La Coctelera

Reggio

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18 Junio 2007

Pedro J. Ramírez, Justino Sinova, Raúl del Pozo, Felipe Sahagún, Rafael Martínez-Simancas, José Manuel Vidal, Rafael Alvarez y Pedro García Cuartango, entre otros, entrevistan al Cardenal Arzobispo de Toledo: Antonio Cañizares

FORO DE DEBATE: RELACIONES IGLESIA-ESTADO

Antonio Cañizares: «El Gobierno ha hecho una apuesta por implantar un laicismo radical»

AUNQUE AFIRMA QUE MARIA TERESA FERNANDEZ DE LA VEGA SIEMPRE LO HA TRATADO CON «GRAN LEALTAD», EL CARDENAL ARZOBISPO DE TOLEDO MANTIENE UNA ACTITUD MUY CRITICA RESPECTO A LAS DECISIONES QUE HA TOMADO EL EJECUTIVO DURANTE ESTA LEGISLATURA

Convencido de que no hay «preguntas impertinentes sino respuestas torpes», el cardenal arzobispo de Toledo, Antonio Cañizares, contestó a todas las preguntas a las que le sometieron los periodistas de EL MUNDO sobre las relaciones de la Iglesia con el Estado, la asignatura de Educación para la Ciudadanía, así como otras cuestiones de carácter general.

Pedro J. Ramírez.- Antes de que comencemos a formularle preguntas, me gustaría darle la bienvenida a este Foro y aprovechar su presencia para pedirle disculpas si en algo hemos podido ofender a la Iglesia y a nuestros lectores que son creyentes al publicar una entrevista con el escritor Alvaro Pombo, en la que el titular era innecesariamente ofensivo. Sin embargo, como no ha existido dolo, cardenal, esperemos que la penitencia sea liviana.

Antonio Cañizares.- Agradezco muy sinceramente la invitación a este Foro tan prestigioso y las disculpas por la publicación de esa entrevista el pasado sábado que, ciertamente, supone un daño a la libertad religiosa, un criterio muy importante en una sociedad democrática.

Justino Sinova.- Entrando en materia y centrándonos en un asunto de plena actualidad, me gustaría conocer su valoración sobre la ruptura de la tregua por parte de la organización terrorista ETA.

A. C.- El jueves de la semana pasada hice una declaración pública en la procesión del Corpus de rechazo total y absoluto una vez más al terrorismo intrínsecamente perverso y a las nuevas amenazas de ETA que no tienen ninguna justificación. Considero necesario que toda la sociedad nos unamos en la derrota de ETA para que desaparezca de manera definitiva sin ninguna condición y para que se aplique la ley con todo su rigor, que es la defensa que tiene un Estado de Derecho en favor de los ciudadanos.

Raúl del Pozo.- Me gustaría que valorara la actuación del Gobierno y si ve en él tintes anticlericales o residuos azañistas.

A .C.- Creo que no se trata de resabios anticlericales, que son más propios del siglo XIX que del siglo XXI, sino del interés y la apuesta por la implantación de un laicismo ideológico y radical. Y eso, ciertamente, tiene unas consecuencias muy graves y serias para el futuro de nuestra sociedad.

R. P.- ¿Cómo ha sido su experiencia de diálogo con la vicepresidenta del Gobierno?

A. C.- Las conversaciones con doña Teresa siempre han sido gratas. Hemos buscado el entendimiento, aunque tengamos a veces posturas divergentes, y en lo que se ha podido alcanzar ese entendimiento se ha hecho como es en el caso de la financiación de la Iglesia. No así en otros asuntos como la Educación. Siempre he visto en ella una persona con la que se puede hablar con toda franqueza y de una gran lealtad.

Rafael Moyano.- Ha mencionado uno de los aspectos con los que la Iglesia siempre tiene desacuerdos con el Gobierno que es la Educación. Aparentemente solucionado, aunque no del todo, el tema de la asignatura de religión, ustedes están respaldando la objeción de conciencia a la asignatura de Educación a la Ciudadanía. ¿Cuáles son las objeciones que tienen a esa asignatura?

