Ryan Fitzgerald es un chico de 20 años de Estados Unidos -vive en Southbridge (Massachusetts)- que ha conseguido un gran éxito con una idea muy sencilla. Colgó un vídeo en la web You-Tube, pero -a diferencia de muchos otros ejemplos de este tipo- no ofrece al público detalles morbosos de ningún escándalo, tampoco relata su vida, ni es el videoclip de una canción o cualquier otro tipo de producto artístico, y no muestra ni contenidos sexuales ni violencia.
Ryan Fitzgerald se pone a disposición de cualquier persona para escucharle y para ello da su número de teléfono. Su mensaje: aunque nunca te haya conocido me importas. Tan simple como eso, pero tremendamente efectivo. Se colgó el día 20 de abril y sólo en los primeros cuatro días - otras fuentes dicen que en dos días- ya había sido visto por 110.000 personas y el joven había recibido alrededor de 5.000 contactos directos entre llamadas y mensajes de móvil.
No es pionero en este campo - ha habido otros ofrecimientos de este tipo tanto en la red como fuera de ella-, pero su iniciativa pone de manifiesto una vez más la necesidad que tenemos de ser tenidos en cuenta. De ser escuchados en todo el sentido de la palabra - no sólo de que nos oigan o de que atiendan nuestras peticiones-. Es decir, de que alguien nos dedique plenamente su tiempo, atención y energía para poder sentirnos de alguna manera confortados.
Existen profesionales con este cometido, pero estamos hablando de algo distinto. No es lo mismo que lo haga un psicólogo, no sólo porque se establece una relación comercial, sino porque necesitamos especialmente ser tratados de igual a igual. Precisamente se trata de que no nos den consejo - eso lo hace todo el mundo a la mínima oportunidad-, y mucho menos de que un familiar, un amigo o un profesional nos juzgue por nuestros actos, emociones o sentimientos. Sólo necesitamos no sentirnos solos.
Parece mentira que haya tanta soledad en un mundo cada vez más poblado y con espacios más concurridos, pero es que no es la presencia lo que cuenta sino la interacción. No sólo es importante la relación, es fundamental el tipo de relación que establecemos unos con otros. Forma parte de lo que necesitamos para vivir, porque no sólo nos alimentamos de aquello que comemos.
Necesitamos a los demás aunque el mensaje habitual en estos tiempos sea todo lo contrario: estamos contra los demás; puesto que hay que competir por una plaza escolar, por un trabajo, por un piso, por una pensión..., en definitiva para vivir.
Es así, pero también es cierto que necesitamos ser reconocidos y apreciados por el resto de los seres humanos para sentirnos reconfortados. Para ello parece que nada como un abrazo. Free hugs es una campaña anterior a la de Ryan Fitzgerald. El vídeo en este caso recoge la historia - parece que verdadera- de un hombre que ofrece abrazos en la calle a todos aquellos que lo quieran.
Pero sin duda alguna el caso más relevante lo encontramos fuera de la red. Es el de Amma, sobre la que se ha estrenado este año una película titulada Darshan.Amma - que visita regularmente Barcelona- es conocida como la santa que abraza a todos aquellos que a ella se acercan. Su gesto es una expresión - según palabras de sus seguidores- de amor puro a la humanidad y ya han sido más de 26 millones de personas de todo tipo y condición las que lo han recibido. Esta cifra y las mismas características del fenómeno dejan sin duda claro que la necesidad existe y que no solamente es un mero artificio de cuatro colgados de internet.

Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados