El PSOE y la UGT saldan cuentas, de José María Brunet en La Vanguardia
Emotivo homenaje a Nicolás Redondo en su 80. º cumpleaños, arropado por Zapatero, Méndez, Fidalgo y Cuevas
Nicolás Redondo Urbieta, de 80 años muy bien llevados, es un tipo duro, de Barakaldo, y a estas alturas no se le iba a escapar una lagrimita, mucho menos en público. Pero ayer el hombre se emocionó, qué duda cabe, y cuando le tocó hablar, hasta la voz se le quebró un poco ante tanto elogio, ditirambo y alabanza. En un momento dado, mientras esperaba su turno, oyó decir a uno de los oradores del acto que él, Nicolás Redondo, ya forma parte del "patrimonio sindical", y soltó un sonoro "joooder" sostenido y muy vasco, que retumbó en toda la sala, como un campanazo de iglesia antigua en un recinto abovedado.
Redondo Urbieta recibió ayer el homenaje de la UGTen Madrid, rodeado de los suyos y arropado por su sucesor, Cándido Méndez, que invitó al acto al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y al recién jubilado dirigente de la CEOE, José María Cuevas, así como al líder de CC. OO., José María Fidalgo. Todos ellos pronunciaron palabras sentidas, de reconocimiento a su trayectoria de compromiso con la defensa de los trabajadores, y Nicolás Redondo - que fue secretario general de la UGT más de dos décadas, entre 1973 y 1994- se dejó mecer por tanto halago, consciente de que se celebraban, de hecho, los 30 años de democracia, como el pasado jueves en el Congreso, pero en el plano sindical y social.
Para entrar en calor se proyectó un vídeo que empezaba con imágenes en blanco y negro de la remota España de los años veinte y treinta, cuya descripción era un listado interminable de conquistas sociales pendientes. Esa historia de páginas trágicas, con aviones vomitando muerte sobre Gernika, fue la que llevó a Nicolás Redondo, todavía niño, al exilio en Burdeos. Luego vino un largo periodo de trabajo y militancia clandestina, y en los 70, la reconstrucción de UGT en libertad. Pero lo que flotaba en el ambiente ayer - aparte de la unánime petición de paz para Euskadi y España- era otra historia más reciente, la de la ruptura entre el PSOE y la UGT en los 80, cuando el sindicato socialista le organizó al Gobierno de Felipe González hasta tres huelgas generales, en 1988, 1992 y 1994. La primera dejó al país parado en seco, y a González al borde de la dimisión.
El vídeo que le regalaron a Nicolás Redondo trata el asunto con guante blanco. Saca unas fotos de aquel Felipe González muy moreno y joven, con los ojos inyectados de ambición de su primera fase al frente del PSOE. Pero ya no hay imágenes posteriores en las que se les vea juntos. Con el poder, llegó el choque. El vídeo lo cita en positivo, y afirma que la UGT tomó el camino de la autonomía sindical.
El hecho es que tuvo que llegar otra generación para recuperar la sintonía. Zapatero y Méndez se llevan a partir un piñón. Al conflicto de los años 80 entre el PSOE y la UGT lo llamó ayer Zapatero "crisis de madurez", que produjo "un punto de esquizofrenia" en ambas organizaciones. Pero el presidente no desaprovechó la ocasión y, volviendo al presente, describió un horizonte alcanzable de "pleno empleo", en el que los inmigrantes tendrán siempre "derechos y deberes, porque no vamos a consentir el trabajo ilegal, con situaciones de explotación" y alta siniestralidad laboral.
De aquel PSOE que gobernó España en los años 80 y en la primera mitad de los 90 hubo ayer poca gente junto a Nicolás Redondo. Sólo Enrique Múgica, Josep Borrell y Cristina Narbona, muy felicitada tras recibir el encarguito de reanimar al PSOE de Madrid. El PSOE y la UGT saldaron cuentas, pues, pero la historia, para lo bueno y para lo malo, ya no se puede reescribir.