A .C.- Hay una objeción primera y fundamental y es que el Estado impone una formación moral obligatoria a todos los ciudadanos. El Estado no puede imponer ninguna formación moral a todos, es algo que compete al derecho de los padres, reconocido constitucionalmente. Les corresponde a ellos elegir para sus hijos la formación religiosa y moral que deseen. Se trata de imponer a todos una antropología que, desde el punto de vista cristiano, no podemos admitir. Es una visión del hombre donde Dios no cuenta, donde la dimensión religiosa, en definitiva, la dimensión trascendente, debe estar reducida a la esfera de lo privado. Los obispos lo que hemos dicho es que los padres tienen el derecho a recurrir a todos los medios legítimos a su alcance para que esta imposición no se lleve a cabo sobre sus propios hijos. Entre esos instrumentos, medios legítimos a su alcance, está la objeción de conciencia.

J. S- Cuando usted ha planteado estas discrepancias a la vicepresidenta del Gobierno, ¿cuál ha sido su reacción?

A .C.- Pues que dice que no las comparte. Nosotros no estamos en contra de una Educación para la Ciudadanía, yo he defendido siempre que es necesario formar ciudadanos para que conozcan nuestras instituciones, los derechos humanos y su plasmación en leyes, pero esto no lo recoge esta asignatura.

P. J. R.- ¿No tendría sentido, cardenal, que la enseñanza de religión y Educación para la Ciudadanía fueran asignaturas optativas ambas situadas en el mismo plano y que los padres decidieran si prefieren que la educación en los valores corresponda a una visión religiosa o una visión laica?

A .C.- Bien, nosotros no vemos ningún inconveniente. Es una de las salidas que se le ha ofrecido al Gobierno, que esa asignatura fuese opcional y que fuese una alternativa a la enseñanza religiosa. Pero siempre nos han dicho que tiene que ser para todos.

P. J. R.- ¿No deberían también hacerse la autocrítica del tiempo en el que la asignatura de religión era una obligatoria y tampoco los padres tenían esa otra alternativa laica?

A. C.- ¿Autocrítica? Efectivamente hay que hacer muchas, pero la formación religiosa nunca ha tenido la obligatoriedad que, por ejemplo, va a tener ahora Educación para la Ciudadanía. Incluso en tiempos de Franco se podía dispensar a aquellos alumnos, cuyos padres perteneciesen a la confesión evangélica o bautista. Después, con la democracia, nunca ha sido obligatoria

J. S.- ¿Qué valoración hace entonces de la situación en la que se encuentra la asignatura de Religión?

A. C.- Se encuentra bastante peor de lo que estaba, sobre todo, en el tema del profesorado. No se han respetado los acuerdos Santa Sede-Estado español. Han aprobado el real decreto que regula la actividad de los profesores de Religión sin tener en cuenta nada de lo que hemos dicho desde la Conferencia Episcopal. No estamos de acuerdo con lo que se ha hecho. Los profesores de Religión no van a estar mejor ahora. Además, se trata únicamente de una regulación laboral, pese a que éste es un ejercicio singular. Luego, también se ha producido una reducción de horario. Ni siquiera con la Logse, la Religión ha sido una materia tan maría como lo va a ser ahora. Después, que se equipare la asignatura de Religión con actividades que no son nada y que, además, se pueda regular en cada centro, eso es una burla a los ciudadanos y también al artículo 27.3 de la Constitución. No digo que sea anticonstitucional, pero sí una manipulación.

P. J. R.- ¿No resolvería el cheque escolar muchos de los problemas relacionados con la libertad de enseñanza y no sería un instrumento que reflejara mucho más directamente el espíritu de los constituyentes al encomendar la Educación a la familia?

A. C.- Como Antonio Cañizares estrictamente, ni siquiera como obispo, porque es una cuestión muy técnica, yo creo que la enseñanza debería ser gratuita para todos los ciudadanos y que los padres pudiesen escoger aquellos centros que realmente fueran conformes a su propia manera de ser, de pensar y de vivir. Eso llevaría a que hubiese una mayor calidad de enseñanza y, entonces, qué sistema hay para esto. Uno de los sistemas es el cheque escolar. Nos sé qué posibilidades habría de implantar eso, pero lo que digo, es que sea de la extracción social que sea, la enseñanza es un bien al que tiene derecho todo ciudadano y, por tanto, debería con sus impuestos estar financiando este derecho que es fundamental.

