El autor considera positivo que Farmaindustria vaya a dedicar 300 millones de euros a investigar los medicamentos huérfanos y las enfermedades raras, pero califica de «artimaña» la propuesta de la empresa al Ministerio, dado que los beneficios que obtendrán si sale adelante la iniciativa les harán ganar 4.000 millones, ya que implica la modificación del sistema de patentes.
Supongo que, tras haber sido pioneros en España en la organización de diversos congresos internacionales de medicamentos huérfanos y enfermedades raras y de haber impulsado el debate social, a nadie sorprenderá que el Colegio de Farmacéuticos que me honro en presidir haga pública su opinión sobre el último ofrecimiento de Farmaindustria al Ministerio de Sanidad de destinar 300 millones de euros a la investigación de las enfermedades raras en los próximos cinco años, a cambio, y ahí está la trampa, de que se modifique el actual sistema de patentes español.
¿Y si no, no habrá investigación?
Los representantes de Farmaindustria, asociación que engloba a las grandes multinacionales del sector, solicitan públicamente al Ministerio que «elimine el diferencial de protección de las patentes farmacéuticas que permite que en nuestro país se comercialicen genéricos con varios años de antelación respecto a lo que ocurre en el resto de países de la Unión Europea», lo que les reportaría unos ingresos adicionales de más de 4.000 millones de euros -según datos de la Asociación Española de Fabricantes de Sustancias y Especialidades Farmacéuticas Genéricas-, y que son precisamente los que tendría que abonar de más el Ministerio para financiar medicamentos de marca en vez de genéricos.
En primer lugar me gustaría agradecer públicamente a los representantes de Farmaindustria el interés que, por fin, muestran hacia los enfermos aquejados por estas patologías, ya que, hasta este momento, ni estaba ni se le esperaba en el campo de las patologías raras, ni siquiera a la hora de ayudar a la celebración del citado congreso.
La propuesta me hace pensar, tanto por el momento elegido como por su propio contenido, que tiene gato encerrado y que pudiera ser, incluso, una propuesta trampa.
¿Qué otro interés debe mover a Farmaindustria si no es la investigación de medicamentos para conseguir nuevos remedios terapéuticos? ¿Qué responsabilidad social corporativa mayor hay que dedicar todo el dinero posible a investigar de forma desinteresada las patologías poco prevalentes? ¿No creen los laboratorios pertenecientes a Farmaindustria que la propuesta de sus dirigentes les compromete a aumentar significativamente las cantidades que hasta ahora dedicaban? ¿Creen sinceramente que es éticamente correcto que, a partir de la propuesta, los laboratorios sigan presupuestando las mismas ridículas cantidades que hasta ahora en este campo, en comparación a lo que invierten en seguir investigando sobre colesterol, hipertensión u omeprazoles?
Estoy totalmente de acuerdo con la propuesta que se realiza desde Farmaindustria de dedicar 300 millones de euros en los próximos cinco años a investigar patologías poco prevalentes y medicamentos huérfanos. También lo estoy con la política de genéricos del Ministerio y con la prescripción por principio activo, como instrumentos para conseguir un gasto racional en medicamentos y una adecuada relación coste-efectividad en los tratamientos.
Aunque está claro que el envenenado órdago de los fabricantes busca poner en un aprieto al equipo ministerial: o acepta la propuesta de 300 millones a cambio de 4.000, o explica por qué no ha dedicado al menos esos 300 de los 4.000 a promover la investigación en enfermedades raras, o se compromete a invertir al menos esos 300 a partir de ahora.
Tras la artimaña ideada por sus representantes, los tres millones de pacientes merecen soluciones a sus patologías y, por supuesto, la esperan de quienes tienen la solución en vez de la demagogia del do ut des.
Manuel Pérez es presidente del Colegio de Farmacéuticos de Sevilla.
© Mundinteractivos, S.A.

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