TRAS las primeras sesiones de negociación, las direcciones regionales del PSOE y de IU confían en alcanzar un acuerdo antes del día 21, fecha en la que se constituirá la Junta General del Principado. Las delegaciones de los dos grupos políticos cotejan sus respectivos programas electorales y ven que hay materia para un pacto.

Hace cuatro años, los mismos partidos y los mismos negociadores tanteaban la posibilidad de formar un gobierno de coalición con un programa común. El asunto acabó felizmente y tuvo un desarrollo muy positivo a lo largo del mandato, ya que por primera vez en la etapa autonómica, con la excepción de la primera legislatura en la que el PSOE contaba con 26 escaños, no hubo tensiones políticas y el Principado no conoció obstáculos para desarrollar sus planes. El Gobierno regional no sufrió zancadillas en el Parlamento y las direcciones políticas del PSOE e IU respaldaron sin fisuras al Principado. El PP quedó aislado en la oposición. Un escenario desconocido en las cuatro legislaturas anteriores.

El acuerdo alcanzado en el anterior mandato debería ser un argumento suficiente para que el PSOE e IU renovaran el pacto. Son los mismos partidos, con los mismos escaños (el descenso de 22 a 21 diputados del PSOE se debe a la reducción de un escaño en la circunscripción occidental) y enfrentados a los mismos problemas. Sólo un ejercicio supremo de irresponsabilidad podría llevar a deshacer lo construido en el anterior mandato. El PSOE tiene buenas razones para el acuerdo, porque en la memoria de todos están las penalidades que sufrió el presidente Areces en su primera legislatura. Más claras son las razones del acuerdo para IU, porque sería un escándalo para su electorado que uniese sus fuerzas desde la oposición con el PP. El único problema real para el pacto consiste en buscar coartadas para que IU pueda desentenderse de las promesas realizadas durante la campaña electoral, relacionadas con el embalse de Caleao, la incineradora de Serín, la oficialidad de la llingua y el Estatuto de Autonomía. IU garantizó el rechazo del embalse y la incineradora, así como la llave para la oficialidad y la elaboración de un Estatuto de izquierdas. Cuatro diputados no dan para mandar tanto.