MADRID: Ayuntamiento
El Consejo de Mujeres reivindica que el animal del escudo es una hembra. El Consistorio, encantado con el debate, reconoce las dos versiones
Qué diferencia a un oso de una osa? «Años de discriminación e invisibilidad de lo femenino», según el Consejo de la Mujer del Municipio de Madrid, que hoy inicia una campaña para dejar claro que en el escudo de la capital lo que hay es una osa y un madroño.
Bajo el lema Soy una osa, el Consejo pretende, «en una campaña lúdico-festiva, que la ciudadanía sepa primero que el animal que hay en el escudo es una hembra», para luego, con la presión social de su lado, pedir al Ayuntamiento, «que haga un cambio oficial», explica la portavoz del Consejo de Mujeres, Lola Pérez.
En el Consistorio, están encantados con el debate porque es una forma de que se conozca la historia de la heráldica madrileña y porque, según explica el director general de Patrimonio Cultural, Juan José Echeverría, «el escudo tiene un origen mítico y los historiadores no se ponen de acuerdo en si es un oso o una osa».
Según el Consejo de Mujeres, «hay documentos donde habla de que es una osa» y que «es en 1222 cuando el clero y el concejo la cambian por un oso rampante».
Lola Pérez aclara que este cambio de sexo, «como tanto ejemplos que hay en la Historia, es una forma de invisibilizar lo femenino para que pase a ser lo masculino lo que se da a conocer». La portavoz del Consejo reconoce que hay varias teorías sobre la feminidad del animal pero insiste en que «seguramente, si hubiera sido un oso no se hubiera cambiado por una osa».
El director general de Patrimonio amplía la historia que provoca el cambio de posición del oso y cuándo se modifica su sexo: «La primera asociación del oso/osa con el Concejo de Madrid es en el siglo XIII. Es un oso en el suelo comiendo hierba. Pero un pleito con un convento de Toledo, por las tierras que pastaba este animal decide que los pastos sean para la Iglesia y los pies de los árboles para Madrid. Por eso, el oso se sube a un árbol, para que siga identificándose con el Concejo», aclara Juan José Echeverría.
Según la Concejalía de Las Artes, la referencia femenina aparece documentada, sin embargo, en el Archivo de Simancas, en el siglo XV, asociada a las siete estrellas de la constelación de la Osa Mayor. «De hecho, el antiguo director del Archivo de la Villa hizo un estudio en el que concluía que el animal que hay en el escudo de Madrid es una osa», añade Echeverría.
Por eso, el Ayuntamiento no sólo está encantado con la campaña, sino dispuesto a ir más allá si el Consejo de Mujeres se lo pide: «Estaríamos dispuestos a elevar la cuestión a la Academia de la Heráldica y la Genealogía. De hecho, ya lo hicimos con la Academia de la Historia, en 1967, aunque en su respuesta vino a confirmar la dificultad que existe en diferenciar entre un oso y una osa», explica Juan José Echeverría. Por eso, el director general asegura que estaría muy bien organizar «mesas redondas de historiadores o seminarios para discutir sobre las distintas teorías. Porque la historia verdadera es difícil de saber y todas las interpretaciones están bien»
Justo ese año, en 1967, en el Pleno del 28 de abril, el Ayuntamiento aprobó su nuevo escudo y determinó que el animal era un macho: «En campo de plata, un madroño de sinople (verde), terrasado de lo mismo, frutado de gules (rojo), y acostado de un oso empinante de sable y bordura de azur, cargada de siete estrellas de plata; al timbre, corona real antigua».
La campaña Soy una osa comienza hoy precisamente frente al monumento que representa la heráldica de Madrid (conocido popularmente como El oso y el madroño) con un acto lúdico en el que una actriz llegará vestida de osa. Además, se repartirán chapas con el lema y postales. «En estas tarjetas pondrá: 'El escudo de Madrid oculta un secreto, rasca y lo descubrirás'. Y al rascar, pone 'Soy una osa'», aclara Lola Pérez.
Para completar la polémica, aunque sea en una segunda fase, Juan José Echeverría advierte de que ni siquiera está claro que lo que hay en la heráldica sea un madroño... El origen mítico puede hacer que Madrid se quede sin oso y sin madroño.
HISTORIA DE UN ANIMAL EN EL ESCUDO
La primera aparición de este animal en la capital es como una osa o un oso, según los escritos, pastando en tierras del Concejo de Madrid.
En 1222, se produce un pleito entre el convento de Santa Leocadia de Toledo que se disputaba con el Concejo las tierras en las que pastaba este ejemplar. La sentencia determina que la hierba es para la Iglesia y los árboles para el poder civil. El Concejo opta porque el oso se suba a un árbol para que siga siendo imagen suya.
En el siglo XV, en el Archivo de Simancas, aparece la asociación de Madrid a las siete estrellas de la Osa Mayor (en femenino), una teoría seguida por muchos historiadores.
© Mundinteractivos, S.A.

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