J. S.- ¿Cree entonces que la libertad de enseñanza que la Constitución recoge y protege está reconocida pero poco protegida?

A. C.- Sí, está poco protegida, y es lo que venimos pidiendo constantemente, pero con cada nueva ley que se hace, hay un escalón hacia abajo en el recorte de la libertad de enseñanza, excepto la Loce que supuso un peldaño hacia arriba en la libertad.

Lourdes Martín.- Durante esta legislatura, la Iglesia se ha manifestado en varias ocasiones contra determinadas políticas del Gobierno. ¿Considera esto suficiente para que ahora que estamos acercándonos a las elecciones generales vaya la Iglesia a hacer una invitación a sus fieles para que voten en una determinada dirección?

A. C.- Lo que los obispos hemos hecho y haremos siempre es decir que al votar los católicos elijan siempre a aquellos representantes que vayan a respetar unos derechos humanos y unos valores fundamentales, que respeten la familia, la vida... La Iglesia siempre ha dicho que no se inclina por ninguno de los partidos o formaciones políticas. Es verdad que no todas las formaciones políticas son favorables en su programa a esos aspectos fundamentales y, por eso, siempre decimos que los ciudadanos deben informarse antes. No se puede votar como se está haciendo frecuentemente por simpatía hacia éstos o aquéllos, hacia éstas u otras siglas políticas. La gente debe informarse porque nos jugamos mucho.

L. M.- ¿Representa el Partido Popular fielmente las posiciones de la Iglesia o simplemente sería un mal menor respecto al Partido Socialista?

A. C.- Nunca podemos decir que un partido sea un mal menor. Un partido es muy libre de tener su propio proyecto e ideología. No juzgaremos nunca al Partido Popular ni a ningún otro con un calificativo que suponga un desprecio o un no absoluto.

R. P.- Cambiando de asunto me gustaría preguntarle por unas declaraciones que hizo el pasado domingo sobre la necesaria unidad de la Iglesia. ¿Hay corrientes de izquierda y de derecha dentro de la Iglesia o lo que realmente les divide es la postura ante el nacionalismo?

A. C.- No hay derecha ni izquierda. El domingo hablé de la necesaria unidad de la Iglesia, una unidad sin fisuras, como una piña dije expresamente, pero hemos de reconocer que hay división en el seno de la Iglesia, pero no se puede hablar de derecha o izquierda. Esos calificativos no son los adecuados para expresar lo que es la unidad dentro de la Iglesia. Determinados hechos, como lo que está ocurriendo en la parroquia de San Carlos Borromeo, están mostrando que en la Iglesia tampoco tenemos esa unidad que es fundamental para que el mundo crea y para el existir mismo de la Iglesia. No es la cuestión del nacionalismo lo que nos separa. Efectivamente sí que es necesario tener en cuenta lo que es España como una unidad, como acontecimiento histórico, espiritual, que trasciende incluso las formas políticas,

Felipe Sahagún.- De todo lo que he escuchado hasta ahora se deduciría que la salud de la Iglesia católica en España como institución es buena y, sin embargo, cómo explica la escasez de vocaciones. ¿No cree que debería adaptarse a los nuevos tiempos?

A. C.- La Iglesia en España tiene una vitalidad notable en el conjunto de Europa que se expresa pues, en movimientos familiares, en movimientos de juventud, en ciertos sectores del mundo de la enseñanza y que se observa también en algunas diócesis con numerosas vocaciones. Yo creo que el problema no es la adaptación a los tiempos, sino la fidelidad a Jesucristo y al Evangelio. Por eso, la gran apuesta de la Iglesia es adelantarse a los tiempos con un despliegue grande de una nueva acción evangelizadora. Y en eso estamos.

F. S.- ¿No considera que quizá haya un desfase entre los mensajes que la Iglesia trata de comunicar y cómo llegan a los creyentes?

