EL EXPERTO
Estadísticamente el comienzo del periodo estival en la Bolsa suele ser sinónimo de grandes turbulencias. Suele ocurrir que en este tiempo se incrementan las tensiones en el precio del crudo, ya sea por la gran demanda de gasolina en Estados Unidos o por las inclemencias climáticas en el Golfo de México. También se justifica un incremento de las volatilidades poniendo como excusa la poca liquidez existente en el mercado al encontrarse los inversores de vacaciones. Y nada más lejos de la realidad.
De hecho, si observamos los volúmenes de contratación del día a día se podría concluir que el mercado sube o baja con fuerza en función del interés comprador o vendedor por parte de los institucionales y no por el que tengamos los pequeños inversores. Lo que es innegable es que estamos próximos a entrar en un periodo que es más propenso a producir fuertes recortes en los precios de los títulos.
Noticias que sirvan de detonante para que los mercados inicien fuertes movimientos correctivos hay muchas todos los días, y no por ello caen. Suele ocurrir a la inversa: primero los mercados corrigen fuertemente y luego se busca «la excusa» para justificarlo.
A día de hoy no se aprecian grandes nubarrones que no conozcamos ya (ralentización del mercado de la vivienda, nuevas subidas de tipos de interés, etcétera.) pero debemos ser precavidos porque algunos de los mercados directores han subido mucho, y si no, que se lo digan al mercado alemán, el parisino y el chino. Todo lo que sube mucho, más tarde o más temprano tiene que ser corregido, aunque sea para luego seguir subiendo.
José María Rodríguez Huertas es analista de Hermanos Moro, A.F.
© Mundinteractivos, S.A.

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