El dinero de la caja de resistencia de las pensiones se va a poder invertir también en los mercados bursátiles. Lo acaba de aprobar el Gobierno, con el consentimiento de los agentes sociales, el pasado viernes, y el vicepresidente Solbes se ha encargado de cuantificar el alcance de la decisión: un 10% del total del dinero se destinará a comprar acciones. Se puede decir que es un porcentaje menos que modesto, pero por algo se empieza. Los pensionistas del futuro están obteniendo en la actualidad una rentabilidad del orden del 4% con la conservadora gestión que vienen realizando los gestores del Fondo de Reserva, lógicamente entregados más a la seguridad de las inversiones que a las aventuras.
El Fondo de Reserva no es un hedge fund, pero tampoco merece ser tratado con la lógica de un pensionista que está a punto de llegar a la edad de jubilación y rechaza los riesgos. Del Fondo de Reserva de las Pensiones también van a vivir los jóvenes cotizantes de la Seguridad Social que ahora tienen 20 ó 30 años y que tienen por delante un horizonte laboral de 30 años o más antes de llegar a la jubilación y, por lo tanto, cabría esperar un poco más de aceptación de riesgo en las inversiones. No hay que dejar de echar un vistazo a los datos históricos de los rendimientos de las inversiones, datos que demuestran claramente la innegable superioridad de la renta variable sobre la renta fija a la hora de sacar rendimiento al ahorro. En los 16 últimos años (desde su nacimiento), los fondos de inversión españoles que han invertido en la Bolsa española han cosechado una rentabilidad anual media del 11% frente al 5% de los fondos de renta fija. Es decir, se ha ganado el doble en la Bolsa española que en los bonos, aunque no hay que olvidar el hecho de que las ganancias de la renta variable tienen un carácter cíclico que es menos virulento en la renta fija.
Tomando las varas de medir habituales en el mundo de la inversión, los expertos dirían que este inversor (el Fondo de Reserva de las Pensiones) ha adoptado, al apostar por invertir en Bolsa tan sólo un 10% del ahorro, una estrategia claramente defensiva y en posición de “infraponderación” en lo relativo a los activos bursátiles. Echando la vista atrás, se trata de una estrategia de inversión bastante discutible, ya que los pensionistas del futuro se han perdido una buena oportunidad de contar con un horizonte más despejado de seguridad para la percepción de sus pensiones. El Fondo, en todo caso, se ha perdido la subida de la Bolsa en el curso de los cuatro últimos años. Si la decisión que acaba de adoptar la hubiese tomado desde el principio, la situación financiera del Fondo de Reserva sería indudablemente mucho más holgada. Pero nunca es tarde.
Los expertos en inversiones y las compañías especializadas en gestión de valores o en manejo de patrimonios de fondos de inversión e incluso en fondos de pensiones privados, le asignan en la actualidad a la renta variable entre un 40% y un 50% de la cartera. Un vistazo a grandes rasgos de las carteras estandar de inversión que circulan en los últimos meses por el mercado permite profundizar un poco más en la asignación de activos: un 50% a un 60% de las inversiones en Bolsa se deben dirigir a la Bolsa de Estados Unidos, entre un 20% y un 30% a las europeas y el resto a mercados de la zona asiática, en especial Japón, aunque sin olvidar los mercados emergentes. Este diseño de la cartera de inversiones, muy volcado en la renta variable, tiene en cuenta el crítico momento por el que últimamente atraviesa la renta fija (los tipos a largo están subiendo, lo que es ruinoso para los inversores de renta fija) y la prometedora secuencia que se vive en los activos monetarios de corto plazo, ya que con tipos de interés en alza, los activos monetarios están aportando cada vez más valor, si bien no cabe esperar en ellos rentabilidades muy superiores al 4% ó al 4,50%, es decir, bastante lejos de lo que en la actualidad están ofreciendo los mercados de renta variable, aunque suficientes para compensar y superar la tasa de inflación, eludiendo con ello el deterioro del valor del patrimonio.
La decisión de conducir al Fondo de Reserva por nuevos derroteros es, por lo tanto, correcta, aunque todavía muy tímida. Y queda por ver en qué manos y en qué condiciones se encomienda la gestión de este importante patrimonio del fondo de inversión más importante de España. Aunque, visto con cierta perspectiva, no hay que olvidar que los españoles tienen en fondos de inversión colocados unos 260.000 millones de euros (es decir, más de seis veces lo que tiene el Fondo de los pensionistas actualmente) y otros 80.000 millones (es decir, el doble) en planes de pensiones de carácter privado. Y en ambos casos, la rentabilidad que están logrando supera a la que hasta ahora ha conseguido el Fondo de Reserva de las Pensiones. Tiene, por lo tanto, este último experiencias en las que mirarse.

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