A. C.- En el tema de la comunicación tenemos el gran micrófono y la gran emisora que es la misa dominical pero, sin duda, está habiendo deficiencias. Basta escuchar a los fieles como enjuician nuestras predicaciones, que no abordamos las necesidades de los hombres, que uno desconecta cuando nos escucha, tenemos una autocrítica que hacer y una renovación que llevar a cabo.

Rafael Martínez-Simancas.- Precisamente, usted el día del Corpus hizo una referencia a la unidad en la Eucaristía de los cristianos, pero lo cierto es que apenas el 20% de los bautizados participa en esa Eucaristía, sin embargo, las procesiones se llenan. ¿Qué ocurre?

A. C.- Ese 20% corresponde a la diócesis de Toledo. En otras partes, se supera. En Madrid, por ejemplo, pese a ser una ciudad tan secularizada, la participación en la Eucaristía está por encima del 20%, un caso único en toda Europa, pero en Toledo y en Castilla-La Mancha tenemos un porcentaje inferior al 20%. Eso indica que todavía estamos en un cristianismo débil. Y que si queremos revitalizar la Iglesia y la fe es necesario participar en la Eucaristía.

José Manuel Vidal.- Monseñor, me gustaría saber si la Iglesia española está perdiendo poder e influencia en Roma o, al menos, presencia. Es la primera vez en la historia reciente que no tenemos un cardenal en alguno de los dicasterios.

A. C.- La Iglesia española es muy valorada en Roma y muy escuchada. Sin embargo, sería muy deseable que tuviera más presencia allí. La Iglesia española tiene mucho que aportar, entre otras razones, porque tiene una significación muy grande con respecto a Hispanoamérica.

P. J. R.- Se rumorea que podría usted ser llamado a Roma.

A. C.- Eso dicen los rumores, pero ustedes saben perfectamente lo que son los rumores en un mundo periodístico. Son rumores, no hay nada, absolutamente nada. De verdad, en eso no violo ningún secreto diciendo que no hay nada.

R. P.- ¿Cree que la Iglesia en la década de los 60, 70 fue demasiado lejos?, ¿cuál es su percepción?

A. C.- No, creo que la Iglesia fue por donde el Espíritu le encaminaba. Podría haber más acierto o menos acierto, pero todo ocurre, al final, para el bien de la Iglesia. Yo soy de aquellos años, para mí es un gozo y una alegría haberlos vivido. Los considero un verdadero acontecimiento de gracia.

R. D. P.- Dada su cercanía en lo personal y en la doctrina de la fe con el Papa, ¿cree que se está produciendo en el seno de la Iglesia una nueva contrarreforma?

A. C.- No es una contrarreforma lo que está haciendo el Papa Benedicto XVI. Es un hombre que va a lo esencial, no es un hombre de muchas cosas, no es como el magisterio de Juan Pablo II que era muy polifacético, éste es mucho más concentrado. Y ¿cuál es lo esencial en él? La cuestión fundamental es vivir con Dios o sin él.

R. M.- El próximo mes de octubre el Vaticano va a beatificar a númerosos mártires de la Guerra Civil española. Al mismo tiempo, se está haciendo aquí una ley de memoria histórica que es tachada de parcial en muchos sectores. ¿Cuál es la postura de la Iglesia en torno a esta cuestión?

A. C.- La beatificación de unos mártires no es más que el reconocimiento de que hubo un martirio, de que son testigos de la fe, de que dieron su vida por Jesucristo, de que murieron perdonando, y de que, realmente, fueron asesinados por odio a la fe, por el hecho de ser religiosas o religiosos. Eso es una realidad y, además, entre ellos, no hay ningún sólo caso de apostasía y eso también es muy significativo. Después, también, en todos los casos murieron perdonando. Esto es la manifestación más genuina de lo que es el amor cristiano, el perdón, el amor a los enemigos. Hay testimonios preciosos, por ejemplo, el de la madre de un sacerdote de Toledo que cuando se lo llevaban le dijo que fuera capaz de perdonar a los que le iban a asesinar. Los mártires son una apelación al perdón, a la afirmación de que Jesucristo no lleva al enfrentamiento sino al amor entre los hombres. Todo esto es necesario reconocerlo. En la Iglesia siempre estamos pidiendo perdón por nuestros pecados, cosa que no están haciendo otros. ¿Quién ha pedido perdón a las familias de los mártires, a esos sacerdotes o a la Iglesia? Nadie. La memoria histórica no es para revisar un pasado. Habíamos llegado a una situación en que ese pasado estaba asumido. Hay que mirar al futuro. No con la memoria histórica que nos hace desgarrarnos, dividirnos, enfrentarnos, volver a recordar aspectos que, ciertamente, estaban ya superados.

