicas privadas en España –no entró a detallarlo- y de las religiosas, el deficiente sistema educativo español y la baja inversión en Investigación y Desarrollo que reconoce el Gobierno. Además, destacó la fiabilidad del Estado de Derecho y orilló escándalos como las sucesivas Opas sobre Endesa ni otras interferencias gubernamentales.
Su exposición parecía más bien un relato de El mundo de Zapatero con escasas sombras, porque resaltó hasta el aumento del PIB y la reducción del desempleo, pasando por la implantación de las desaladoras para combatir el cambio climático. Pettit hizo un énfasis especial en las políticas encaminadas a que los más desfavorecidos puedan mirar a la cara a los demás. Como logros del Gobierno puso como ejemplo el matrimonio de homosexuales, las leyes de Igualdad y de Dependencia, la regularización de inmigrantes, la reducción de los contratos temporales y la reforma laboral.
Una ‘fuerza maléfica’
El teórico reconoció el alto grado de corrupción surgido en España con el urbanismo, y citó lo ocurrido en Marbella. También consideró un avance en la limitación de los poderes el que el Parlamento controle ahora a RTVE –“excelente novedad” que él estaba convencido de que Zapatero no lo lograría-, las leyes de publicidad institucional, la “mayor transparencia en los datos y estadísticas” gubernamentales –pidió completarla con leyes sobre la libertad de información- o que el envío de tropas al extranjero tenga que ser aprobado por las Cortes Generales.
Pettit detalló tres ámbitos donde cree que la situación política ha empeorado. Estos son: el papel de la oposición, la actuación del Consejo General del Poder Judicial y su politización que se extiende al Tribunal Constitucional, y la reducida participación de los españoles en organizaciones cívicas que controlan al poder público, como las ONG.
La actitud del PP es, a su juicio, tan negativa que hasta rescató las críticas del presidente de Prisa, Jesús Polanco. Dijo que la oposición consideraba que vale todo para recuperar el poder. Pettit aspira que la futura oposición al Gobierno, sea cual sea, recupere la ‘oposición tranquila’ que llevó a cabo Zapatero. Porque el partido de Mariano Rajoy ha actuado como si el Gobierno fuera “una fuerza maléfica, que ellos tienen que combatir. Esta imagen –sentenció- ha hecho un flaco favor a la democracia”.

Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados