LA NUEVA AGENDA
Como hace cien años, cuando se aceleró la inmigración judía, Palestina se la disputan dos pueblos. A estas alturas de la historia ya se había superado el mito de que Palestina era una tierra sin pueblo (el palestino) para un pueblo (el judío) sin tierra. Este mito se evaporó cuando Israel y la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), reconocida internacionalmente como representante legítima de los palestinos, se aceptaron mutuamente con el proceso de paz de 1993. Los acontecimientos que se suceden ahora en Gaza indican que la ecuación del conflicto ha vuelto a cambiar para ser la siguiente: una tierra (Palestina), dos pueblos (judío y palestino) y tres estados, establecidos o por establecer (Israel, Gaza y Cisjordania).
Ésta es la opinión de Shlomo Ben Ami, ex ministro de Asuntos Exteriores de Israel. El control de Gaza por parte de Hamas ha redibujado ahora el mapa: por una parte, Israel, con una superficie de 20.770 km2,lo que representa el 78% de la Palestina del mandato británico, y, por otra, los dos territorios ocupados en 1967: Gaza (378km2),ya en manos integristas, y Cisjordania (5.879 km2),donde sigue la ocupación israelí y Al Fatah, primera fuerza en la OLP, superaría a Hamas.
Ben Ami, que esta semana ha intervenido en el XIX Seminario Internacional de Seguridad y Defensa, organizado en Toledo por la Asociación de Periodistas Europeos, descarta que Hamas amplíe su ofensiva a Cisjordania. "Si lo hiciera, provocaría la intervención de Israel, que no tolerará la desestabilización en el vientre blando de su Estado. Si Hamas extendiera su ofensiva, el primer objetivo israelí sería la eliminación física de su cúpula dirigente", afirmó Ben Ami en una conversación con este corresponsal. El ex ministro considera que Hamas "ha lanzado su ofensiva porque esperaba gobernar (obtuvo la mayoría absoluta en las elecciones palestinas de enero del 2006). Y ahora ha desencadenado la guerra antes de que Al Fatah, que recibe ayuda y armas de Estados Unidos, se fortalezca y pueda imponerse".
En la fase final del mandato británico, la comunidad judía también estaba dividida en distintas organizaciones. El grupo más importante era Haganah, encabezado por David Ben Gurion. A Haganah se le oponían dos organizaciones consideradas terroristas por los británicos: Irgun, liderado por Menahem Begin, y Stern. Cuando los británicos abandonaron Palestina y Ben Gurion proclamó el Estado de Israel, el 14 de mayo de 1948, Haganah e Irgun se unieron para crear las Fuerzas de Defensa de Israel. El acuerdo, consumado el 1 de junio, cuando la guerra con los árabes había estallado, obligaba a Irgun a entregar su armamento y a poner fin a la compra de armas. Entonces estalló el caso del Altalena,un antiguo buque de la Marina estadounidense que transportaba hasta Israel voluntarios y un arsenal adquirido por Irgun antes del 1 de junio. Ben Gurion ordenó que el arsenal fuera entregado a las Fuerzas de Defensa, pero Begin se negó. El Altalena fue bombardeado, con Begin a bordo, y se hundió con una docena de militantes de Irgun. El incidente marcó el triunfo del Estado sobre un grupo. En la querella interpalestina de Gaza quien se ha impuesto es Hamas, que es un Estado dentro del inexistente Estado palestino.
La ofensiva de Hamas es un alivio para Israel. Álvaro de Soto, diplomático peruano que acaba de dimitir como enviado de la ONU en Oriente Medio, tiene una versión que apunta a la diplomacia estadounidense. De Soto ha dimitido después de criticar a Estados Unidos por boicotear el ya extinto gobierno de unidad nacional palestino; a Israel, por poner "unas condiciones inaceptables" para Hamas, y a Hamas, por su violencia. El diplomático peruano ha formulado sus críticas en un informe confidencial con fecha del pasado 5 de mayo, poco antes de su renuncia después de veinticinco años de trabajo en la ONU con misiones en El Salvador, Chipre y Sahara occidental.
De Soto argumenta que la Administración Bush ha presionado para que Hamas y Al Fatah se enfrentaran. "Fuimos informados de que Estados Unidos estaba en contra de todo intento de borrar la línea divisoria que separara a Hamas de aquellas fuerzas palestinas comprometidas con una solución basada en la creación de dos estados", ha escrito De Soto en su informe. Para el diplomático, las consecuencias del boicot económico internacional han sido graves para la economía palestina y han alimentado el radicalismo, al tiempo que lograban desviar la atención internacional de "la construcción de asentamientos israelíes (en Cisjordania) y del muro de separación". De Soto denuncia, como conclusión, que el Cuarteto (Estados Unidos, Unión Europea, ONU y Rusia) ha perdido gradualmente su imparcialidad por las presiones de la Administración Bush. Preguntado Shlomo Ben Ami por la opinión que le merece el informe de Álvaro de Soto, contestó: "Tiene razón cuando dice que Estados Unidos obstaculiza el proceso al convertirse más en parte que en juez imparcial".

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