«Si no tuviésemos Cope, habría que inventarla»

Vicente Ferrer.- Cuando ha dicho antes que la Iglesia tenía un gran micrófono pensaba que iba a decir la cadena Cope, pero luego se ha referido a la misa dominical.

Antonio Cañizares.- Es que, fíjese, no hay ninguna emisora que tenga 10 millones de oyentes.

Pedro J. Ramírez.- Menuda envidia le debe dar a Federico, ¿no?

V. F.- Me gustaría preguntarle si, ahora mismo, en la Iglesia española ¿hay un debate sobre la idoneidad de tener una emisora que esté tan marcada y posicionada ideológicamente?

A. C.- Si no tuviésemos Cope, tendríamos que inventarla, porque está haciendo un gran servicio a la sociedad con libertad e independencia. Eso creo que es necesario reconocérselo. ¿Qué haya otras cosas que deban valorarse? Naturalmente, y todos los que están ahí quieren mejorar, pero se puede hacer lo que se puede hacer.

P. J. R.- ¿Pero no le parece un poco anómalo que tenga que ser la Conferencia Episcopal la que garantice que un segmento de la sociedad con unas determinadas opiniones tenga voz en la radio?

A. C.- No es tan grande la pluralidad que tenemos. El Estado debería propiciar la libertad. No se comprende cómo algún medio tiene un número de postes muy elevado que triplica al resto de los medios privados, incluida la Cope. Esto indica que algo no está funcionando en España. Sin embargo, los medios como no tienen otro medio, tienen que acudir ahí.

P.J. R.- Da la impresión de que se trata de establecer lo políticamente correcto como pauta de comportamiento en los espacios públicos, ¿no?

A. C.- Es una realidad que se trata de imponer un pensamiento único e implantar lo políticamente correcto dentro de él. Esto se puede ver con la asignatura de Educación para la Ciudadanía, por qué se quiere que sea obligatoria para todos, porque responde a esa mentalidad de tratar de imponer un pensamiento único.

«Hay que regenerar Vascongadas»

Iñaki Gil.- ¿Cuál es su análisis de la falta de vocaciones en el País Vasco, antaño vivero de curas?

Antonio Cañizares.- Se trata de sociedades muy secularizadas donde la juventud ha sido muy formada en esa secularización. Entonces, difícilmente de ahí pueden salir vocaciones. Además, el nacionalismo puede influir en cuanto que es un factor más de secularización

I. G.- ¿Ha hecho la Iglesia alguna autocrítica sobre las posiciones que ha mantenido en el País Vaco y en Cataluña con su cercanía al nacionalismo y su, quizá, mal percibida respuesta al terrorismo?

A. C.- No le corresponde a la Conferencia Episcopal hacer una crítica en las diócesis vascas o catalanas.

Felipe Sahagún.- Está extendidísima la percepción de que hay un sector muy amplio dentro de la Iglesia vasca que tiene no ya, manga ancha, si no complicidad expresa con la actividad de ETA y que cada vez que hay un episodio, bien sea grande o pequeño, ese sector adquiere un protagonismo que resulta imposible o muy difícil de entender desde una elemental perspectiva de los valores cristianos.

A. C.- Ser obispo en Vascongadas no debe ser fácil, aunque es cierto que los obispos podemos proporcionarnos ayuda mutua a través de la Conferencia Episcopal. De hecho, ha dado algunos criterios a este respecto en la instrucción pastoral sobre el terrorismo que son válidos para todos y que ayudarían mucho, si se respetan, a regenerar esa tierra tan querida para todos nosotros que es Vascongadas.

