Un informe de la Fundación Alternativas propone gravar menos a los combustibles ecológicos para que sean un 20% más baratos, incentivando así su consumo masivo.

Los impuestos suponen en la actualidad entre un 46% y un 53% del precio de los carburantes en España. Por tanto, ¿qué mejor instrumento para generalizar el uso de los combustibles ecológicos? Así lo propone la Fundación Alternativas, vinculada al PSOE, en su estudio titulado Las alternativas al petróleo como combustible para vehículos automóviles, en el que reclama al Gobierno un incentivo fiscal para el biodiésel y el bioetanol que sea un verdadero estímulo para su consumo.

El documento propone como objetivo que el precio final de los biocombustibles incluya un diferencial del 20% respecto a los carburantes actuales –la gasolina y el gasóleo–, por lo que reclama que “debería incidirse más en la estructura de costes y precios para que el consumidor obtuviese una rebaja significativa que le animase a realizar el cambio cuanto antes”. Es decir, impulsar la “concienciación del consumidor mediante impacto económico”.

Además, apunta que los biocarburantes ya gozan de una exención en el impuesto específico, pero “su alto coste de fabricación” provoca que “el precio final sea prácticamente el mismo”. De esta manera, sólo un incremento exponencial de los impuestos sobre los carburantes tradicionales podría crear la ventaja competitiva en precio de venta para los biocombustibles que reclama el informe de la Fundación Alternativas, aunque el documento evita pedir expresamente esa subida impositiva.

Aún así, lo cierto es que España se mantiene en la banda más baja de los tributos vinculados al consumo de combustibles, por lo que existe un margen relativo de subida. Y, en todo caso, la revisión prevista para 2010 de las normas europeas de fiscalidad ahondará en este camino.

Precisamente hace dos semanas, la patronal petrolera, la Asociación Española de Operadores de Productos Petrolíferos (AOP), hizo un pronunciamiento público en favor de los biocombustibles, aunque alertó de que los elevados costes de producción y la falta de vehículos adaptados están frenando la apuesta de las empresas por estos productos. “No puede haber más ayudas al sector porque la tributación está al límite”, señaló Dominique de Riberolles, presidente de AOP.

Baja rentabilidad

No obstante, según los datos de la Comisión Europea la producción de bioetanol sólo será rentable a partir de un precio del petróleo de 90 dólares por barril, mientras que el biodiésel comienza a dar beneficios desde los 60 dólares, en línea con la cotización actual del crudo en los mercados internacionales.

En línea con las preocupaciones de la patronal del sector, el documento de la Fundación Alternativas propone un Plan Renove para acelerar la llegada de vehículos que toleren una mayor carga de biocombustibles (el tope actual está en el 5%), al tiempo que también reclama subvenciones para la transformación de las estaciones de servicio y que la Administración se implique usando estos carburantes en los vehículos oficiales.

Más a largo plazo, la institución de estudios vinculada al PSOE apuesta por vehículos híbridos o con pila de combustible. Para impulsar su compra, reivindican la reducción o eliminación de los impuestos de matriculación y de circulación para estos automóviles.