FUERA DE FOCO
Tina Brown, la que fue editora de Vanity Fair y de The New Yorker en Estados Unidos, está a punto de publicar Las crónicas de Diana: un repaso a la vida de la princesa, y es que la difunta es un filón inagotable. Su tirón podrá comprobarse esta misma semana en los quioscos norteamericanos: las dos grandes revistas de actualidad, Time y Newsweek, compiten con opciones de portada radicalmente distintas. En la de Time vemos al arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, con el titular "Guerra Santa" y un extenso reportaje sobre un posible cisma en la Iglesia anglicana, dividida ante la homosexualidad. En Newsweek aparece una rutilante, enjoyada y escotada Diana de Gales en sus momentos de esplendor, junto al titular "Diana en privado: El décimo aniversario de su muerte inspira una nueva mirada a su vida, matrimonio y múltiples amantes". ¿Múltiples? Bueno, en páginas interiores aparecen las fotos de siete de ellos. "Era una dama, una princesa, la madre del heredero al trono, pero también una cruel manipuladora y una adúltera en serie", adereza la entradilla del reportaje interior.
¡Guau! ¿Tienen alguna duda de quién ganará la batalla en los quioscos? Ya sé que el jefe de la Iglesia anglicana nos pilla un poco lejos, pero supongamos que fuera el Papa Benedicto XVI: ¿tendría alguna posibilidad de competir ante el gran público contra una princesa manipuladora y adúltera en serie?
De hecho, la madre Teresa de Calcuta murió dos días después de Diana de Gales y ese agosto los periodistas nos las vimos y nos las deseamos para que la monja, cuyos valores morales son universales, no resultara del todo aplastada por la apisonadora mediática de la divorciada.
La sombra de Diana revolotea sobre los impresionantes jardines del pazo Mariñán, un auténtico palacio de la nobleza gallega cuando ni ésta ni ninguna tenía que preocuparse por los paparazzi. Allí, rodeados de cipreses, tejos y castaños centenarios, fiscales, juristas y periodistas debatimos sobre el derecho al honor, a la intimidad y a la propia imagen. Revolotea Diana y el desnudo de Buenafuente, que ha peleado en los tribunales hasta conseguir una sentencia que dicta lo obvio: que no todo lo que despierta nuestra curiosidad puede ser catalogado de "interés general". Ese interés por la vida privada de los personajes públicos es tan viejo como la tos, pero habrá que estar alerta para que la tomatización, proceso por el que cualquier famoso, famosillo o aspirante debe pasar por la trituradora de la tele, no acabe afectando a todos los personajes de la vida pública. Hasta ahora, jueces y fiscales no han sido demasiado activos en las demandas que afectan a protagonistas del mundo rosa: ¿cambiarán de actitud si la marea empieza a alcanzar a otros personajes de nuestro panorama político, institucional y social?
"Los medios hoy cazan en manada: son como bestias salvajes, haciendo añicos a la gente y su reputación", dijo el martes Tony Blair, en lo que más que despedida parecía un ajuste de cuentas. No le falta razón a Blair, el político británico que mejor ha manejado a los medios de comunicación en aras de lograr sus objetivos políticos. Sí, aquel que bautizó a Diana como "princesa del pueblo".
Preguntas absurdas "Tengo una pregunta absurda para usted", le dijo Rajoy a Zapatero en la primera sesión de control de la nueva era posproceso de paz. Los políticos del PP parecen creer que toda pregunta fuera del guión ETA es absurda. Quizá por eso es tan razonable aparcar un nuevo pacto antiterrorista con más firmantes, tras demostrarse que se necesita algo más que el mínimo común denominador para que funcione.
Aniversario Manuel Marín estaba desolado. "Es inimaginable, en Francia nunca pasaría esto", se quejaba, refiriéndose a que los ex presidentes González y Aznar no asistieran a la conmemoración de las primeras elecciones democráticas. A Felipe le horrorizan estos actos casi tanto como a Aznar. Sólo en honor a Suárez, cuando aún hacía vida pública, accedieron a participar en el mismo homenaje, hace cinco años.
Fiscales expectantes Los fiscales que acudieron al pazo Mariñán debatían intensamente tras conocer las conclusiones de su colega Olga Sánchez en el juicio del 11-M, cuando arremetió contra los periodistas "que no están a la altura". A muchos les sorprendió que incluyera ese alegato, que ven fuera de lugar. Y otros muchos entendieron y aplaudieron la necesidad de ajustar cuentas tras la campaña de insultos y burlas que ha sufrido en algunos medios. Y todos quieren saber qué pasará con el juicio paralelo en los medios de comunicación. (Yo también).

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