P. J. R.- ¿Qué le dirían sus compañeros obispos si le oyeran hablar de Vascongadas como una región de España?

A. C.- Ellos tienen una formación, la que recibieron en el Bachillerato. Y era región. Las Comunidades Autónomas responden a regiones, esto es una realidad.

«Rouco está siendo muy paciente con esa parroquia»

Pedro J. Ramírez.- Usted ha mencionado la polémica creada en torno a la parroquia de San Carlos de Borromeo, ¿qué sintió al ver a su amigo José Bono participar en la celebración de una misa en esta iglesia?

Antonio Cañizares.- Como le he dicho a él personalmente, sentí mucho dolor, en primer lugar, por él mismo, por un amigo, pero también sentí mucho dolor porque se haga este tipo de celebraciones aunque, ciertamente, no fue una celebración de la Eucaristía, no hubo consagración porque no estaba en comunión con la Iglesia. ¿Cómo no voy a sentirlo? Creo que también lo siente él mismo.

P. J. - Y ¿qué opina de los argumentos que ha dado Bono que entiende que ésta es una manera distinta de sentirse cristiano?

A. C.- No, solamente hay una Eucaristía. Además quien desfigura enteramente la Eucaristía como ocurre en este caso, se aparta de la Iglesia. No se trata de distintas sensibilidades, se puede tener una mayor sensibilidad hacia los pobres, más por la causa de la Justicia, otro puede tener más una sensibilidad contemplativa, otro puede tener más una sensibilidad en los aspectos de lo que es la verdad de la fe. En todo eso caben sensibilidades. La Iglesia es enormemente abierta y plural, pero no en la sustancia misma de la fe y de la Iglesia que es la Eucaristía.

Rafael Alvarez.- Pero ¿por qué ahora la Iglesia madrileña y la Iglesia española han decidido cortar este tipo de celebración?

A. C.- No quiero meterme en una diócesis que no es la mía, comprenderán que no debo hacerlo. El señor cardenal de Madrid con sus obispos auxiliares son los que han visto el momento de actuar, pero no ha sido ahora, las advertencias son de hace tiempo. Además, han intentado que San Carlos de Borromeo tenga la destinación que debe tener, que continúe la atención a esos sectores tan marginados y deprimidos, que se siga haciendo esta obra social y caritativa tan necesaria. Unicamente se les ha dicho que ya no es un templo parroquial y que ahí no debe celebrarse aún Eucaristía. El arzobispo de Madrid está siendo enormemente paciente.

R. A.- ¿Es usted partidario entonces de la suspensión a divinis de estos tres sacerdotes?

A. C.- No entro en ese ahora, pero creo que se está teniendo una actitud enormemente paciente y de comprensión. Esto dice mucho a favor del cardenal Rouco. Esa actitud abierta, a pesar de todo lo que se está diciendo en su contra. Es una actitud muy de pastor. Que nos dejen a la Iglesia ser Iglesia, que los ateos no digan qué es lo que tenemos que hacer en la Iglesia.

Pedro García Cuartango.- ¿No cree que si la Iglesia católica no encuentra una fórmula para integrar este tipo de sensibilidades va a sufrir un empobrecimiento?

A. C.- No, lo que ciertamente no podemos canonizar es esa manera de entender la fe. ¡Cómo no vamos a estar al lado de los pobres! Jesucristo se identifica con ellos y la Iglesia siempre ha estado a su lado, pero se puede estar de muchas maneras, siendo Iglesia, no apartándose de ella, no celebrando una Eucaristía que no tiene nada que ver con la Iglesia, no manipulando la Eucaristía e incluso participando en ella, Me parece muy bien estar con los drogadictos o con los que están enfermos de sida, pero ¿es que lo hacen simplemente este grupo de la parroquia de San Carlos Borromeo? o ¿lo estamos haciendo muchísimos en este momento? Creo que, en estos momentos, en la Iglesia, quien realmente se sienta llamado, y todos como cristianos debemos sentirnos llamados a estar al lado de los últimos, no se encuentre incómodo, todo lo contrario, tiene toda la amplitud.

© Mundinteractivos, S.A.

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Lector de artículos de opinión, fundamentalmente de política y economía, que pretende divulgar trabajos publicados por diferentes autores en otros medios digitales.

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